Actualizado 16 / 10 / 2018

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

22ºC
32ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Educar con la sencillez

Muchos son los padres que llegan a septiembre con el bolsillo exprimido como media naranja. El curso escolar trae retos a la familia que ni el más creativo podría imaginar jamás.

No se trata solo de garantizar el avituallamiento necesario, menuda tarea si se tienen en cuenta los precios que en el mercado ostentan zapatos, medias largas y mochilas, es sobre todo, hacerlo sin hacer creer a los pequeños que lo material es lo más importante en estas lides.

Y ahí mismo está el problema. Los costos asociados al curso escolar, aun cuando el sistema de educación es completamente gratuito, pudieran hacerse altos al incluir temas como el costo del transporte, muchas veces en máquinas o camiones, los cuales casi nunca piden menos de cinco o 10 pesos por prestar el servicio. Ni hablar de la inversión que realizan los padres (aquellos que pueden hacerlo) para que el hijo disponga de un tablet o una computadora en la casa con el fin de revisar información digital y hacerse selfies y conectarse desde el parque, otras dos opciones que las nuevas tecnologías han implantado entre la juventud, como si la brecha digital fuera menor con eso.

Sacando así la cuenta por arribita, se necesitan la gallina de los huevos de oro y la lámpara de Aladino para satisfacer las necesidades por una parte y los antojos de moda por la otra.

Son dos específicamente las aristas que en este sentido nos llaman la atención: la primera de ellas es la relación precio-calidad que tienen los objetos que se expenden en las tiendas, y con la cual sufren los padres trabajadores cada vez que urge comprar zapatos y mochilas que se rompen cuando el curso no ha concluido el primer semestre. La segunda, bien distinta, es que se accedan a las demandas de los hijos, impuestas por modas y marcas, como si la escuela fuera pasarela o centro medidor de alcance económico y de oportunidades.

El asunto trasciende el plano de lo tangible y puede ir incluso, a la formación propiamente de los pequeños. ¿Qué valores se les inculcan? ¿Cómo explicarles que lo material no es lo más significativo o que los zapatos de marca no siempre son tan duraderos como caros? La disyuntiva es compleja, sobre todo cuando el bolsillo se aprieta y un salario modesto no da para más.

No son pocos los que quieren tenis Vans o Superga, mochilas Adidas los mayores y con princesas las más pequeñas. Pero, ¿acaso sabrá un niño de prescolar qué es una lonchera? ¿Tendrá alguna objeción por llevar una jabita de merienda? ¿Aprenderá más un estudiante de primer grado que lleve libretas de 1.45 CUC que aquel que hace los trazos en una de las que dan en la escuela?
Quizás el problema no sea de los pequeños, sino de nosotros, los adultos, que no hemos sido capaces de educarlos en un ambiente en el que prime la igualdad, la sencillez. Quizás la sociedad toda debiera mirarse en un espejo.

Sé que muchos padres argumentarán que nadie los puede señalar por querer dar una vida placentera a sus hijos, calzarlos con mejores suelas, proporcionarles una base material de estudio de mayor calidad, garantizarle meriendas más abundantes... y eso es cierto. No importa si para ello han dejado el alma en el camino.

Mas algo tan sencillo como el refresco gaseado puede ir en un pomo y no en lata, que a esa edad puede verse como algo ostentoso.

Ojalá algún día todos los niños puedan ir con meriendas exquisitas, lápices de excelente grafito, tenis siempre nuevos...

Pero mientras eso no suceda, lo más sano es mantener la equidad, a fin de cuentas todos aprendimos a leer con el mismo libro de lectura; y conozco pequeños que cambian su pan con jamón retractilado por aquel con dulce de guayaba que llevó el compañero de al lado.

La situación real apunta a que un curso escolar puede ser verdaderamente caro para la familia cubana, sobre todo cuando se invierte en una indumentaria que no siempre es duradera; más si se aspira a complacer antojos de modas, que en ocasiones, son implantados por los mayores de casa, aunque ello supere los ingresos del hogar.

A fin de cuentas ante los ojos de un maestro todos debieran ser iguales. ¿Qué más da la calidad de la hoja en la que se escribe si no se hace con amor?

Sobre el Autor

Dorelys Canivell Canal

Dorelys Canivell Canal

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba. Corresponsal del diario Juventud Rebelde en Pinar del Río.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero