Cuentas claras hacen buenos delegados
- Escrito por Ramón Brizuela Roque
Foto Alberto Borrego
Hace 41 años que algunas noches en Pinar del Río, en ciertos momentos, cambia el escenario cotidiano de la novela, la partida de dominó o las tertulias de esquina, propias de cualquier pueblo, y el vocablo común se contagia con lo administrativo, la gente comienza a hablar de rendición de cuenta del delegado a sus electores.
A esos representantes los elige el pueblo por sus méritos y en ellos deposita su confianza. El éxito no sonríe por igual a todos, pues es una tarea difícil; ayuda el elevado nivel cultural, pero sobre todo se necesita una alta dosis de patriotismo. La iniciativa y la disposición son a veces los mejores aliados, eso marca la diferencia entre un delegado bueno y otro malo. La circunscripción es el área de desenvolvimiento; es un segmento complejo en plena sociedad; es donde nace y muere la nación; es el área productiva, educativa, política, de defensa, cultural y técnica de grupos que sumados consolidan la población del municipio, provincia o país. Pero más allá de eso, el delegado tiene que lidiar con la salud, las complejas necesidades crecientes de los ciudadanos, la respuesta a sus servicios, a sus inquietudes, a sus gestiones, por eso se canaliza a través del poder del pueblo que sube en pirámide y permite avances o retrocesos según sea la eficacia. Sin embargo, todo eso se simplifica a una sola expresión: rendición de cuenta, sin tanta búsqueda científica o filosófica. La gente critica mucho lo que se planteó y no se resolvió, porque reduce el mundo a sus expectativas, y son pocos los que en una asamblea recuerdan o agradecen lo que se ha hecho desde que surgió el Poder Popular. Es verdad: no se quiere discursos, sino hechos, pero estos se logran con financiamiento, dedicación y esfuerzo. Cuando en una reunión de vecinos se adopta un acuerdo de la solución de un planteamiento con el concurso de la masa, en solo horas se resuelve; si se trata de medidas organizativas o cambios, sucede lo mismo. El mayor inconveniente está cuando hay que invertir, proyectar, construir. En Salud muchas dificultades no son de recursos, al igual que en el Deporte, la Cultura y la Educación. Casi siempre son las limitaciones humanas, esas que eufemísticamente llamamos “problemas subjetivos”. ¿Pero de quienes son los problemas subjetivos? ¡De nosotros! Podríamos ejemplificarles aquí los miles de planteamientos de un proceso, él último, pero de qué valdría si la ciudadanía no coopera lo suficiente, algunos cuadros no se sensibilizan y esa es una de nuestras principales dificultades. Quizás gran parte de los electores no tiene conciencia de ello, pero es que el delegado trabaja más allá, abarca a todos los ciudadanos, porque un niño, un discapacitado mental o un limitado de derecho no es elector, pero también tiene necesidades. Pocos asocian esa simple reunión al funcionamiento general del país, pero la subversión sí lo hace y su viejo sueño, transmutado en nuevas iniciativas, sería apoderarse de esa fuerza y poder que constitucionalmente se concede al delegado. ¿Cuál es el problema? No, no se trata de carisma, sino de acción, porque la Revolución se ocupa de todos y aunque la marcha sea lenta, se atiende a la circunscripción más lejana, la más vulnerable, e incluso, no siempre por razones económicas, más bien por ciertos individuos y movimientos que se aprovechan de situaciones coyunturales en los territorios, donde las autoridades se dejan arrebatar la iniciativa. El próximo cinco de abril comenzará el último proceso de rendición de cuenta de esta legislatura, que concluirá el 25 de mayo. Para algunos es uno más, pero no debe verse así, porque posteriormente habrá elecciones generales en el país y tienen un tremendo significado por razones políticas, económicas, ideológicas y hasta sentimentales, porque serán las primeras sin Fidel. A las asambleas de rendición de cuenta les hace falta alta asistencia, disciplina, organización, combatividad, pero más que eso iniciativa, voluntad y deseos de hacer las cosas; los líderes locales no pueden soslayar su importancia y los cuadros de base, menos; el sistema empresarial y presupuestado tiene que volcarse hacia esos encuentros de vecinos y que predomine un lenguaje serio, comprensible, claro y comprometido. En todos los aspectos se dice que las cuentas claras conservan amistades, pero en este, las rendiciones de cuenta claras hacen mejores delegados.
Sobre el Autor
Ramón Brizuela Roque
Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.