“Rafelito”, Maceo de La Coloma: Un joven que vivió y murió hace 51 años para defender “esto”
- Escrito por Blanchie Sartorio
Para Rafaelito su mundo era La Coloma, su mar, sus barcos, la arena toda, que le llegaba al alma; con esa mezcla de salitre y miseria en la que nació y luchó aún muy joven, sabedor de los mejores valores inculcados por sus padres, aquel Higinio, a quien la historia recoge como "el alcalde descalzo" y a Nicomedes, la madre exigente que ponía como primer plato la honradez.
Su color y valor se unieron para que muy pronto lo distinguieran con el sobrenombre de Maceo, y en una zambullida o en lides juveniles mereciera el respeto de todos los vecinos del sureño puerto pinareño. Rafael Madam Martínez, fue de esos jóvenes eternos que cayeron en la misión de hacer Patria y puso en riesgo su vida en varias ocasiones.
Con solo 18 años ya era miembro del Movimiento 26 de Julio, el cual por orientaciones de la dirigencia provincial ayudó a
organizar en La Coloma junto a Alejo Bouzón, y no había tarea difícil que no quisiera protagonizar. Su familia, antes distinguida por la presencia del alcalde, aquel hombre negro que alcanzó este cargo por el Partido Auténtico, cuya misión era cobrar las contribuciones, fue sustituido por un batistiano tras el golpe de estado en 1952, y esa fecha también lo marcó.
SIEMPRE CONTRA LOS BANDIDOS
Al triunfo de la Revolución Rafaelito no había cumplido los 21 años, pero asumió cada tarea con adultez. Alejo Bouzón, amigo y compañero recuerda hoy, ante el aniversario de su desaparición física el próximo 26 de mayo, al combatiente íntegro que expuso su vida más de una vez y es ejemplo para la juventud actual.
"Para los colomeros es un orgullo este muchacho que nunca se amilanó frente al peligro. Recuerdo unos meses antes del Granma, junio-julio de 1956, nos dirigíamos junto a Ferrito, Ceferino, Daniel Solana, Efren Díaz, entre otros del 26, hacia Mérida en la embarcación ´El nuevo cantar´ y como era tan buen marinero él nos guiaría con Dagoberto Baigorría, Berto el Torito; antes de partir me detuvieron con otro compañero, y por influencia de familiares nos soltaron, mas se frustró la salida. Seguimos intentándolo, pero las embarcaciones pedían mucho dinero para ir a México, y desistimos al conocer de la llegada del Granma".
Tras el triunfo de enero de 1959 ayuda a organizar en La Coloma las brigadas Ceferino Fernández Viñas, evoca Bouzón a aquel embrión de las primeras milicias en el terruño, "en las que trabajaron mucho Rafaelito y Piloña, el legendario comunista".
Cuando la Revolución se ve amenazada por bandas de alzados en las montañas, la figura de este "Maceo" se viste de mambí, esta vez miliciano, y parte a la lucha contra bandidos en la Sierra de los Órganos. De esta etapa lo recuerda Marta María Ramírez Madam, hija de la quinta hermana, quienes "eran como uno", nos dice.
"Con barba y el collar de Santa Teresita en su cuello lo vi llegar y mostraba con orgullo la cantimplora, utensilio que se ganó por su actitud en la limpia, algo que no había para todos. Después se incorporó a las Tropas Guardafronteras y demostró su valor en más de una ocasión".
De su incorporación a este cuerpo, Bouzón acota que fue fundador y seleccionado para patrón de unidad de superficie junto a otro grupito de revolucionarios en La Coloma, quienes tuvieron mucho quehacer en aquellos años de constantes intentos de desembarcos y penetraciones de enemigos por mar.
Fue reconocido el valor demostrado al perseguir una lancha que agredió la Planta de Sulfometales y no saber de él por más de una hora hasta que regresó, así como por su celo en el cuidado de su embarcación, aquella que quería como a una novia, pero que no pudo salvar.
"DEFIENDAN ESTO..."
"Rafelito", como suena el nombre cuando lo repiten quienes le conocieron, fue el segundo de los 10 hijos de una humilde familia colomera. Niño aún se iba para "Las Canas" a limpiar los aljibes de las casas de playa, y recibía un centavo por cada cucaracha que sacara. Hoy mueve a risa, pero era una forma de ayudar en la economía de su hogar.
Solo llegó al segundo grado, pero esa deuda se la ayudó a saldar la Revolución y fue de los primeros en pasar la escuela de Milicias y en reconocer las puertas que se abrían para todos, sin distingos raciales y por eso; se sintió más Maceo.
Marta María Ramírez Madam, máster en Ciencias de la Educación, recién jubilada, rememora con orgullo al tío que no olvida verlo llegar contento tras una movilización peligrosa, en la limpia de bandidos en la Sierra de los Órganos.
"Era bajito de estatura, pero fuerte...Yo tenía entonces siete años, recuerdo que vino de vacaciones del 12 al 25 de mayo y cuando se despidió, salió de la casa para regresar a Santa Lucía. Eran tiempos de barcos piratas merodeando las costas y todos estaban atentos y preparados como él.
"Están los hechos; en su lancha tenía 82 armas y una microonda y las sacó todas de entre las llamas provocadas por un accidente, protegiéndolas una a una con su cuerpo, y ante la imposibilidad de salvar la nave la alejó de la orilla para que fuera menor el daño si explotaba, y se lanzó al mar.
"Cuando sus compañeros se percataron y fueron a ayudarle, sus quemaduras eran muy severas, casi carbonizado. En aquellos momentos sacó fuerzas para decirles: "Defiendan esto, que es la única razón para vivir".
A 51 años de su desaparición física, su ejemplo no quedó en el camino, esto, pronombre que define a la Revolución, sigue y seguirá bien defendido por jóvenes como él.