Actualizado 21 / 09 / 2017

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Dueños del futuro

La felicidad para algunos es una sucesión de hechos, para otros algo similar a un estado de gracia; lo cierto, no existen fórmulas mágicas; donde alguien encuentra complacencia y satisfacción, hay quien halla disgusto y frustración.

Son muchos los factores que intervienen en la conformación de un ser humano y según el entorno, estímulos emocionales, aptitudes, posibilidades, oportunidades y base biológica se conforma la personalidad del individuo.

Algunos salen de la cama y a pesar del calor, la existencia o no de una taza de café y hasta la suerte para transportarse hacia su destino, logran cargarse de optimismo, perseverancia, sonrisas, esperanza, buena voluntad y más... Otros echan sobre sí todo lo contrario, pero en ambos casos salen a la calle y llevan consigo esas combinaciones de sentimientos.

Como dice el refrán, la diferencia entre ver el vaso medio lleno o medio vacío.

Mi abuela que no era psicóloga ni mucho menos, pero sí una mujer de gran sabiduría, nos aseguraba que los malos pensamientos hacían más daño que las malas acciones. cada día que pasa creo más en esa sentencia.

Mental o verbalmente es común que hagamos un recuento de las actividades que tenemos previstas realizar en el día al comenzar la jornada, a veces, solo es cuestión de ir a nuestro trabajo y punto, otras se precisa solucionar problemas domésticos, trámites personales o gestiones de las más diversas índoles.

Como no hay calles para iracundos y otras para esperanzados, sea cual sea el destino y el tipo de carga que se lleve, existe la probabilidad de la confrontación, a veces entre individuos con la misma “carga” (polos iguales se repelen) y se producen los estallidos, en ocasiones basta una nimiedad para prender la chispa.

Esa persona que encontraste en tu camino quizás tiene agobios mayores a los tuyos, pero mira a través de otro cristal y es eso lo que marca la diferencia entre ambos.

Por estos días en que aumenta el número de personas que disfrutan del periodo vacacional, este año hay tantos o más, trabajando en función de que la provincia sea una digna sede de la celebración nacional por el aniversario 64 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Esos que están a pie de obra desafiando el tiempo y las adversidades para cumplir con la palabra empeñada, de veras que no necesitan del escepticismo de quienes consideran su esfuerzo baladí.

Si no creen en la capacidad ajena ni en la posibilidad del crecimiento humano y colectivo, pueden quedarse al margen, como se dice en buen cubano “cocinarse el hígado” ellos solitos, con su mala bilis, para evitar el contagio.

Tampoco es asunto de por concluir y hacerlo en fecha, dejar de lado la calidad y el rigor de las ejecuciones, pero se puede hacer bien y rápido, esa es la eficiencia que tantas veces hemos invocado.

Las jornadas laborales se han extendido para muchos, tanto constructores, como inversionistas, decoradores, pintores, funcionarios, directivos..., en pos no solo de conseguir los objetivos trazados en el orden económico y productivo con vista a la fecha, sino para que sirvan de sustento a logros mayores. Quizás no todo se materialice, pero intentar y hacerlo con bríos, no cuesta nada.

Sería bueno tener siempre acicates que estimulen de manera simultánea a tantos. Probablemente estaríamos mucho mejor, porque esos malhumorados suelen estar desprovistos de sueños y expectativas, por ende, consideran que en la vida todo es cuestión de “suerte”, que los triunfos vienen hechos y no son erigidos desde la voluntad humana, ellos no solo se limitan a sí mismos, sino que frenan al resto del colectivo y la sociedad, porque dondequiera que un individuo no dé lo mejor de sí, hay un lastre que nos retiene a todos.

A esos la risa ajena les parecen chillidos de hiena, incomprensibles y atemorizantes, desconocedores de que la felicidad puede estar en cualquier parte, no saben encontrarla.

La vida humana es un instante, al compararla con el Universo y su perdurabilidad, en la medida que esta sea fructífera y placentera, sin importar el tiempo que comprenda será memorable. después de todo, sobran ejemplos de jóvenes que murieron antes de los 20 años y dejaron su huella en política, literatura, pintura o bravura.

Hay quien se levanta y al erguirse de la cama se pone el traje del mal humor, se calza las chancletas del ofuscamiento y da los primeros pasos para recargarse de ira; otros se cubren con optimismo, caminan sobre buena voluntad y se alimentan de esperanzas.
Los últimos son los que tienen la energía, visión y habilidad para apropiarse del futuro.

Sobre el Autor

Yolanda Molina Pérez

Yolanda Molina Pérez

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Oriente.

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