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Historias de colombófilo

Palomas

Foto: Carlos Bauta

Un domingo del año 1969, Julio César Puentes Mujica pasó frente a la casa de Daniel Godoy y se lo encontró sentado en el portal, esperando el retorno de unas palomas mensajeras que mandó a soltar en Camagüey a propósito de un campeonato de fondo.

Julio creyó que su colega le estaba tomando el pelo. Ignoró aquel asunto y siguió conversando de otras cosas cuando divisó que se aproximaba uno de los animalitos. “Era un macho azul de barra. ¡Cómo olvidarlo! Daniel lo tomó de prisa y salimos corriendo hasta la casa del doctor Cirilo Herrera, presidente y fundador de la Asociación de Colombófilos de Pinar del Río”, rememora. “Cuando aquello no existía ningún método de identificación y comprobación que no fuera personarse, ejemplar en mano, con los jueces de la competencia.” Aquel día, Julio, escritor de novelas para Radio Guamá, descubrió el apasionante hobbie de criar y adiestrar mensajeras. Llegó a tener 120. Ahora se ocupa de 96. LA HISTORIA

No existe un relato único sobre cómo las palomas comenzaron a trasladar mensajes. Tal vez, como el ser humano tardó en encontrar la forma de volar, el medio aéreo se convirtió en un método más seguro para transportar correspondencia. La idea, ahora parece romántica, como esos primeros recuerdos que tienes sin percatarte cuando sucedieron. El transporte de mensajería preferido, quizás, por faraones egipcios, comerciantes árabes, aristócratas griegos y generales romanos durante periodos de guerra desafiaba las complejidades del relieve, el clima, las prolongadas distancias, la caza... Pero, en aquellas épocas debió ser una de las soluciones más prácticas que se puedo hallar: Julio César, el general romano, las empleó para comunicar sus triunfos al senado; Genghis Khan las utilizó para orientar a las flotas perdidas en medio del mar y una de ellas comunicó la derrota de Napoleón en Waterloo a los ingleses. En realidad, las mensajeras, como raza, provienen de Bélgica y su utilización se extendió por ese país y la mayoría de las regiones de Europa hasta la invención del telégrafo en el siglo XIX. Las características físicas no son significativas: solo 400 gramos, tamaño mediano y sin una belleza exótica; sin embargo es capaz de realizar 600 pulsaciones por minuto, mover sus alas 10 veces por segundo, alcanzar de 80 a 100 kilómetros por hora, volar más de 14 horas en un día y obtener la medalla de Honor Dyke durante la Segunda Guerra Mundial. Se cree que en esta etapa se utilizaron 200 000 palomas como mensajeras y de las 17 000 enviadas a territorio enemigo, solo 1 de cada 8 regresaron a su punto de partida. Algunas famosas como "Mary" alcanzaron su destino con tres perdigones en el cuerpo y un ala arrancada debido a las garras de halcones alemanes; otras como "William" salvó a miles de soldados al hacerles llegar un mensaje tras recorrer 420 kilómetro (km) en unas 5 horas; "Winkie" voló 192 km para informar el lugar exacto en donde había aterrizado de emergencia, un bombardero aliado; y en 1943, "Gi Joe" salvó la vida de unos 1.000 soldados británicos al entregar un mensaje que informaba que dos ejércitos aliados estaban a punto de autoexterminarse en el sur de Italia. SUS PALOMAS

Julio también ha poseído ejemplares asombrosas, una de ellas impuso récord en vuelo de Las Tunas a Pinar. “Me gustaba especialmente un palomo al que le puse Bronceado. Parecía que tenía herrumbre en la punta de las alas”, cuenta desde sala de su casa en la calle Maceo. ¿Cuántos años pueden llegar a vivir?

“15 aproximadamente. Algunas viven más que eso”. ¿De qué se alimentan?

De granos, verduras y frutas ricas en vitamina c. ¿Cómo las entrena?

“Tienen una niñez muy breve. Con tres meses puede estar interviniendo en competiciones de 200 km o más. El día 22 después de su nacimiento se produce el destete y comienza la familiarización con el entorno donde viven. Ya conocen el palomar desde dentro, resta que lo exploren desde arriba. “Todo tiene que ser a su hora: la comida, el agua, la suelta. El colombófilo debe procurar la salud de sus aves y desparasitarlas periódicamente. “A los tres meses comienza su educación en regresar a la casilla. Primero las liberas en un lugar próximo, digamos que en el Hotel Pinar del Río; luego las llevas hasta Consolación y vas aumentando las distancias. Le llegan a tomar un amor extraordinario a su hogar. He tenido algunas que han retornado muy heridas.” ¿Por ataques de halcón?

“Y por los hombres, enemigos brutales. Les tiran con flechas, con escopetas, las venden a religiosos para sacrificios. Algunos criadores independientes de buchonas sueltan sus machos y roban mensajeras. Palabra fea esta, robar. Los padres escuchan indiferentes a sus hijos, contar las hazañas de cómo agarraron palomas ajenas”. “La Asociación Colombófila de Pinar del Río pertenece al Comité Olímpico Internacional Cubano y todos los animales nuestros están tazados en un precio de acuerdo a la utilidad que hayan reportado o el momento etario en el que fueron robadas. “Cada pichón vale 250 pesos sin haber volado nunca. Si tiene vuelo avalado por la asociación, puede costar entre 500 y 700 pesos y si ya es una reproductora con premios y aval, el precio aumenta. “En caso de que me roben puedo hacer una valorización de todos los animales perdidos y la policía tiene la obligación de atender y tramitar la denuncia por mi condición de confederado”. ¿Cómo se estructura la Asociación?

“Tenemos más de 50 miembros en los municipios San Juan y Martínez, Consolación del Sur y Pinar del Río. Nos regimos por un código de ética y un reglamento”. ¿Cuál es el procedimiento para afiliarse?

“Para entrar en la asociación se supone que previamente hayas tenido contacto con los asociados y estos te presente al resto de los compañeros. Se aprueba la solicitud en virtud de la ley 54 del registro de asociaciones y se siguen una serie de trámites como la verificación de los antecedentes penales del aspirante, etcétera”. TORNEOS

Hay 4 tipos de campeonatos. Dentro de un período de tiempo que acuerdan los miembros de la Asociación. El de velocidad discute distancias de 0 km a 400 km, o sea, de Pinar del Río a Santa Clara; el de medio fondo, hasta 500 km, oscila en una distancia terrestre hasta Jatibonico; el de fondo, aproximadamente hasta Las Tunas, estriba entre 501 km a 700 km y el gran fondo con recorridos de 701 km a 1 060 km aéreos, ese es hasta Maisí. “Ahora estamos compitiendo en medio fondo. El sábado realizamos-afirma Julio - el enceste (identificar con una banda de goma que tiene un número y una contraseña) y el domingo fue la competencia, todos esperaron el arribo en sus casas. “Desde Santa Clara con viento del este y temperatura no muy calurosa realizan el viaje en tres horas y media. En este caso son 6 palomas por asociado. “Cuando llega, quitamos la banda de goma para introducirla en un reloj especial con un mecanismo interno para marcar la hora, el día, el minuto y el segundo mediante la introducción en el dispositivo de una banda atada a una de las patas”, continúa. ¿Pueden hacer trampas?

No, es imposible, o muy difícil hacer trampas porque si abres el aparato para modificar el tiempo, después es imposible cerrarlo.
En el mundo desarrollado hay inclusive gateras electrónicas, una especie de varillas metálicas que captan el número de la banda del animal y envían esta información a una computadora central. ¿Y los premios?

Qué pasa, de acuerdo al número de aves existe un número de premios que le otorgan a cada asociado una cantidad de puntos en base a la ubicación de las coordenadas geográfica de su lugar de cría y la suma total de estos determina quién es el campeón, quién el subcampeón y el tercer lugar. LEY

Hay un vocablo que los adiestradores usan con frecuencia: Ley. Ley es la propensión de la paloma a retornar a donde nació. Es unidireccional. Siempre vuelve. Un criador independiente contó a estas reporteras que una vez encontró a una mensajera enredada entre la malagueta de un río. La rescató, la retuvo en su azotea por seis años y cuidó de ella con esmero, tuvo sus propias crías y al término de este tiempo la liberó. Nunca más la vio de nuevo. El rasgo distintivo de estas aves es su peculiar y perfecto instinto de orientación. Algunos estudios científicos afirman que la mensajera tiene muy desarrollado su reloj biológico acorde con la latitud en la que se cría, de forma que tiene todos sus ritmos vitales adaptados a la intensidad y duración de la luz de ese lugar para cualquier época del año. Así, al soltarla dirige su vuelo en la dirección en la que el Sol mostrará la adecuada posición aparente a la hora del día y época del año que recuerda, o sea que la luz solar les ayuda a orientarse, teoría que desestima Julio; pues alega que las suyas pueden volar en la noche también. Otras investigaciones en universidades europeas han descubierto que esta especie se desorienta si se le tapa el ojo derecho, lo que no ocurre si se le cubre el izquierdo. El compás químico en el ojo podría ser responsable para la determinación de la dirección. Se dice, además, que poseen magnetita en su pico, para detectar la intensidad del campo magnético. “Emplean ambos métodos al unísono para cubrir largas distancias, pero una vez en las cercanías de su destino, usan su memoria topográfica, un sentido más evidente basado en el reconocimiento previo de puntos fijos como edificios, ríos, valles o arboledas”. Julio tiene su palomar en el patio trasero. La estructura de madera fue construida con minuciosidad y está dotada de dos divisiones para los machos, una para pichones del año y otras dos para las hembras. Son diversos los ejemplares que atesora: los hay empedrados, bayos, de alas negras, pintos, grisáceos, azules... “En Cuba no puedes dedicarte profesionalmente a la colombofilia, se practica por afición, es un hobbie que te cuesta caro. Lo haces por la satisfacción de ver llegar a tu paloma. Primero provocaste el cruce de sus padres, luego prestaste atención a su niñez, la entrenaste desde pichona. 
“Las estoy viendo llegar a esta casa desde el año 70 y siempre es una emoción nueva y vivificante”. Escrito por Elizabeth Colombé Frías y Susana Rodríguez Ortega palomasFoto: Carlos Bauta palomasFoto: Carlos Bauta palomasFoto: Carlos Bauta palomasFoto: Carlos Bauta palomasFoto: Carlos Bauta palomasFoto: Carlos Bauta

Sobre el Autor

Elizabet Colombé Frías

Elizabet Colombé Frías

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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