Papalotes en vuelo, sueños en vuelo

La magia vive en los grandes soñadores. La magia fluye de quienes aman el mundo. La magia, el hechizo y el encanto no son fáciles de conseguir, pero tampoco imposibles de cultivar cuando se ama a los demás.

Papaloteando, de Nersys Felipe, es un libro de muchas magias. La magia del recuerdo. La magia del cariño. La magia de la ilusión y la magia que nos produce el rescatar las cosas bellas, entrañables y trascendentes de la vida.

Nuestra querida Maga de Pinar del Río, a partir de la anécdota más simple, traza un entramado de amor entre varias personas de distintas generaciones. De abuelos a nietos se transmiten el gusto por lo sencillo, pero no intrascendente, el rescate de un juego infantil del pasado, el arte de volar un papalote en el cielo de la tarde.

Las niñas protagonistas, criaturas vivarachas, inquietas, soñadoras, descubren un día que en el baúl de los recuerdos que en toda casa existe, hay un pequeño artefacto de papel que fue de la abuela, un papalote que muchos años atrás voló cielos y voló sueños y tejió la infancia de otra niña que ya se esconde detrás de los retratos hogareños.

¿Somos capaces acaso de imaginar cuánto amor pueda depositar alguien en la fabricación de un papalote? ¿Cuánta originalidad se aporta a cada diseño? ¿Qué tiempo infinito se depositó en su creación? ¿Cuánta belleza fuimos capaces de apresar en algo tan sencillo? ¿Cuánto deseo de vuelo libre por el cielo?

El papalote es un sueño de papel y bambú, de trapitos en la cola y de imaginación en sus dibujos. Su alma pende de un hilo que se une a los dedos de un niño o de un anciano que vuelve a serlo y entonces revive pertinaz cada recuerdo de antaño.

Los abuelos y los niños viven en mundos diferentes a las personas adultas, parece decirnos Nersys Felipe con este ingenioso cuento que el magnífico Yancarlos Perugorría ha convertido en un libro bello y mágico publicado por Ediciones Loynaz y que editó Nelson Simón y diseñó Carlos Fuentes. Los abuelos y los niños nunca jamás renuncian a los sueños y viven por siempre alimentándolos, como las protagonistas de esta nueva historia de Nersys donde ella vuelca toda su ternura y nos alerta, una vez más, de que, en lo sencillo en apariencia, suelen estar las verdaderas esencias de la vida y el amor.

No hace falta que tengamos mucho para ser felices, solo basta soñar un poco con nuestra felicidad y ya haremos del juego, no un pasatiempo, sino una dádiva de amor. Los papalotes en el cielo hablan de un tiempo para el amor. Verlos volar libres y plenos en el firmamento, saber que su vuelo nace entre nuestros dedos que los sujetan y guían desde muy lejos mientras ellos recorren distancias que solo podemos imaginarnos, nos dan esa placentera evidencia de que también somos libres y volamos con ellos.

El amor que alguien puso en crear un encanto semejante pasa a nosotros cada vez que volamos alguno, como las niñas de este cuento, que hoy son niñas y mañana serán abuelas y tendrán otras nietas que a su vez algún día crecerán para empinar los volanderos papalotes del futuro.

Con su nostalgia a flor de piel, su ternura y el encanto que pone en cada libro suyo, nuestra Nersys Felipe nos da un papalote para la fantasía, esa que se alimenta de lo mejor del ser humano y apuesta porque nos amemos y entendamos mejor.

Reciban pues, queridos niños sin edad, estos papalotes que, papaloteando entre unas páginas hermosas, nos permitirán volar muy lejos, tan lejos como la imaginación y el cariño que desde ellas recibimos, nos permitan llegar.