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Carmelo “Jesús” Redonet Guerra: ¡qué pelotero!

Corría el año 1948. En nuestro barrio, Primero sur, del municipio Pinar del Río, un grupo de jóvenes de la calle Galiano (final), de forma dispersa y entusiasta practicábamos el béisbol. Gilberto Rodríguez Hernández se decidió entonces a organizar un equipo de pelota en este vecindario, que se llamó Fábrica de Fideos La Regional. El flamante team tendría como cantera un colectivo de trabajadores agrícolas, algunos campesinos y unos pocos trabajadores de la industria.

El señor Felipe Sixto, dueño de la mencionada industria, creada en el propio año 1948, —y que aún existe en el kilómetro uno y medio de la carretera a San Juan— se comprometió a dar apoyo al equipo, pero apenas aportó unos sacos de harina de trigo para la confección de los trajes. Una costurera de la familia de los Roque los elaboró gratuitamente y Juan Sixto, hermano del dueño de la factoría y propietario de la finca donde estaba enclavada, concedió un terreno no apto para el cultivo, que fue acondicionado por los integrantes del team y algunos vecinos de la localidad, para conformar el “estadio” de pelota.

Nunca los “deportistas” recién reagrupados tuvimos tiempo para entrenar, pues trabajábamos entre 10 y 12 horas diarias y solo teníamos el domingo para la práctica del deporte. El señor Camejo era quien programaba el lugar de los encuentros, a los que concurríamos con entusiasmo y disciplina.

Carmelo "Jesús" Redonet GuerraCarmelo "Jesús" Redonet Guerra.Carmelo Redonet Guerra se integró a la novena a finales de aquel mismo año, procedente del municipio de San Luis, y ocupó la posición de receptor durante todo el tiempo. Con su entrada se alcanzaron muchas victorias, pues este negro grande y bueno era toda una “muralla” en su puesto de catcher y además resultó un bateador de largo metraje.

Trabajador del antiguo Ministerio de Obras Públicas en la Fundación de mantenimiento a carreteras y caminos, él, al igual que el resto, apenas tenía chance para prepararse atléticamente, pero iba a los encuentros a darlo todo y a esperar qué resultaba.

Poco a poco Redonet se convirtió en el brazo fuerte del equipo y, por sus convicciones, disciplina y entrega, resultó ser un pelotero ejemplar.

Aquel noble gigante no solo se destacó por sus habilidades en el ejercicio deportivo, sino que fue hermano de todos y hasta un padre para los más jóvenes, pues nos aconsejaba y nos protegía; siempre se manifestó con sencillez y altruismo y, aunque muchos de los que lo conocieron pensaban que podía practicar otros deportes —por su destreza y fuerza física—, él siempre prefirió el béisbol con los amigos del barrio.

No olvido una tarde fría de enero, en que nos enfrentamos en nuestro terreno al equipo de Fasa Ferretería, con gran nivel en aquella pelota. Como lanzadores estaban Jesús Concepción por ellos y Antonio Gómez por nosotros. En el tercer o cuarto inning Jesús Redonet (que era como le llamábamos) conectó un batazo que sobrepasó por encima de una hilera de palmas real que estaban al fondo del jardín izquierdo. Los más entendidos comentaron que era de más de 400 pies aquel toletazo descomunal.

En otra ocasión, en el año 1954, nos medimos, en el mismo terreno, a la novena del Gacho, de San Juan y Martínez, que trajo un lanzador llamado Roberto Cuba, una verdadera sensación del picheo, y nuestro hombre le conectó tres jonrones en el mismo juego.

No puedo hablar de estadísticas ni contamos con evidencias visuales de este gran pelotero, pues no existen registros de aquellas ligas, pero en el recuerdo de todos sus compañeros resulta notoria su actuación como deportista, símbolo de aquellos jóvenes que, dirigidos por Gilberto Rodríguez Hernández, carentes de recursos materiales, pero con gran pasión y disciplina, divulgaron y desarrollaron el deporte popular en la época.

La gran mayoría de ellos ya no nos acompañan, pero colman de satisfacción la memoria de los que aún alentamos, y a uno le brotan historias como la de Carmelo Redonet Guerra, nuestro hermano mayor y alma del equipo.

Sobre el Autor

Julián Torres Hernández

Julián Torres Hernández

Profesor de Historia y miembro de la Peña Deporte y Cultura

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