Actualizado 12 / 12 / 2017

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Leticia, más que un nombre

Leticia quería salir de su pueblucho, alejarse de la familia para buscar el sueño de ser artista, tomar la distancia necesaria para no oír al padre asegurar que esos gustos por el baile y el canto “son cosas de p...” y lo logró, solo que las cosas no salieron a la medida de lo planificado.

El primer mes que no tuvo dinero para pagar el alquiler, solicitó a un amigo el préstamo de la suma; al segundo recordó al joven que siempre la piropeaba y aseguraba podía hacerla millonaria; le advirtió “solo por esta noche”, él sonrió y ella tuvo a un “yuma” que a cambio de sexo dejó billetes. Cuando el dinero faltó nuevamente se dijo que sería transitorio, hasta que el éxito llegara... luego fue habitual, aquel mozalbete eliminó los elogios y los sustituyó por órdenes de trabajo, nunca se le enfrentó, temía el golpe...

Cuando reconoció que se había convertido en lo que su padre temía, y no porque quisiera ser cantante y bailarina sino porque cayó en el juego sucio de otros, tuvo miedo de volver al pueblo, a la familia y empezar de nuevo. Renunció a la ilusión del escenario y cada noche se engalanaba para extraños, a los que entregaba el cuerpo, mientras guardaba bien adentro el alma herida.

Aunque popularmente se conoce a la prostitución como la profesión más antigua del mundo, algunos antropólogos discrepan y ofrecen otras alternativas. Karen Rosenberg afirma que debieron ser las comadronas, porque al asumir la posición erecta, los humanos precisaron asistencia durante el parto.

En tanto Patrick Geary, sustenta que fueron los cocineros. Se descartan la recolección y caza, porque son actividades para la sobrevivencia que también realizan varias especies animales.

Distintas teorías apuntan a que la prostitución estuvo asociada con la aparición del comercio, donde el sexo comenzó a ser un servicio que se incluía como trueque o cambio de algún producto, mientras otras señalan que es una expresión artística, porque no lleva implícito solo el sexo, sino la compañía y una mujer dedicada a ella debe instruirse en ciertas prácticas sociales.

Realmente poco importa cuándo o cómo surgió, lo lamentable es que todavía muchas féminas vean en esta la manera para obtener su sustento.

Hay quienes la eligen como profesión, mientras algunas la ejercen bajo coacción, muestra de la discriminación que sufren las mujeres y de la violencia de género.

Si hasta el siglo XIX el mercado laboral ofrecía pocas alternativas para las damas, eso ya ha cambiado, aunque no de la misma forma en todas las sociedades; pues todavía persisten patrones patriarcales donde se considera al sexo femenino como un signo de venir a la vida disminuido de capacidades, o como propiedad de los hombres, o carente de derechos básicos como educación y de toma de decisiones.

En el mundo se ha convertido en un negocio lucrativo, bajo el cual se revitaliza la esclavitud con aires de modernidad y millones de personas son presentadas como mercancías. Lo más cruel es que crecen por día los infantes atrapados en esas redes, y aunque suele asociarse solo como un problema para quienes tienen vagina, también es ascendente el número de hombres dedicados al oficio.

El mayor problema de la prostitución no estriba en la decisión personal de un individuo al elegir vender cuerpo, tiempo y compañía; sino en el entramado turbulento que se teje detrás.

La magnitud de los hechos asociados cambia según el entorno y la percepción social y jurídica que se tenga sobre este hecho, va desde la explotación mediante la figura del proxeneta, que no es exclusivamente masculina, hasta inducción al consumo de drogas y trata humana, por solo citar algunos ejemplos.

Suele tenerse como figuras delictivas a tales prácticas, no así propiamente dicho a la comercialización de servicios sexuales, pues se considera un derecho del individuo escoger la manera de buscar sustento, aunque lleve implícito la venta del propio cuerpo.

Según expertos, la prostitución es inherente al proceso de desarrollo social, fomento de las urbanizaciones, crisis económicas y hasta una expresión de libertad femenina, en busca de autonomía financiera y carencia de habilidades o conocimientos para adquirirla.
Desde María Magdalena hasta la actualidad, son incontables las mujeres practicantes.

Y no solo aquellas que ponen una tarifa, pues habría que tener en cuenta de acuerdo con el significado: “prestar servicios sexuales a cambio de dinero”, cuántas han quedado retenidas en matrimonios solo por la seguridad de un proveedor.

La prostitución es tenida como un estigma social y fracaso de sistemas económicos, políticos y sociales, cuando se convierte en una solución ante males mayores o urgencias apremiantes como la sobrevivencia. Su enfrentamiento también transita por establecer de manera fiable si es voluntario o víctima el practicante.

Pero más allá de teorizaciones sobre el tema, urge erradicar las causas y condiciones que la ofrecen como alternativa.

En Cuba a las mujeres les asiste el derecho de igualdad de oportunidades jurídicas ante los hombres, no así a nivel social, donde el machismo como expresión cultural persiste y con él la cosificación del cuerpo femenino.

Educación, empleo, seguridad, son ventajas de las cubanas. No obstante, hay profesionales que hacen dejación de su formación académica ante las ganancias derivadas del oficio de meretriz, el cuestionamiento a tal decisión transita por el respeto y capacidad individual de elección.

No aceptarlo como un problema, es asumir la negación de la realidad, en nuestro país es además una manifestación de pérdida de valores ancestrales, gestados en el seno de la familia; la excesiva tolerancia un signo de alarma sobre la percepción general y el eufemismo para su designación –“jineterismo”– una marcada tendencia a minimizar su significancia social.

Leticia es un nombre, bajo él podemos ilustrar estadísticas, historias similares o diferentes, pero es mucho más que eso: no verlo en su integralidad nos aleja de la posible solución.

Sobre el Autor

Yolanda Molina Pérez

Yolanda Molina Pérez

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Oriente.

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