Oye, eso da cáncer
- Escrito por Ramón Brizuela Roque
Cada año, el 31 de mayo, el mundo lo dedica a combatir el tabaquismo, una forma de suicidio que la humanidad adoptó en medio de posturas con afectación, moda e ideas esnobistas y equivocada elegancia en los lujosos salones, para posteriormente comprobar que era una forma más de morir.
La apasionante historia del tabaco agrupa a aventureros, delincuentes, reyes y la alta nobleza, comerciantes, emprendedores, industriales y los científicos, especialmente los médicos que fueron los últimos en sumarse para decirle a todos los demás: oye, eso da cáncer. Desde lo formal los pinareños hemos estado en una disyuntiva desde que se confirmó el grave daño que hace el cigarro a la salud y nosotros necesariamente necesitamos de esa fuente de ingreso económico para paliar necesidades, pero no hay que flagelarse, a fin de cuentas el complejo militar industrial mundial produce elementos para matar, nadie los reprueba y son felices. En Pinar del Río podemos decir que el tabaco es cuasi sagrado, alimentó y aún sostiene un alto número de población rural, más otro porcentaje urbano en la industria del beneficio. Con esa premisa nos adentramos en nuestro comentario y con el reconocimiento de que el Estado cubano consciente de la avasalladora realidad fue de los primeros en reconocer y alertar a su población de los peligros del tabaquismo, aunque necesariamente tenga que seguir produciéndolo. Con el lema El tabaco, una amenaza para el desarrollo este año se estarán haciendo jornadas en todo el mundo y en Vueltabajo no será diferente, por eso pedimos a los fumadores que aunque sea un día en el año, por favor absténgase de echarnos el humo a la cara y razonen para que el resto del tiempo sea igual. El tabaco, por sus componentes, tiene un elevado factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares y el cáncer, pues esta nociva práctica constituye la principal causa prevenible de defunción en el mundo, y actualmente cobra la vida a uno de cada diez adultos. La Organización Mundial de la Salud asegura que el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo de 29 enfermedades: principal causa de diez tipos de cáncer, del 95 por ciento de los de pulmón, del 90 por ciento de las bronquitis y de más de la mitad de las enfermedades cardiovasculares. Es la primera causa de invalidez y muerte prematura en el mundo, mata a la mitad de los fumadores, perjudica a los fumadores pasivos y es muy dañino durante el embarazo, con consecuencias fatales para los niños que se exponen a diario al humo del tabaco. Produce impotencia masculina, es causa del bajo peso en los fetos, daña el sistema gastrointestinal y su agente activo, la nicotina, es un alcaloide que produce más dependencia que la heroína o la cocaína. El humo de un cigarro tiene más de 4 000 agentes químicos, entre ellos amoníaco y arsénico, ambos sumamente tóxicos. De esa extraordinaria cifra, alrededor de 40 elementos pueden causar cáncer. Cada 10 segundos en el mundo muere una persona como consecuencia del consumo de tabaco. Los estudios demuestran que los fumadores pierden siete minutos de vida cada vez que se fuman un cigarro. Las compañías tabacaleras invierten en propaganda 13 millones de dólares diarios. El consumo de tabaco origina más muertes que la acción combinada del SIDA, los accidentes de tránsito, las drogas ilegales, los asesinatos y los suicidios. Y la cifra de fumadores en el mundo es para respetar, el 47 por ciento de los hombres y el 12 por ciento de las mujeres. Desde 1950 hasta el 2000 el tabaco provocó la muerte de 60 millones de personas en los países desarrollados, más caídos por causa del tabaco, que en la Segunda Guerra Mundial. Nuestro deber como comunicadores de la sociedad es ofrecerles información, alertarlos, prevenir que dañe a su familia, pero en última instancia la decisión de si se suicida a largo plazo con una cajetilla de cigarrillos diarios o con cuatro o cinco tabacos torcidos, es suya. Las cajetillas se lo recuerdan cada vez, no se sienta solo, el sistema de salud lo alerta, la ONU además de ocuparse de regularizar el mundo, también piensa que fumar es una tontería, y esté seguro, tanta gente no puede estar equivocada.
Sobre el Autor
Ramón Brizuela Roque
Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.




