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El motivo de la vida: el amor

Pareja al atardecer

El mes de febrero sería bueno dedicárselo entero al amor, es por eso, que aunque se repita este tema, no está de más, porque llenar el corazón con este sentimiento, es regarlo por todo el cuerpo y entregarse de pie a cabeza por entero. Esta reflexión que les traigo, es posible que la conozcan, pero su contenido es tan profundo, que en ella se puede evaluar hasta donde estamos dispuestos a la entrega de ese sentimiento cuando se cree en el amor.

Sacrificio y amor. Cierta vez existió una muchacha bastante bella que se odiaba por ser ciega. Y esa condición la hizo odiar también a todos los que la rodeaban, excepto a su novio, quien siempre estaba allí a su lado, para acompañarla. Un día ella le dijo: “Si pudiera ver el mundo, aunque solo fuera un día, me casaría contigo”. Al poco tiempo, alguien donó un par de ojos para ella. Cuando por fin le retiraron el vendaje, fue capaz de verlo todo, incluyendo a su novio. Él le preguntó: “¿Ahora, que ya puedes ver el mundo, quieres casarte conmigo?” Ella lo miró y vio que era ciego. La apariencia de los párpados cerrados la impresionó, pues no se lo esperaba así. La idea de mirarlo el resto de su vida así, la llevó a la negativa de casarse con él. Su novio con mucho sufrimiento y dolor en el pecho, la dejó marchar; días más tarde le escribió una nota: “Cuida bien tus ojos, mi amor, porque antes de ser tuyos, fueron míos”. Reflexión: La vida te puede golpear muy fuerte, pero debes aprender a resistir, porque a veces el fallo llega de quien menos lo esperas, y entonces, debes entender que en ocasiones las palabras no se cumplen. Hacerte cargo de los actos y empezar de cero es venerarte a ti mismo; porque en la guerra de las pretensiones cualquiera pierde una batalla.

La frase del día. Si tienes millones de cosas para sonreír, no busques una para llorar. Anónimo.

Efeméride:
14-2-1928. Este día nació el poeta revolucionario Raúl Gómez García

Paradoja
 Aquel beso soñado se perdió en la espesura

Aquel sueño dorado se trocó en tenue calma 

Aquella pasión digna que pone dulce la vida 

Que acoge entre puro verso por febril y por santo

Yace casi olvidado en el rincón marchito
Y de toda su furia queda sólo una herida.


Todos aquellos ojos que nos vieron las ansias 

Palpitando sedientos en las fibras del alma 

Ya no suelen mirarnos descorrer con el tiempo

Las pasiones ocultas de suprema nostalgia

Y los labios que hablaron de nuestro amor ya muerto

Hablan ya de otras cosas mordaces y contentos.


Todo acabó parece... Hay una calma conforme

Que ahoga en su silencio vuestros eternos ayes...

Hace meses que un verso no brota de las lluvias 

El epílogo digno que [ilegible] y abruma 

De esta novela nuestra parece que ya apunta....


Hoy la he visto, la he visto y no comprendo

Cómo a pesar que todo parece ya acabado 

Me ha mirado elocuente con esos ojos negros...

Como apreciando ingenua sus innobles besos...

Es que acaso la boca que se estrella en sus labios

Ni en esta muerta mía aprendió a poseerlos?

Consejos para practicar en casa. ¿Cuál es el mejor momento para depilarse las piernas? Justo después de la ducha, ya que el vapor suaviza los vellos garantizando mejores resultados. Si te depilas las piernas con cera, estira con tu mano la zona en que la aplicarás para que sea más fácil removerla de un solo tirón. Luego, retira los restos de cera con un pedazo de algodón untado en aceite de bebé. Para evitar las uñas encarnadas, córtalas por completo en forma recta y no semicircular. Con el fin de contrarrestar la sequedad, masajea tus pies con una crema a base de lanolina, aplicándola profundamente en el empeine y luego en la planta, parte superior y alrededor de las uñas. Alivia los pies hinchados sumergiéndolos alternadamente en agua caliente (por 3 minutos) y luego en agua fría (durante 1 minuto). Realiza ambas acciones por 15 minutos y, cuando finalices, ponte un poco de crema para pies.

Poema del alma
Te quiero

De cualquier manera que te presentes. Yo siempre te quiero.
De día o de noche, de cerca o de lejos.
De cualquier manera que sepan tus besos: amargos o dulces; ardientes o secos. Yo siempre te quiero.
No necesito saber el comienzo de esto que algunos llaman tormento.
Tan solo ahora que casi te tengo, es cuando mi alma se pone al derecho.
Te quiero gritando, te quiero en silencio. Te quiero por fuera, te quiero por dentro.
De cualquier manera que nos encontremos, yo siempre te quiero.
Te quiero a la una, a las siete te quiero.
Te quiero vestida de azul o de negro.
Y aunque mis amigos me critiquen. Temo, no dejaría de quererte menos.
Y... amor, si no bastara mi cariño eterno, para que tu boca me regale un beso; acerca el oído y escucha de nuevo: te quiero, te quiero, te quiero.

Sobre el Autor

Fermín Sánchez Bustamante

Fermín Sánchez Bustamante

Graduado del Instituto Superior Pedagógico en Pinar del Río, Cuba. Diplomado en Periodismo Internacional.

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