Actualizado 16 / 11 / 2018

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MARTÍ YACENTE: Un regalo de la Madre Naturaleza

Este sentir de José Martí, recogido en sus Versos sencillos, tiene su imagen en tierras vueltabajeras: desde un sitio en el kilómetro seis y medio de la carretera de Viñales a la comunidad El Moncada –en dirección al poblado turístico– se observa en el horizonte la confluencia de varios mogotes que semejan el perfil del rostro del Maestro.

Como parte de esta curiosidad geográfica está que la efigie la conforman elevaciones de la Sierra de la Guasasa, ubicada a casi 20 kilómetros del lugar, en una zona conocida como Laguna de Piedra, pero al mirar desde la distancia dan la impresión de que un gigantesco perfil de Martí yace boca arriba, antecedido de la típica vegetación de Viñales, donde sobresalen las palmas reales.

Algo le llamó, negativamente, la atención a este periodista: para identificar el lugar desde el que la visual permite esta observación apenas hay unas tablas talladas, apreciables solo cuando se regresa de la comunidad hacia Viñales y casi imperceptibles para los viajeros que transitan por la zona. Este detalle va en contra de los deseos de quien descubriera la imagen, impulsor de la idea de hacer del sitio un modesto homenaje al Apóstol.

HISTORIA DE UN DESCUBRIMIENTO

Corresponde al eminente botánico Onaney Muñiz Gutiérrez el mérito de descubrir esta curiosidad. Él lo dejó plasmado de la siguiente manera en su publicación en Guerrillero del 19 de octubre de 1991:

"Años atrás, al explorar a pie el territorio que se extiende entre la Sierra de Quemado y el Valle de Viñales, llegué extenuado al Sitio del Infierno, donde me refugié del fuerte sol en la modesta sombra de un pino. Allí, al disfrutar con detenimiento la visual hacia el este, quedé agradablemente sorprendido por un conjunto de formas de la naturaleza, distante de allí varios kilómetros, que resultaba de alto interés, pues en el tramo del horizonte correspondiente a la Sierra de la Guasasa, la peculiar silueta de los mogotes coincidía con la forma del perfil de un rostro con los rasgos de José Martí, era como si estuviera viendo al héroe yacente de cara al sol, en una escala descomunalmente grande.

"A este interesante fenómeno de la naturaleza, que constituye el mayor objeto conocido que puede ser tomado como cabalmente similar en su forma a la imagen que tenemos del rostro de Martí, propongo denominarlo el 'Martí yacente'".

Diversas investigaciones y publicaciones consultadas para realizar este trabajo coinciden que fue en 1971 cuando Onaney hizo su hallazgo.

UN SITIO DE CONTEMPLACIÓN Y HOMENAJE

El doctor Muñiz Gutiérrez proponía lo siguiente en su artículo:

"Bueno, ¿y qué hacer con este hallazgo?... pues además de divulgarlo, se podría construir un mirador para observar tan interesante fenómeno natural, instalación que por respeto a los altos valores del excepcional paisaje de Viñales debe ser lo más pequeña posible. Debe haber allí un busto del Maestro que permita la comparación con el Martí yacente y así, la argumentación del parecido del accidente natural con el héroe. Recomiendo para la instalación de ese mirador a las elevaciones de La Cueva".

Sin embargo, transcurridos casi 23 años de la propuesta de este eminente científico, poquísimo se ha hecho al respecto en el sitio de nuestra geografía que puede convertirse en otra atracción turística de Viñales y la provincia. Además, es preciso divulgar mucho más su existencia entre los pinareños –principalmente los niños– como forma de acercarnos otro poco al más universal de los cubanos.

¿Por qué no incluir esta curiosidad como parte del estudio de la Historia y la Geografía de la provincia? Pudiera servir así para motivar más a los educandos a conocer en profundidad la tierra en la que nacieron, rica no solo por sus condiciones naturales sino por las proezas de los que la han habitado, como Los Malagones, que a pocos kilómetros del Martí yacente tienen el monumento a su hazaña.

Y, ¿por qué no?, dejar plasmada en alguna valla o tarja en el lugar esta profecía martiana:

Duermo en mi cama de roca
Mi sueño dulce y profundo
Roza una abeja mi boca
Y crece en mi cuerpo el mundo.

Sobre el Autor

Edmundo Alemany

Edmundo Alemany

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba.

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