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¿Estupro o sexualidad consentida?

Cada día parece más común que rostros infantiles asuman la maternidad como una opción. Sin embargo, la cuestión más preocupante está en los verdaderos motivos por los cuales las adolescentes cubanas asumen el rol de madres.

Cuba se caracteriza por una fecundidad baja, inferior al nivel de reemplazo, con un patrón de edad temprana concentrada principalmente en las edades de 20 a 24 años.

Los indicadores referentes a las madres con 15 y 19 años de edad coinciden con los correspondientes al grupo de mujeres de 30 a 34. Este tema ha sido abordado en múltiples ocasiones por los medios de prensa e investigadores sociales y las estadísticas muestran un ascenso paulatino que no indica la disminución de los valores.

Desde el 2006 se ha evidenciado un aumento de la fecundidad en jóvenes con edad inferior a los 19 años (16,3% de la fecundidad total). Por otro lado, el mayor peso de dicho crecimiento lo posee el grupo comprendido entre 15 y 17 años.

Para medir la magnitud del fenómeno no basta con reconocer solo los embarazos llevados a término, pues el aborto voluntario también posee significativa importancia, ya que también presenta un aumento en las últimas décadas.

Debemos entender que la fecundidad cubana, inferior al nivel de reemplazo, es reflejo de cómo las mujeres ejercen sus derechos reproductivos al aplazar la maternidad ante otros proyectos de vida que pudieran tener. En el caso de las adolescentes la maternidad es reflejo de falta de madurez, protección legal y familiar, así como carencia de proyectos de vida.

Además existen otras causas como los dogmas religiosos, los cuales pueden definir la llevada a término de un embarazo no planificado, y la repetición de conductas de otras generaciones de la familia, es decir madres jóvenes son hijas de otras mujeres que concibieron en edades tempranas.

Por último y no por ello menos importante es preciso referirse al respaldo legal. El artículo 305 del Código Penal del Sistema de Justicia de nuestro país reconoce la consumación de prácticas sexuales con jóvenes menores de edad como el delito de estupro: “El que tenga relaciones sexuales con mujer soltera mayor de 12 años y menor de 16, empleando abuso de autoridad o engaño, incurre en sanción de libertad de tres meses a un año”.

Pese a que la ley 59 del Código Civil establece que la mayoría de edad se adquiere a partir de los 18 años, el código penal vigente conceptualiza a las adolescentes de 12 a 16 años como mujeres, constituyendo en sí una contradicción.

Por otra parte, el hecho de que este delito se configure a partir de la denuncia del representante legal de la menor constituye una limitante para el decrecimiento de esta figura delictiva naturalizada por la sociedad.

Llama la atención que mediante el matrimonio el autor del delito puede “reparar el daño” y quedar impune. En una sociedad patriarcal en la cual la unión conyugal posee otras connotaciones, roles y responsabilidades, lejos de compensar se condena a la joven a asumir proyectos de vida que no corresponden con su etapa de desarrollo. Múltiples consecuencias acarrea la concepción de un niño en etapas tempranas de adolescencia. En primera instancia hay una interrupción de la vida social y educacional que, en múltiples ocasiones, provoca la deserción laboral o escolar definitiva de los progenitores; son comunes los conflictos y rupturas familiares debido a que los nuevos integrantes de la familia se convierten en nuevas responsabilidades para los abuelos, lo cual se traduce en una nueva boca a la cual alimentar, más calzado, ropa, aseo, medicamentos, además de las disponibilidad habitacional con la cual puede o no contar la vivienda, elementos controversiales en la sociedad cubana actual.

Desde el punto de vista biológico en edades muy tempranas las adolescentes no han logrado la cúspide de desarrollo por lo cual no solo exponen al feto sino que ellas mismas están en riesgo de contraer ciertos padecimientos o incluso perder la vida, pues no son del todo aptas biológicamente para concebir un hijo.

Desde el punto de vista psicológico también pueden verse afectadas, pues no poseen la madurez necesaria para enfrentar un cambio de esta índole en sus vidas, en la mayoría de los casos no deseado, pues afecta no solo su relación con personas de su misma edad sino que la aísla del ámbito social en el cual estaba insertada.

Asumir la concepción con mayor responsabilidad debe ser el resultado de la planificación y el deseo real de asumir nuevos roles, y no la consecuencia de la irresponsabilidad. En ese empeño todos somos responsables.

Sobre el Autor

Loraine Morales Pino

Loraine Morales Pino

Licenciada en Periodismo, graduada en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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