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Los sabores y sinsabores del Lácteo en Sandino

Combinado Lácteo

Hay verbos que satisfacen más que otros. Crear, producir o hacer son ejemplos de esos que representan progreso. Una colmena, jonrón con bases llenas, una cuartilla escrita, una plantación que creció, un niño que aprende a leer, una fábrica. Todo empieza en la nada y después de un proceso está listo para el mundo.

En el Combinado Lácteo de Sandino el día comienza en algunas áreas a las tres de la madrugada. A esa hora llegan los primeros técnicos. Para pasteurizar la leche el agua caliente debe estar a 72 grados Celsius, en un ciclo que tarda un tiempo, aumenta de temperatura y se enfría de forma brusca. Al final sale de cuatro a seis grados. Así empieza. En la instalación están siempre los recursos disponibles para trabajar, la mayoría de importación: la leche en polvo, el cocoa, el estabilizador, los sabores y otros. El yogur de soja, el yogur batido de sabor y natural, el helado y pequeños niveles de queso son la base de los productos de la industria. Aunque también distribuyen leche en polvo y concentrada. 155 trabajadores y las demandas de cinco municipios. Esas son algunas de las cifras que caracterizan a la entidad. San Luis, San Juan y Martínez, Guane, Mantua y Sandino son los territorios a los que están destinados los productos en divisa y moneda nacional del combinado más occidental del país. MÁS HUMANO QUE TECNOLÓGICO

“La tecnología es el principal problema que tenemos ahora. Por ejemplo, el área de la soja tiene más de 15 años. Es muy compleja también la situación de la caldera, tanto que el acumulado de la producción mercantil lo tenemos incumplido por el periodo que estuvo trabajando a poca máquina”, comentó Hilario Cáceres Morejón, director de la empresa. Desde noviembre la única caldera de la fábrica comenzó a presentar problemas. De esa forma el rendimiento era inferior y a finales de febrero colapsó totalmente. Durante ese tiempo los niveles de producción disminuyeron. El 27 de marzo la nueva caldera comenzó a funcionar y desde entonces el cambio se nota. Solo en abril se hicieron 72 toneladas de yogur de soja y 22 de yogur batido por encima de lo planificado. No obstante, la obsolescencia es un problema general. El día que Guerrillero visitó el lugar, Georlandys Díaz Pérez, operario de extracción de leche de soja, había cargado 66 sacos hasta el embudo, por la escalera, porque el elevador de granos se rompió esa mañana. “Las condiciones están desfavorables, a veces salgo de aquí a las ocho de la noche”, expresó. La producción de helado también presenta dificultades. Uno de los dos equipos para envasar dejó de funcionar. De 900 galones que deberían hacer diariamente, solo se logra poco más del 50 por ciento. De las nueve personas que trabajan en ese departamento solo se encontraban dos que son suficientes para atender el único equipo que funciona, lo cual constituye otra de las nefastas consecuencias del problema con la tecnología. Para este producto usan ahora los sabores chocolate, naranja, coco, moscatel, mantecado y vainilla chip. Según Cáceres Morejón, tanto el que se comercializa por divisa, como el distribuido en los mercados de la red de comercio o en las cremerías, tienen la misma calidad. OTROS SABORES

El yogur batido es una de las producciones más demandadas en las tiendas de recaudación de divisa y en los mercados Ideal.
Aproximadamente salen de ahí todos los días unas 2 000 bolsas, las cuales incluyen las dietas. Además del natural, se hacen de fresa, guayaba, coco y naranja. “Controlamos el pesaje desde el inicio hasta el final. Yo creo que esta es una actividad importante porque de ella depende todo el proceso. Medimos parámetros como acidez, temperatura, peso y otros”, explica la ingeniera química Anayancy Crespo Artiga. Después de una noche en refrigeración, comienza la distribución por los cinco municipios en dependencia de la demanda. La empresa cuenta con 16 camiones para la entrega. El queso, por su parte, depende de la producción de leche en la región, la cual tiene déficit. En la actualidad reciben más de 5 000 litros por día, unos miles más que meses anteriores, pero aún con un acumulado inferior al plan. Con el fin de aminorar las interrupciones en la producción se prevé el montaje de una caldera de 4,7 toneladas, además de la existente, para cuando existan roturas tener sustituta. También el laboratorio de calidad será remodelado y los techos, con el fin de mejorar las capacidades de almacenamiento en esta temporada ciclónica. Escrito por Anelys Alberto Peña y Elizabeth Colombé Frías

Sobre el Autor

Anelys Alberto Peña

Anelys Alberto Peña

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca

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