Actualizado 21 / 09 / 2017

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Estado del tiempo en Pinar del Río

Cuando 50 superan a 100

La principal necesidad vital para los ciudadanos es su salud y suponemos que la Real Corona española al otorgar el título de Ciudad a Pinar del Río lo tuvo en consideración, teniendo en cuenta especificidades de la época; sin embargo, el tiempo fue cruel para los habitantes de esta parte del país.

Es probable que los indicadores comenzarán a degenerar desde el mismo momento, porque a 150 años del hecho, una evaluación simple demuestra que el Estado –como célula administrativa nacional– hizo más en los últimos 50 años que en los 100 anteriores.

Y estamos hablando de gobernación, entendida desde aquellos días en que la ilustre reina de España satisfizo la demanda de la región más occidental, de otorgar dicho título por Orden Real, el 10 de septiembre de 1867, al poblado cabecera.

El auge económico fue el argumento para que los vecinos del caserío hicieran la solicitud del codiciado título el seis de agosto de 1863, porque ya era conocida internacionalmente por la fama de sus hojas de tabaco.

La dilatada espera se justifica por las difíciles comunicaciones de la época, además de las supervisiones y verificaciones oficiales. Pero no vamos a inmiscuirnos en “otra historia del tabaco” y aterricemos en el punto de interés: la salud pública de los pinareños en el último medio siglo.

Rememorar la etapa colonial y luego la republicana sería largo, fatigoso y difícil, para a la postre no decir mucho, porque cuando se produce el cambio traumático de régimen político en Cuba, independientemente del esfuerzo de organizaciones ciudadanas sin ánimo de lucro, lo que se encuentra es una medicina privada, expresada a través de clínicas y mutualistas.

Las personas con recursos monetarios podían asociarse y recibían un servicio según sus necesidades; el resto –la mayoría– dependía del sistema asistencial estatal olvidado, mal atendido y secuestrado por los políticos para utilizarlo en beneficio propio.

En los pueblos ajenos a la capital provincial y para muchos ciudadanos capitalinos, sus verdaderos médicos eran los boticarios, con conocimiento pleno de sus productos y algunos con afán de ayudar, además de mucho curanderismo –entendido en el mejor sentido de la palabra– de personas con saberes empíricos sobre plantas medicinales y otros remedios.

Ahora, que la ciudad cumple sus 150 años, repasamos a ojo de águila: la provincia dispone de más de medio millón de habitantes y cuenta con una fuerza de 4 713 médicos, de los que 1 260 se desenvuelven en el sistema de atención a la familia, pero además, en el universo total son asistidos por 5 300 enfermeros (de ellos 4 372 licenciados) y 785 estomatólogos. Se le añade otra fuerza formada por 6 388 tecnólogos de la salud, 3 842 trabajadores de servicios, 1 969 obreros y 271 de servicios.

Comenzamos por el eslabón primario por dos razones, primero porque la formación del personal especializado es el primer dolor de cabeza para cualquier país y segundo, porque la satisfacción está en que en sus números se incluyen todos los recién graduados de la última promoción, lo que es un verdadero indicador de eficacia.

La segunda necesidad para reponer la salud es la base material y no hay duda de que hace mucho está resuelta y cada día se renueva con los planes de mantenimiento e inversiones, que por conocidos no dejamos de reiterarlos aquí.

La atención primaria, con una veintena de especialidades médicas en 19 policlínicos cubre el territorio de la provincia y a ella se subordinan 626 consultorios (94 se encuentran enclavados en el Plan Turquino) y a todos les llegan los especialistas básicos: clínicos, obstetras y pediatras, entre otros, para realizar interconsultas, Pero también, los pina-reños cuentan con 24 servicios extendidos de urgencia, reforzados con laboratorios clínicos, equipos para reanimación y salas de observación.

Su tasa de mortalidad infantil es harto conocida y envidia de países del primer mundo, mientras que la expectativa de vida ha crecido tanto que un pinareño vive ahora 26 años más que en 1959.

Es una de las provincias que más intervenciones quirúrgicas realiza; se destaca en la aplicación de la medicina natural y tradicional; desde el 2014 no reporta casos de cólera y desde abril del año precedente hasta la fecha, se mantiene sin transmisión por arbovirosis.

Tampoco es segunda de nadie en la introducción de nuevas tecnologías y fármacos, principalmente en protocolos para la atención del paciente oncológico.

Y como un valor añadido, propio de la Revolución, más de 3 100 colaboradores laboran en 43 países, con una mayor presencia en la República Bolivariana de Venezuela (el 61 por ciento) y en Brasil.

Es que parte de su fortaleza está en la Universidad de Ciencia Médicas, con un prestigio consolidado, su facultad Doctor Ernesto Che Guevara Acreditada, y en espera de la confirmación de la Maestría en Educación Médica y también como la única del país con el posgrado de Oftalmología en dicho trámite.

Así, la Salud recibe el aniversario 150, aún con insatisfacciones de la población y de las propias autoridades, por eso todos sus trabajadores laboran para más y no dudan de que el éxito los exaltará, pero hay que ganarlo.

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

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  • Invitado - RRA

    GRACIAS, MUCHAS GRACIAS por este artículo; a su autor lo sigo en cada uno de los trabajos que publica en los medios, porque nos conocemos, hemos tenido vínculo de trabajo y verdaderos afectos hacia su familia, pero nunca me dedico a los comentarios porque no soy buena escribiendo, hoy decido hacerlo, por este y todos los anteriores en los que reseña los logros de MI Pinar del Río. Disfruto los éxitos de la provincia y sobre todo, cuando son muchos los que también buscan los artículos de ¨Ramoncito¨ o ¨Brizuela¨ y antes no reparaban usualmente en todo lo logrado por la más occidental de las provincias, fruto del esfuerzo de todos los pinareños, pero fundamentalmente porque hace más de 50 años llegó la Revolución. Si, insatisfacciones,…, muchas aún y que bueno para que tengamos que seguir trabajando y logrando lo que nos falta, eso también está asegurado.

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