Actualizado 20 / 11 / 2018

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El mundo quiere a Cuba

El miércoles 31, la Organización de las Naciones Unidas será escenario de vindicación del heroísmo de un pueblo, mientras a la Casa Blanca, el manicomio habitual, les resulta difícil aceptar que la casi totalidad de los países apoyen a Cuba en su justa reclamación de eliminar el bloqueo económico, comercial y financiero que la perjudica por casi 60 años.

El año pasado un total de 191 países de los 193 miembros de la Asamblea General, con excepción de Estados Unidos y el gobierno israelí, estuvieron a favor de Cuba, un acto hermoso y significativo, pero en balde, porque esa exigencia de la ONU no es vinculante y eso equivale a que nada se puede hacer.

Cuba no exporta tropas, sino médicos, constructores, maestros, profesores; sin embargo, su principal enemigo hace lo contrario, es el que más guerras desata y asesina, interviene y mata cada año; el que subyuga a sus minorías, a los latinos y a las doctrinas religiosas diferentes a las de ellos.

Ese bloqueo ilegal y monstruoso contra una población civil constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo un pueblo, según el documento del Ministerio de Relaciones Exteriores que lo califica como acto de genocidio, a tenor con la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, de 1948.

El documento, que cubre el periodo comprendido entre abril de 2017 y marzo de 2018, denuncia que la política hostil estadounidense se ha recrudecido, continúa aplicándose con todo rigor y en el lapso analizado causa pérdidas a Cuba calculadas en unos 4 mil 321 millones 200 mil dólares.

Lo anterior es lo que se puede cuantificar financieramente, pues en los reportes no aparecen los daños en muertes porque no se pudo obtener un medicamento o un equipo de salud; las enfermedades que no han podido curarse; los alimentos que no llegaron cuando más se necesitaban; los sacrificios y sufrimientos de los cubanos y colateralmente de otros países relacionados con Cuba.

En julio pasado, la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, pidieron el cese del asedio que Estados Unidos lleva desde 1960 contra Cuba.

La situación ha empeorado con la llegada al poder del presidente Donald Trump, quien ha ratificado la necesidad de imponer aún más sanciones a la nación caribeña.

El Ministerio cubano de Relaciones Exteriores publicó recientemente el informe anual sobre los perjuicios a la Isla en lo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. Recuerda que “los daños acumulados por casi 60 años ascienden a 933 678 millones de dólares, tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional. A precios corrientes, el cerco ha provocado perjuicios cuantificables de más de 134 mil 499 millones 800 mil dólares”, precisa el texto.

También el gobierno de Estados Unidos impuso un serio retroceso a las relaciones con nuestro país a partir de la firma por el presidente Donald Trump en junio del 2017 de un Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de Estados Unidos hacia Cuba. Ese documento refrendó entre sus objetivos el endurecimiento del bloqueo. Cinco meses más tarde, los departamentos estadounidenses de Comercio, Tesoro y Estado emitieron nuevas regulaciones y disposiciones para dar cumplimiento al memorando.

Estas nuevas sanciones contra la Mayor de las Antillas causaron una disminución sensible en las visitas provenientes de esa nación y obstaculizaron aún más las relaciones económicas y comerciales de empresas cubanas con potenciales socios estadounidenses y de terceros países.

Los sectores cubanos de mayor impacto en lo negativo son la alimentación, la salud y la educación; también se frena el derecho al desarrollo y aumentan los daños en el comercio exterior y las finanzas.

Desde 1992 la iniciativa cubana ha tenido un inusitado respaldo mayoritario. Para algunos el bloqueo es económico, financiero y comercial; para otros es político, pero lo difícil de entender es para la madre cubana al saber que para su hijo no existe un medicamento porque lo impide el bloqueo; que muchos alimentos se encarecen ya que vienen de muy lejos o sencillamente que no tiene todos los útiles escolares, pues hay una Ley extranjera que lo prohíbe.

La misma que impide también a los jóvenes la adquisición de un instrumento musical, un pantalón, pulóver o camisa que prefieren, porque su precio es muy alto o no pueden u otros artículos debido a que el bloqueo se interpone.

Cuando la gente carece de un producto, arremete en primer orden contra los servicios o el comercio, luego lo emprende contra el Gobierno y al final, si evalúa a fondo, se da cuenta de que el bloqueo es real.

Algunos creen que el bloqueo solo existe en la mente de los dirigentes, o se acuerdan cuando una vez al año se lo menciona en la ONU, y es importante que comprendan la necesidad de trabajar y producir más, porque no se sabe hasta cuándo puede ser, pues lo claro es que Cuba no hará concesiones, máxime si sabe que tiene la razón.

Ahora solo falta esperar al miércoles, para al menos sentir la felicidad de que el mundo quiere a Cuba y por eso Cuba ama al mundo.

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

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