Actualizado 17 / 10 / 2017

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¿Ilegalidades o actividades permisibles?

Las vemos diariamente, somos sus víctimas y, sin embargo, ante la responsabilidad de denunciarlas, de extirparlas como a un cáncer que corroe el cuerpo, preferimos hacer mutis y delegar la tarea en otros.

Hablo de las ilegalidades, un fenómeno que cada vez se acrecienta más y ante el cual, un gran sector de la población cubana parece cansado de luchar.

Que quienes lo practican son informantes, piensan unos; que la Policía Nacional Revolucionaria tiene otras prioridades, asumen otros en busca de una respuesta coherente a la aparente permisibilidad con la que acaparadores, revendedores y todo tipo de “luchadores” se pasean por nuestras calles.

Nada más alejado de la verdad, pues para las fuerzas del orden y las autoridades cubanas el enfrentamiento a las ilegalidades constituye un tema cardinal en su agenda diaria.

No obstante, este no es todo lo efectivo que se desea, pues todos los días vemos a estos personajes en las mismas esquinas ofreciendo, a precios que en ocasiones duplican el original, productos desabastecidos en los locales del Estado.

A base de maña, contactos y mucho tiempo libre, están siempre en el lugar y a la hora correcta, no importa si para lograrlo deban dormir toda una noche en la cola de un mercado o un establecimiento de venta de materiales de la construcción.

Esta forma de gestión era prácticamente inconcebible décadas atrás en Cuba y quien se atreviese a ejercerla sufría el repudio del pueblo; sin embargo, los tiempos han cambiado y las carencias imponen otros comportamientos.

Hoy día, la realidad es muy diferente y la mayoría prefiere hacerse de la vista gorda, pues increíblemente la denuncia del fenómeno puede ser motivo de rechazo social.

A ello hay que sumar que muchas veces solo en el mercado negro pueden encontrarse algunos productos y servicios, por lo que las personas prefieren pagar exorbitantes precios antes que verse privados de ellos por la imposibilidad del Estado de proveerlos.

Así, por ejemplo, un amigo se preguntaba hace algunos días quién le proporcionaría el agua que necesita en su casa, si se decidiese a denunciar los altos precios que algunos choferes de pipas le endilgan a ese servicio.

Aunque es en las calles de la ciudad donde más se visibilizan las ilegalidades, al interior de los barrios periféricos la situación no es más halagüeña y ante nuestra retina proliferan las peleas de animales, la recogida de números y otra serie de actividades y juegos no permitidos.

Ante el aumento evidente de estos males valdría la pena preguntarse ¿Están siendo los encargados de aplicar las leyes todo lo estrictos que deben ante estas actitudes?, ¿cuánto han cambiado los valores en la sociedad cubana hasta el punto de hacer permisibles estas actuaciones?

Creo inconcebible además que, sin trabajar, un sector emergente de la población se sustente del bolsillo de la clase obrera que, irónicamente, produce muchos de esos bienes materiales.

Sobre el Autor

Victor Manuel Blanco González

Victor Manuel Blanco González

Licenciado en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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  • Invitado - Maykel Toledo Hernández

    Ariel, el artículo es verdaderamente interesante y me alegra que la prensa pinareña tome riendas sobre un asunto tan sencible para el ciudadano común, que esperando ver en las nuevas formas de gestión no estatal un mejoramiento de la calidad de vida, ha chocado con la realidad inesperada de sufrir precios exhorbitantes y un acaparamiento extremo por parte de muchas figuras no estatales. En nuestro país en no pocas ocasiones las alternativas que vuscamos provisionalmente a los problemas se convierten en dificultades mayores. Considero que la ley cubana se irrespeta con demasiada facilidad y tranquilidad porque los responsables de hacerla cumplir, sencillamente, esquivan la responsabilidad estatal encomendada y permiten concebir las cosas anormales como normales y disfrazar en supuestos lícitos ilegalidades previstas y sancionadas en nuestro Código Penal como delitos, como es el caso del acaparamiento y la actividad económica ilícita, tan de moda por un considerable grupo del "emergente sector no estatal" Nada, que al parecer hay que realizar una pesquiza oftalmológica general en Cuba, porque evidentemente muchos de los encargados de hacer cumplir la política coactiva del Estado en materia de legalidad presentan dificultades visuales, pero desgraciadamente, en lo que estos vayan a consulta, seguirá pagando un alto precio nuestra población.

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  • Invitado - jose eduardo

    Estoy completamente de acuerdo con usted: las indisciplinas sociales de todo tipo florecen cada día en nuestras calles, parques, barrios, vecindarios, campos y a los ojos de todos y la mayoría que por supuesto no está de acuerdo con esto no puede hacer nada, pues cuando haces una denuncia las autoridades son las primeras que le comunican a los infractores de donde vino la denuncia y después la mafia que ya se ha apoderado de las calles toma venganza contra ti, hoy es común ver todo tipo de violencia, no solo hacia las mujeres y niñas que es a lo que más se le da propaganda en los medios, como si no existiera ningun otro tipo, y la violencia en los centros de trabajo de los jefes hacia sus trabajadores hasta el punto de amenazarlos por querer defender sus derechos, y la violencia entre vecinos por querer aplicar la ley del más fuerte, y la violencia en los campos por el desmedido incremento de la guapería de las personas de querer tener animales por sus pantalones en propiedades que no son suyas, y las autoridades nada de nada ¿ como vamos a exigir producción si nadie pone freno al incremento de animales de todo tipo por las personas, sin tener propiedad donde tenerlos, haciendo daño a los que tienen contratos con el Estado, ¿ como va a recibir el pueblo alimentos si los pocos que se producen es gracias a los productores individuales y a duras penas buscándose problemas con todas esas personas que poseen un sin número de animales sin propiedad, las Cooperativas de Producción ( CPA ) con inmensas cantidades de tierras sin producir a los ojos de las autoridades y no pasa nada, cada día se incrementan otras indisciplnas como tala indiscriminada de árboles, casa de animales silvestres, destrucción de la vegetación que proteje las cuencas hidrográficas amarrando y soltando animales dentro de ellas y no pasa nada ¿ donde están las inspecciones que deberían realizar los organismos superiores para chequear estos fenómenos. ¿ es así como pretendemos cumplir el legado de Fidel?.
    La Revolución cubana no la está destruyendo Estados Unidos, las estamos destruyendo nosotros mismos, y no el pueblo donde la inmensa mayoría esta de acuerdo con el sistema a pesar de las carencias y necesidades: La está destruyendo un grupo importante de personas que la máxima dirección de la Revolución a puesto para preservar el orden, el buen funcionamiento del país, y la tranquilidad ciudadana, y no les interesa que se pierda una historia y tanta sangre derramada.

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