Una isla diversa
- Escrito por Dayelín Machín Martínez
“Cuba es un gran ajiaco”, así sentenció el antropólogo, jurista, arqueólogo y periodista, estudioso de las raíces histórico-culturales afrocubanas, Fernando Ortiz; y la religión no escapa a ello.
En la isla conviven una gran variedad de religiones sincréticas de origen cultural, provenientes en gran parte de África.
Ese llamado sincretismo religioso, se basa en la unión de varias creencias y culturas, que en su mayoría nacieron a partir de las religiones africanas y el catolicismo español.
Con la llegada a Cuba de los esclavos traídos de África se inicia este fenómeno cultural que se mantiene hasta nuestros días y ya forma parte de nuestra identidad.
El cubano bebió de las raíces etnoculturales y de ellas heredó concepciones, preferencias y modos de comportamiento, a través de un complejo proceso de transculturación.
También fuimos influenciados por las culturas asiáticas, europeas y norteamericanas.
Ello hace que el campo religioso cubano sea complejo, heterogéneo y sobre todo se ha caracterizado por ser espontáneo y popular.
En su libro “Los Negros Brujos”, publicado en 1906, Fernando Ortiz explica: “De África se importaron instrumentos musicales, adornos y modas de indumentaria [...] buena parte de nuestro folklore, fiestas como las comparsas del histórico día de reyes y otras carnavalescas, los velorios, ciertas aves como la gallina guinea [...] una contribución notable a la jerga popular”.
Y es que todo ello es el cubano. Una mezcla de diversas culturas y creencias que conformaron lo que somos hoy. Esencia que supo definir muy bien Ortiz por el año 1940: “(...) pocos países habrá como el cubano, donde en un espacio tan reducido, en un tiempo tan breve y en concurrencias inmigratorias tan constantes y caudalosas, se hayan cruzado razas más dispares y donde sus abrazos amorosos hayan sido más frecuentes, más complejos, más tolerados y más augurales de una paz universal de las sangres, no de una llamada «raza cósmica», que es pura paradoja, sino de una posible deseable y futura desracialización de la humanidad”.
Foto: Jaliosky Ajete
Foto: Jaliosky Ajete
Foto: Jaliosky Ajete
Foto: Jaliosky Ajete
Foto: Jaliosky Ajete
Foto: Jaliosky Ajete
Foto: Jaliosky Ajete
Foto: Jaliosky Ajete
Sobre el Autor
Dayelín Machín Martínez
Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca de Pinar del Río, Cuba




