Actualizado 11 / 12 / 2017

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Reflexiones sobre el “microwave”

Una compañera de aula le pregunta ¿en tu casa son tan pobrecitos que no tienen “microwave”? Y la niña llega portando la inquietud por la economía doméstica, la madre trata de explicar, pero es difícil hacer entender a una pequeña preadolescente, que los rangos establecidos por su grupo etario no son correctos.

En esa familia la tenencia de uno u otro artículo no es lo más importante, sin embargo, se sientan a la mesa juntos, ayudan con las tareas, se mantienen al tanto de las necesidades escolares y hay una excelente comunicación entre padres e hijos, como prueba el hecho de que confiara la inquietud a su progenitora.

No presumen de modelos o perfectos, pero intentan apegarse a las cosas que la vida les ha mostrado son las más importantes, y al margen de posibilidades financieras para adquirir cualquier bien material, prevalece el interés por el bienestar de todos los miembros del clan.

En la casa no hay ostentación, pero tampoco carencias perentorias, sin embargo, los raseros fijados por otros, pueden revertirse en problemas hacia lo interno, no es un secreto que la aceptación del grupo prevalece sobre la de la familia y la crueldad con que pueden expresarse niños y adolescentes tampoco es algo desconocido.

Hay para quienes la acumulación de bienes materiales, es el propósito de vida, y confunden la tenencia con la felicidad, lamentablemente no son pocos y es hasta entendible, varias de las generaciones que hoy son padres, sufrieron en su juventud o edades más tempranas, los años recios del Período Especial, y en un zafarrancho contra “el yo no tuve”, intentan vengarse con saña y alevosía.

Y si la acumulación de objetos les compensa, bien por ellos, pero trasmitirles esa cosificación a sus hijos, es harina de otro costal. De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno, reza un viejo proverbio y en el afán de ponerlos a salvo de carencias, los van dejando desnudos de alma.

No digo que la pregunta formulada por la pequeña haya sido una réplica de un pensamiento adulto, pero si es la percepción que tiene del entorno que la rodea, quizás en unos años la cuantificación de las propiedades sea su patrón para elegir amistades.

La pobre niña que no tiene “microwave”, si es propietaria de numerosos libros y lo mejor, ella los lee, sus títulos de cabecera son “El diario de Anna Frank”, “Corazón” y “La Edad de Oro”, es una excelente estudiante, le interesan los temas de ciencia ficción y los idiomas.

Aunque todavía no concluye la enseñanza primaria, puede ver series, películas y documentales en inglés sin necesidad de subtítulos. También tiene responsabilidades hogareñas, acorde a su edad por supuesto, pero está educada en el principio de que todos deben ayudar.

Maneja con destreza los cubiertos, sabe cómo atender a quienes llegan a su casa o llaman por teléfono. Ella como su familia no es perfecta, alguna que otra vez desobedece y requiere regaños, hay que regularle el tiempo frente a la computadora, pues como casi todos los de su generación, se siente muy atraída hacia las nuevas tecnologías.

Y no suscribo que tener un “microwave” te haga carente de las virtudes que posee la niña, sino que es irrelevante a la hora de valorar su riqueza personal, porque ya lo dijo Martí de modo insuperable, “quien tiene mucho adentro, necesita poco afuera”.

Ojalá, y todos los pequeños en Cuba gozaran de comodidades hogareñas, artículos y medios que eleven el confort y la calidad de vida, pero se cuentan por centenas, miles y millones, las casas donde impera la austeridad, que no es lo mismo que la pobreza. Es prioritario trasmitir a nuestros hijos esa percepción y no solo desde las palabras, erigir tal enseñanza con el ejemplo cotidiano.

Tampoco es asunto de que quienes puedan adquirir determinados patrimonios carezcan de ellos por el qué dirán o algo peor, una presunción falsa de ascetismo, sino que recordemos que al venir al mundo lo hacemos desnudos y al irnos no llevamos mucho en el féretro, así que más vale dedicar cada minuto a gozarla que a intentar cosificarla, generalmente los mayores placeres se anidan en bienes intangibles, como el amor, la sabiduría y la felicidad.

Sobre el Autor

Yolanda Molina Pérez

Yolanda Molina Pérez

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Oriente.

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  • Invitado - LUIS ENRIQUE

    quisiera en pocas palabras manifestar mi admiracion por su calidad como profesional . sus articulos siempre son mitivos suficiente para leer el guerrillero. felicidades !!!

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  • Invitado - Ryuzaky

    La niña que tenía microwave no leía, no sabía inglés, no era culta, era plástica, de malos sentimientos, y sus padres la maleducaban y la consentían demasiado. Así son todas las niñas con microwave. Al menos, eso es lo que me he llevado de este artículo. Ha, si, y además interesada: ¨quizás en unos años la cuantificación de las propiedades sea su patrón para elegir amistades¨...
    Yo conocí, o bueno, conozco una muchacha habanera, que nació con ¨microwave¨ de oro en la boca, tenía un cuarto con aire acondicionado y 2 PC de escritorio, y un sofá negro muy cómodo. Tenía converses cuando poca gente le podía llegar, y originales, y podría seguir enumerando muchas riquesas, pero no quiero extenderme demasiado. Ha si, tenía un montón de libros, sabía inglés y japonés, y sus padres eran excepcionales.
    Tengo una casa que se filtra, y un millón de necesidades, como lo que puedo comer (para no caer en detalles). Pero soy el mejor amigo de esa chica com Microwave, que ha compartido muchas vacaciones conmigo, quedándose en mi casa y compartiendo las mismas necesidades
    Creo que la niña de tu cuento solo no se ha hecho una correcta idea de la realidad en que vive, y no la culpo, yo no le diría a una niña de primaria ¨mira hija, ahora mismo mientras comes, hay muchos niños con parásitos y muriendo en el mundo¨... y cuando se nos enseña en las escuelas que todos somos iguales..., imagínense.

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  • Invitado - Frank Pupo

    Felicidades por su articulo,
    Es necesario en estos tiempos, y yo le annadiria parte de una cancion de Silvio (Cancion de la Navidad)
    ...Tener no es signo de malvado y no tener tampoco es senna de que acompanne la virtud,
    Pero el que nace bien parado en procurar ser lo que anhela no tiene que invertir salud...
    Y para esa pequennita, recuerdele que la comida chatarra y el microwave causan cancer
    Saludos Frank

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