Orandelys… uno de los héroes anónimos
- Escrito por Ramón Brizuela Roque
En la despedida con el doctor Roberto Morales Ojeda ministro de Salud cubano
No se es héroe solo por heridas de guerra ni las múltiples medallas; tampoco por osadas acciones bélicas, ni por retar a la muerte: se es héroe también por jamás rehuir al deber, cumplir honradamente y con fidelidad, ser capaz de entregar la vida para preservar la de otros, deshacerse de comodidades y servil humildemente a los que tienen menos... eso son atributos de benefactores.
En el pueblo tenemos a muchos de ellos y no siempre salen en prensa, basta esperar el momento y sin hurgar, ahí están, sin alardes ni pretensiones, porque la modestia es parte de su currículo.
Orandelys de los Santos Machín ha vivido medio siglo, nació en la tierra del mejor tabaco, pero por ser de San Juan y Martínez necesariamente no tenía que ser cosechero, su vocación fue de médico y lo es hace 25 años.
Ahora vive en el municipio Los Palacios, laboró hasta el 2011 en el policlínico Elena Fernández de Castro y desde esa fecha hasta la actualidad sirve en el Isabel Rubio, de San Diego de los Baños, del que una vez fue director.
La furia de la naturaleza lo trasladó eventualmente a Piura, en la cordillera peruana de los Andes, junto a otro pinareño del Hospital Pediátrico: Oldrich Gort, porque ambos forman parte de la brigada médica cubana Henry Reeves.
Estar hermanado en Perú con los damnificados de las inundaciones no es lo extraordinario; lo sobresaliente de este hombre son los servicios prestados a la sociedad para salvar vida en situaciones normales y de emergencia: República de Gambia, julio 2001/ julio 2003; República Bolivariana de Venezuela, agosto 2003 /diciembre 2010; República del Pakistán, (terremoto) noviembre 2005 / mayo 2006 (en brigada Henry Reeves); República Federativa del Brasil, 2013 / 2016; República de Haití, (huracán Mattheus) octubre 2016/ diciembre 2016.
Los médicos caídos del cielo
Esta entrevista on line la comienzo con una anécdota de Orandelys:
“Cuando llegamos el Alcalde del municipio nos expresó muy contento: ustedes me han caído del cielo doctores, les agradezco infinitamente su presencia y ayuda”.
Y continúa “nos ubicaron en el municipio Catacaos y comenzamos a trabajar con damnificados, más de 45 000 ubicados en albergues, habilitados por la alcaldía: dígase escuelas e instituciones religiosas.
“Inicialmente la labor fue muy fuerte, tanto en la atención médica como en las charlas educativas y audiencias sanitarias, con el propósito de mejorar las muy deterioradas condiciones higiénicas de esos lugares, en una labor conjunta con los licenciados de higiene y el personal de enfermaría que formamos en equipo.
“Logramos tan buena aceptación por parte de la población y de las autoridades locales, que a los pocos días nos preguntaban hasta cuando íbamos a estar aquí y la respuesta fue: hasta que las autoridades quieran, y ellos exclamaban ojalá nunca se vayan.
“La cantidad de pacientes como promedio diario osciló de 93 a 115 y en ocasiones superior. Ahora trabajamos conjuntamente con médicos peruanos la atención a pacientes sospechosos con dengue y la asistencia a los que se las ha confirmado. Disponemos para eso de un hospital de campaña asignado por el Ministerio de Salud peruano.
“Ellos solicitaron ayuda al doctor Piloto, jefe de nuestra brigada, para que los apoyáramos también con personal de enfermería y cuando concluimos nuestra jornada en campaña, al día siguiente brindamos consulta en nuestros puestos de asignados. Así se mantiene nuestra brigada y diría más, hasta los propios galenos locales nos quieren y se interesan por el tiempo vamos a estar.
“Las enfermedades más presentes son infecciones respiratorias y diarreicas agudas, de la piel –especialmente piodermitis, pediculosis, impétigos), además de dengue y las enfermedades crónicas no transmisibles.
“Las condiciones de vida de la brigada cambiaron, gracias a la Asociación de médicos peruanos graduados en Cuba, que se ocuparon de buscarnos algunas mejoras, realmente están contentos por nuestra presencia y colaboración.
“Para mí, ser internacionalista es saldar la deuda con la humanidad y sentirme satisfecho de poder brindar mis servicios médicos a los más necesitados y así salvar personas de la muerte o aliviar su dolor.
“La similitud de esta misión con las otras es que siempre extraño mucho a mis niñas Laura, próxima a graduarse, estudiante de ingeniería mecánica en Armamentos de la Escuela Inter armas Antonio Maceo; Vanelys, tercer año de Medicina, en la Facultad Doctor Ernesto “Che” Guevara, de Pinar del Río; a mi esposa Vania Guerrero Pozo, ingeniera mecánica, master en ciencias, trabajadora del politécnico Ángel Cayetano Ramírez, en Los Palacios, a mi padre Eleido, tabacalero y revolucionario que participó en la Lucha Contra Bandidos... y alguien más, que no está físicamente, pero si espiritualmente, mi madre (fallecida) Gelasia, a quien extraño mucho”.
Como es de suponer, en una familia tan unida, imposible que olvide a sus hermanos: Celeida, profesora de Educación Primaria; Enna, licenciada en Enfermería; Piedad, técnica en Enfermería; Alvigio, licenciado en Cultura Física y Deportes, master en ciencias; Eumelia, licenciada en Geografía, master también; Ordinio, trabajador tabacalero y Abilio, gastronómico.”
Lógicamente, una estirpe así es recuerdo permanente, y máxime cuando la esposa expone: “Para nosotros tiene un gran significado su tarea, ha sido larga y difícil, pero cuando vemos que cumple con el deber y con la Patria, salvando vidas... y a la vez engrandeciéndose más como persona, eso nos enorgullece. Salir por el pueblo y que la gente nos reconozca y nos exclame: Vimos a tu esposo por la televisión y le hicieron tal entrevista...”

Sobre el Autor
Ramón Brizuela Roque
Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.




