Actualizado 13 / 10 / 2019

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Odisea de un viajero

Lo digo por experiencia propia: viajar desde y hacia los municipios de la provincia de Pinar del Río es una odisea.

A las cuatro de la madrugada suena la alarma del teléfono y uno se alista para estar en la parada a tiempo, mas levantarte a esa hora no te garantiza que arribarás al ómnibus, pues a veces este viene sin capacidad.

En su afán por “ayudar” a las personas que necesitan viajar, el chofer detiene la marcha y el conductor pide solidaridad: “Compañeros cooperen con el que está abajo. Señora, la de la blusa roja, córrase un poquito hacia la derecha. Amigo, el de la gorra azul, ahí al lado suyo hay espacio. Rubia, camine o deje que los demás pasen al fondo”.

Algunos mueven las piernas unos pocos centímetros. Otros deciden defender su puesto (aunque se encuentren de pie). Y están los desplazados, los atropellados por la multitud emergente.

El conductor insiste, esta vez no tan amable: “Como se nota que no son ustedes los que están abajo. Yo no sé qué tiene la gente que cuando suben se quedan sembrados en el lugar. Aconséjense, que hasta que no se monten los que faltan, el carro no se mueve de aquí”.

Razones hay para no cooperar. Los viajeros veteranos saben que en la guagua existen sitios peligrosos. Si te ubicas frente a los primeros cuatro asientos, que generalmente corresponde a los limitados físicos y a las embarazadas, tu columna terminará como un arco, pues el último en arribar casi siempre arrolla todo lo que impida su avance.

Otro lugar no aconsejable, al menos en los carros marca Sinotruk, es el espacio entre la tercera y cuarta fila de los asientos. Justo en ese lugar he visto a amigos míos –que no son claustrofóbicos ni diabéticos– desmayarse por falta de ventilación y oxígeno.

En temporada de lluvia cae más agua adentro que afuera, al punto que algunos abren las sombrillas y usan capas y toallas para resguardarse, porque por los empates del techo y las hendiduras de las ventanillas entra la llovizna, e incluso, a veces esta se acumula y de momento se precipita a chorros sobre alguien.

Una vivencia sui géneris en “el cajón” –así le nombramos algunos pinareños a estos carros– es el cambio de coloración de las manos. Estas son blancas hasta que hacemos contacto con el tubo, ese al que nos aferramos en busca de equilibrio y seguridad durante un viaje que puede durar más de dos horas.

A todos los infortunios antes mencionados se suman la desagradable experiencia de respirar el humo de un cigarro que alguien encendió, escuchar las preferencias musicales de quien porta una bocina altoparlante, tener por compañero a un alcohólico que oscila como un péndulo, ser blanco de uno que no cubrió su nariz para estornudar o simplemente, que el transporte se apague en el pico de la loma...

La transportación de pasajeros desde la terminal provincial hacia los diferentes municipios y localidades vueltabajeras, en comparación con años atrás, ha mejorado en cuanto a estabilidad y frecuencias de los viajes, sin embargo, persisten deficiencias en este servicio tan sensible para la población.

¿Por qué un carro diseñado para transportar 45 personas (25 sentadas y 20 de pie) traslada casi esa cantidad duplicada? ¿Por qué algunos conductores faltan el respeto a los viajeros en su intento de obtener más ingresos de los que tienen que aportar a la Empresa en cada viaje? ¿Por qué no cuidan con igual ímpetu de los derechos y deberes de sus usuarios?

Urge que la dirección del Grupo Empresarial de Transporte de la provincia, así como los inspectores de tráfico, la Policía Nacional Revolucionaria y demás autoridades competentes fiscalicen estas irregularidades y adopten las medidas oportunas para garantizar calidad y eficiencia en la transportación de pasajeros por ómnibus.

No es justo que quien pague un pasaje para viajar hacia su escuela, centro de trabajo, hospital u otro destino deba de transportarse en tales condiciones. No es justo ni aconsejable para la integridad física y mental de un ser humano tener que experimentar este tipo de odisea.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

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