Aquí y ahora Maceo y el Che
- Escrito por Blanchie Sartorio
El verde de Pinar del Río los reunió para siempre en su paisaje, y hoy está la historia de Maceo y del Che sembrada en sus montañas. Lejanos en el tiempo pero muy cerca en ideales el Titán de Bronce y el Guerrillero Heroico vincularon esta tierra a sus tácticas y estrategias militares, el primero en combates y marchas para culminar la audaz invasión, el segundo para lanzarse al mundo calladamente con nuevos mambises.
Y hubo más momentos para estos hombres nacidos en junio 14, coincidencia que descubre otras muchas, como el manifiesto antimperialismo y las ansias de luchar por la libertad de otros pueblos; más de una vez pudieron morir en el occidente, y más de una vez admiraron el valor de los pinareños que tuvieron bajo sus mandos.
Antonio Maceo y Grajales y el Che, Ernesto Guevara de la Serna, dejaron su impronta en Vueltabajo y no fueron las heridas en combates ni el asma limitantes en sus propósitos de frustrar cualquier intento enemigo. Oriente fue la cuna en la formación militar de ambos héroes y Occidente la consumación de páginas de gloria, en Mangos de Roque uno y en los días de Girón y el octubre de crisis el otro.
Maceo, de los primeros en incorporarse a la guerra grande y el Che, de los inicialmente seleccionados por Fidel para venir en el Granma. Antonio, de los que se creció ante la discriminación racial de su época para demostrar su valía y Ernesto, el argentino que salvó las barreras del extranjero para que todos lo reconocieran como un cubano más.
Cuando han transcurrido 170 años del natalicio de quien mereció el epíteto de Titán de Bronce y 87 de ver la luz en Rosario, Argentina, el mundialmente reconocido Guerrillero Heroico, sigue vigente el ejemplo, es bandera que esgrimen los mejores jóvenes para defender la Patria, para demostrar al mundo que la gloria de estos héroes no pasa de moda, porque los principios que hoy se defienden son los mismos. Los derechos se exigen; y al imperialismo, "pero ni un tantito así".