Actualizado 18 / 06 / 2018

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Fidel volverá a estar

Las buenas noticias avivan la memoria; regresan los recuerdos y se agolpan, porque algunos quieren salir primero, por eso pido disculpas por dos razones: por el uso indebido de la primera persona –en la crónica que de por sí lo es– o porque no alcance a cumplir la expectativa a que aspiran los lectores. Es verdad que 41 años es bastante. Fidel era aún joven, fuerte, vigoroso y en esos momentos su mente de estratega viajaba a plena velocidad entre la irredenta Isla y las gloriosas tierras africanas; supongo que en los días del 26 de julio de 1976 estaría ocupadísimo, y la presencia de Agostinho Neto en Pinar del Río no fue casualidad, más bien un reposo en las largas conversaciones entre ellos, que la situación reclamaba. Fueron semanas de arduo trabajo en los preparativos, se reclamaban muchos brazos y los pinareños, que no contaban con una plaza, desplegaron toda la iniciativa posible para hacer, en la pista de Borrego, la mejor concentración. Pero todo salió bien: el comandante Julio Camacho, con su autoridad y ese carisma que lo hace pinareño, puso cada cosa en su lugar, organizó todos los detalles con la contribución de muchos compañeros fogueados en la acción. Fue un día magnifico: recuerdo a los periodistas, todos con sus guayaberas nuevas, a la derecha en la tribuna; al centro los cuadros de la Revolución, el cuerpo diplomático; los invitados como es habitual y Fidel y Neto con los brazos en alto, como saludando a Cuba desde el extremo occidental. La noche previa, el cine Praga fue cita obligada de la gala, en esos días convergieron en la ciudad y en toda la provincia los más encumbrados intelectuales y los mejores artistas. Algunos ya no están, como Enrique Almirante y Edwin Fernández, del elenco de Teatro Estudio y en las madrugadas, fuera de escena, hacíamos largas tertulias con Alden Knight y otros muchos, como el periodista Arturo Buliés, de Guerrillero, con sus intelectuales ocurrencias, y las charlas del periodista Lino Betancourt sobre la trova. Las vallas, letreros, anuncios de todo tipo inundaban la ciudad en aquellos años. entonces Pinar del Río se deshacía de los ropajes de la Cenicienta, iban creciendo las obras, los nuevos caminos surcaban su geografía, era la fortaleza de la Revolución que nunca se detuvo, si acaso una pausa por el periodo especial, luego con justicia tuvo otros protagonismos, y el 26 de julio del año 2000 volvió a ser sede. Hay una larga historia –en parte no escrita– de la presencia de Fidel en Vueltabajo, no limitada al 17 de enero de 1959. ¡No!, Fidel estuvo antes, visitó los remates de Guane, escaló el Pan de Guajaibón y se hermanó con Artemisa, donde fructificaron muchas ideas para el ataque al Moncada. Entonces, cómo vamos a pensar que el invicto Comandante no estará, si todavía se siguen sus consejos y hay obras a medio terminar de las que supo y dejó recomendaciones que se atesoran en la mente de los revolucionarios. Él volverá a estar.

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

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