Actualizado 20 / 11 / 2017

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Limpiarnos bien los ojos para ver el futuro

El futuro puede ser como lo imaginemos: claro para unos, oscuro para otros y difuso para los que casi nunca ven nada. Por lo anterior sería bueno recomendar una limpieza de ojos para descifrar mejor, porque este asuntico no está ni en la Letra del año ni en las premoniciones de decenas de leedoras de manos (cartománticas), veedoras de bolas de cristal, ni en los horóscopos chino u occidental.

Es innegable que hoy existe como una nube de polvo del desierto que se levanta desde el norte –el Sahara se quedó chiquito– y según los astrónomos de la política, solo se disipará después del 20 de enero.

Es cierto que los latinoamericanos tendremos algunos problemillas; en México comenzaron el año con una muy mala noticia, la compañía estadounidense Ford canceló una inversión de 1 600 millones de dólares, para construir una nueva planta en el estado de San Luis Potosí, que iba a generar 2 800 empleos.

Nosotros, los vecinos de enfrente también tenemos problemas. Lógicamente el bloqueo está ahí, tan presente como el dinosaurio de Augusto Monterroso; ya se explicó en la última sesión de la Asamblea Nacional la desaceleración del crecimiento económico que tuvimos en el primer semestre y eso daría al traste en el segundo.

No obstante, Pinar del Río terminó el año con la mejor tasa de mortalidad infantil de la historia de Cuba y según el Ministro del ramo el país cerró con mejoría en los principales indicadores sanitarios, además de que continuó creciendo la esperanza de vida.

Entonces, si vamos a durar más, hay que trabajar más: todo es cuestión de proporciones. Y ahí es donde tenemos que limpiarnos los ojos, para que el futuro no se empañe ni por las nubes de arena, ni los meteoritos que puedan venir desde el norte.

Tenemos el aniversario 150 de la ciudad por delante, eso es en el casco urbano, pero están además, los campos inundados de hojas de tabaco, que es como un oro verde en la gran alcancía de la campiña vueltabajera: eso es dinero y hay que cuidarlo como tal, para que la riqueza no se convierta en dolor de cabeza.

También nos gustan las ferias, las queremos, y las necesitamos, todos los meses, pero para llenar estómagos hace falta mucha voluntad y seriedad, no por gusto se entregó tanta tierra en usufructo y se hacen esfuerzos para que fincas, granjas y empresas produzcan alimentos... para que haya festividad.

Sobre la economía escribiremos próximamente, diremos los números que tanto gustan a los que hacen pronósticos, pero más allá de las matemáticas, es necesaria la gramática, la que forma las palabras para designar a una buena persona, algunos lo sintetizan y les llaman valores, pero rápidamente se le coloca el apellido: morales.

Dejemos atrás esa superficial expresión de que no podemos contar con los jóvenes. Ellos demostraron que sí y lo hicieron sin dejar dudas. Hay que conversar con ellos y escuchar cómo se expresan, cómo piensan y cómo obran.

Para que funcione la economía, para que la política se acerque más a lo humano, para tener esas riquezas que añoramos y en especial para prolongar los éxitos que eventualmente se anuncian, hay que trabajar, ser muy creativos y dar de cada uno lo mejor posible.

Tampoco olvidaremos lo que pasa en el entorno internacional, pero sinceramente pensemos primero en lo que sucede hacia lo interior, porque la economía buena es la que más produce, no la que más consume. Y si nuestros campos produjeran, seguro muchos barcos no tendrían que traernos arroz, maíz, café... de tierras lejanas.

Si se presentaran tiempos difíciles hay que secarse el sudor para que el cloruro de sodio no arda en los ojos y continuar con la mano en el arado, sobre el torno o la fresadora, o en el aula o la consulta, ser muy serios en todo lo que hacemos, pero sin dejar de reír.

La suerte está echada, como dijo alguien, pero somos gente de virar con el escudo, no sobre él. Cada cual se traza nuevas metas, algunos las ponen tan lejos que van a buscar el fruto afuera, otros se conforman con el sustento que se obtiene diariamente, sin importar que sea poco, pero lo comparten en familia y a veces así el huevo frito con arroz blanco sabe mejor.

Si somos capaces de ver la magnífica claridad del futuro, podemos discernir qué es lo que más conviene al país, mejor si lo vemos como una gran colmena –sin ser zánganos–, al contrario, como eficientes productores, y seguro tendremos mayor cantidad de miel, aunque no siempre seamos más dulces.

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

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  • Invitado - Anabel

    Excelente reflexión, con una maestría en su mensaje que es digna de su autor, gracias por este artículo que es un llamado a la productividad, la eficiencia y a los buenos resultados en la economía, algo por lo que tanto luchamos y que tanto necesitamos

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