Moralitos, presente en nuevas voces
- Escrito por Blanchie Sartorio
Su ejemplo llega en el tiempo y los más jóvenes deben saber aprovecharlo por cuanto de actualidad tiene esta figura, excelsa por su verbo y valentía, pero también por el interés temprano de formar la nacionalidad y los valores humanos en las generaciones que le acompañaron.
El diminutivo con el que le apelaban por su físico solo acentuaba la grandeza de Moralitos cuando comenzaba a defender sus razones, quizás porque desde su primera infancia la familia fue víctima del despojo de sus bienes y tierras, aquellas de Santa Damiana en San Juan y Martínez, donde vino al mundo el 28 de octubre de 1845.
Rafael Morales y González tuvo tribunas en el magisterio y la abogacía, con un talento que atraía a quienes en las primeras edades fueron sus alumnos y también después a quienes discrepaban, pero sobre todo fue admirado por su talla de patriota convencido, defensor a ultranza de que los pueblos no deben tener más que un código, el de la razón; ni más que un trono, el de la justicia.
Con solo 23 años se convirtió en uno de los más grandes hombres de la revolución iniciada en 1868. Miembro de la Asamblea de Guáimaro y su secretario; diputado a la Cámara, y finalmente Secretario del Interior del Gobierno en armas, siempre defendió su puesto de soldado y así lo ocupó.
A la guerra llevó un proyecto de ley sobre enseñanza primaria y junto a Agramonte veló para que no hubiera abusos ni saqueos en los asaltos a los pueblos. Fundó un periódico al que nombró La estrella solitaria, y en él imprimía su "pico de oro", como le apodaban por su forma de expresarse.
Cuando participaba en un combate en el potrero de Sebastopol de Najasa, una bala le atravesó el rostro y por mucho tiempo padeció sin poder articular palabra ni alimentarse. Lo convencieron para que saliera al extranjero a curarse, pero ya no quedaba tiempo y tras mucho sufrir, cerca de la Sierra Maestra fue enterrado su cadáver.
Desde entonces, pareciera que la presencia del maestro, del jurista, del soldado quedó entre las montañas del lugar y baja en cada nueva campaña que convoca a los jóvenes y volvemos a admirar su verbo y valentía en nuevas voces.