Actualizado 16 / 06 / 2019

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Marina, siempre ejemplo

La mujer pinareña tiene en Marina un ejemplo para todos los tiempos, fue como Isabel Rubio consecuente con sus palabras, defensora a ultranza del papel de las mambisas y renovó la estirpe sin miedo cuando apenas se gestaba la Revolución.

Por eso es necesario citar más a Marina Azcuy Lemus, aquella maestra abanderada que en su entrega febril para unir a las mujeres falleció en lamentable accidente de tránsito, el cinco de diciembre de 1960, cuando se dirigía a constituir la Federación de Mujeres Cubanas en su natal municipio de Consolación del Norte, hoy La Palma.

El memorial en la fatal curva del kilómetro 18 de la carretera a Viñales, nombres en delegaciones de base de la organización femenina y alguna escuela se identifican al citar a Marina, pero quienes le conocieron patentizan que aquella mujer está en toda la obra revolucionaria, desde la educación rural hasta el papel que hoy asumen las féminas, a la par del hombre.

Marina puso su hogar y su vida al servicio de la Patria y por eso fue condenada a ocho años de prisión.

Las mujeres Oposicionistas Unidas, después la Unidad Femenina Revolucionaria hasta constituirse en el país la Federación de Mujeres Cubanas contaron con su dirigencia, y representó junto a Vilma a Cuba en el Primer Congreso Latinoamericano de Mujeres, efectuado en Santiago de Chile del 19 al 22 de noviembre de 1959.

Dejó escrita parte de su intervención ante las pinareñas cuando se iba a constituir la FMC, para unir a todas las mujeres cubanas: "...para luchar en un solo frente de fraternidad por nuestra Patria y sus derechos, como trabajadoras y como ciudadanas.

"Somos las mujeres las más a lamentar el retraso que vive nuestro pueblo, a todas nos duele en lo más hondo la triste condición de nuestros niños, reserva de nuestra Patria, abandonados a la miseria y a la ignorancia, en medio de riquezas y privilegios que una minoría disfruta sin límites.

"Somos las mujeres las que más sufrimos por la sangre derramada de nuestros hijos, esposos o padres, el presagio de esta amenaza sobre nuestra tierra libertada, a precio de muchos muertos, que nos quiere ser arrebatada para colocarnos de rodillas ante la mano déspota que nos extiende una limosna a cambio, inútilmente, para sus intentos".

Su entrega fue desinteresada, y por eso crece el ejemplo de esta mujer, siempre al lado de los humildes y no pensó en la edad ni el riesgo para luchar por ellos.

Cuando se hable de las mujeres de más alta talla histórica, ahí estará nuestra Marina.

Sobre el Autor

Blanchie Sartorio

Blanchie Sartorio

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba.

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