Higiene comunal, asunto de todos
- Escrito por Yolanda Molina Pérez
Los desechos de la construcción –cerca del hospital Abel Santamaría– no pueden ser procesados por los carros que recogen la basura. Si a la vieja tecnología e insuficiente fuerza laboral se suma la indolencia al amparo de la impunidad, Servicios Comunales no necesitará más eficiencia, sino poderes sobrenaturales para cumplir su cometido social. / Foto: Jaliosky Ajete
La higiene comunal es el arte de preservar la salud de los pueblos, aseguran entendidos en la materia. Al realizar un recorrido por la ciudad es notable que no hay percepción de ello entre los habitantes de Pinar del Río.
Al margen de los problemas que pueda presentar Servicios Comunales en la recogida de deshechos, la indisciplina ciudadana agrava estas deficiencias, con conductas indolentes, por demás ilegales.
Según el decreto 272, artículo 18: “Contravienen las regulaciones de la Higiene Comunal, y se impondrán las multas y las medidas que para cada caso se establecen al que “... c) arroje en los depósitos destinados a la recogida de los desechos domiciliarios escombros, maderas y objetos inapropiados a tal servicio urbano, desechos de la producción, el comercio, los servicios o la gastronomía y alimentación, que tienen establecidos otros sistemas de recogida y disposición final, 200 pesos y 600 pesos, y la obligación de retirarlos; ...e) mantenga en una zona urbana, sin autorización de las autoridades competentes, animales de tiro o monta, 100 pesos y 300 pesos, y la obligación de retirarlos; f) mantenga en contra de las disposiciones establecidas por la autoridad competente en zona urbana, ganado porcino, equino, bovino y caprino, 100 pesos y 300 pesos, y el decomiso de los mismos; g) mantenga salideros de agua en su vivienda, instalaciones o en locales bajo su responsabilidad, 100 pesos y 300 pesos, y la obligación de repararlos; h) ocasione derramamientos de agua producto de limpieza, fuera de los días y horas establecidos, 20 pesos y 300 pesos, y cesar de inmediato dicha conducta”.
Las imágenes hablan por sí solas, los organismos reguladores han de hacer cumplir lo legislado, y si la concientización no basta para entender que la higiene transita por la responsabilidad individual, quizás las sanciones contribuyan a ello. Una y otra vez es preciso insistir: la imagen de Pinar del Río requiere más que inversiones.
Animales pastando en el reparto Hermanos Cruz, además de afectar el ornato público constituyen un riesgo para la salud de la comunidad. / Foto: Jaliosky Ajete
Muchos salideros parecen indefinidamente anclados en la geografía citadina. / Foto: Jaliosky Ajete
Foto: Jaliosky Ajete




