Actualizado 22 / 02 / 2020

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Twitter Youtube  Rss 

19ºC
24ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Hacer para cumplir, no hacer para servir

Hace muchos años, los cubanos debimos aprender que trabajar para cumplir fechas no ofrece resultados duraderos ni condiciones óptimas para desarrollar posteriormente la actividad en la que se emplearon los recursos; aunque parece que sufrimos de una pésima memoria para registrar nuestros propios fallos y aprender de ellos porque estamos aquí, en pleno siglo XXI, con miles de experiencias acumuladas de lo que no debemos hacer y un proyecto revolucionario y económico en construcción colectiva, y aún cometemos ese tipo de errores.

Es cierto que hay incentivo y estímulo al ponernos metas, que aviva a los trabajadores y crea entusiasmo alrededor de la fecha dispuesta; pero el mismo efecto movilizador que produce entre quienes ejecutan y las expectativas de los beneficiados, puede revertirse en opiniones negativas si los resultados son temporales, o lo que es peor, efímeros. El problema entonces no solo persiste, sino que se multiplica en inconformidad popular.

Esta es una realidad que nos golpea en edificios recién construidos con filtraciones o fallos en los sistemas eléctricos; en servicios habilitados sin crear condiciones que garanticen su prestación en el tiempo o simplemente en la apertura de espacios con ofertas temporales, que desaparecen y merman tras cortos periodos, pues no hubo en principio una gestión consistente de logística para que se mantuviera la calidad inicial.

De cualquier manera, son lujos que no podemos darnos porque llevan indefectiblemente al descontento y la incomodidad.

Es inaudito pensar que existen problemas, con soluciones a la mano, que se aplazan por cuestiones económicas, administrativas, de recursos o de otra índole y de pronto, en pocos días cercanos a la fecha propuesta para la culminación se ejecuta la obra en tiempo récord.

Hacer en plazos tan apresurados no brindará durabilidad, eso ya está probado para nosotros. Todo tiene su momento y cronometrarnos no nos hará más eficientes ni aportará más calidad, sino que creará en el futuro problemas de mayor envergadura, con inversiones aún más cuantiosas por hacer.

Los momentos actuales demandan optimización en el uso de lo que disponemos y sería apropiado autoanalizarnos para determinar cuánto hemos avanzado en los modos correctos de hacer para evitarle al país gastos en enmendar las deficiencias estructurales que pueden quedar tras un proyecto mal ejecutado, o cuánta confianza nos cuesta el anunciar un servicio que luego no se materializa con toda la fuerza que debería.

Es un asunto sobre el que hay que volver una y otra vez porque idealizar nuestras proyecciones no es la respuesta, más bien recurrir a los análisis pertinentes para lograr que los aportes que hagamos sean valiosos, rentables y socialmente útiles.

Eficientes, estamos llamados a ser eficientes y eso reafirma que no vivimos en un país con recursos sobrados, por el contrario, existe la necesidad de aportar soluciones a largo plazo, no solo para enmendar momentáneamente o cumplir planes; cuanto antes se acabe de entender esta necesidad, más valor tendrán las obras que como pueblo y país realicemos para el bienestar colectivo.

Sobre el Autor

Vania López Diaz

Vania López Diaz

Periodista y fotorreportera del Periódico Guerrillero.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero