Martí tuvo dos Patria
José Martí tuvo dos Patria: el suelo que le dio una razón para vivir y el periódico fundado, para que esa vida no fuera una estéril permanencia sobre la tierra.
- Escrito por Ramón Brizuela Roque
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José Martí tuvo dos Patria: el suelo que le dio una razón para vivir y el periódico fundado, para que esa vida no fuera una estéril permanencia sobre la tierra.
Hay oficios y profesiones que tienen horarios y jornadas laborales, otros llevan implícitos una dedicación absorbente, porque trascienden al ámbito personal y se adueñan de la vida, entre las últimas, está el periodismo.
Quien ahora redacta estas líneas, convertida ya en profesional, nació en el mundo del periodismo, rodeada del olor a tinta, cuartillas emborronadas, escuchando el raro lenguaje de lead, noticias, objetividad.
Las vemos diariamente, somos sus víctimas y, sin embargo, ante la responsabilidad de denunciarlas, de extirparlas como a un cáncer que corroe el cuerpo, preferimos hacer mutis y delegar la tarea en otros.
El Che no fundó este semanario. Ni siquiera pisó el suelo de la instalación en la que se piensan y se escriben las páginas que ahora se leen. Ernesto Guevara de la Serna nunca supo de Guerrillero porque fue asesinado dos años antes de su creación. Sin embargo, todos los días hay pasos suyos marcados en las escaleras del número 12 en la calle Colón.
Los humanos todos tenemos dos casas: el pequeño habitáculo del día a día, quizás una vivienda señorial, un bohío o un chalet, probablemente el proletario apartamento, pero también la gran “casa” que representa la comunidad, el barrio o la municipalidad.
El primero es íntimo, personal, taller donde forjamos el futuro y labramos la historia familiar, y el otro, la “vivienda” aun mayor, espaciosa y democrática –como diría Guillén- pero necesitada urgentemente de nuestros cuidados colectivos.
“Itis”; de acuerdo con los libros y enciclopedias médicas, por un parte, este sufijo se emplea para denotar algún tipo de inflamación en el cuerpo humano, un diagnóstico por el cual consecuente entonces actúan los galenos; o esos hoyuelos que se crean en el tejido adiposo y que suelen presentarse en las piernas femeninas.
Al parecer retorna la disyuntiva del huevo o la gallina para decir quién manda en la era digital, sin perder de vista que la tecnología apareció para ser utilizada por el hombre y no a la inversa. La última decisión, a fin de cuentas, es de los humanos, no la toman las máquinas ni ningún soporte creado para ellas.
Sobre la ortografía todos siempre tenemos algo que decir. Cuando es este el tema de la conversación, la anécdota brota fácilmente pues para bien o para mal, desde los primeros años estamos ligados a este conjunto de normas que regulan la escritura de nuestra lengua.
Antiguamente, cuando en el barrio había algún joven de mala reputación, los padres desaconsejaban a sus hijos esa mala compañía; el tiempo ha pasado, la tradición se ha perdido, pero los adolescentes tienen peores amigos y nadie sospecha; los ignoran o se hacen los desentendidos para estar a tono con los nuevos tiempos.
