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Proceso de envejecimiento

Alguien dijo que desde que se nace se está envejeciendo, y es que el tránsito por la vida, es un proceso de cambios que hecha andar desde el mismo momento en que es concebida una vida, y no tiene retroceso, pues cada día que transcurre marca una nueva etapa que aflora nuevos saltos en lo biológico y psicológico.

Además, las personas al igual que otros seres vivos enferman y esto debilita al organismo que acompañado al envejecimiento aceleran el proceso degenerativo, por eso los años van marcando el desgaste físico. Hay quienes afirman con una expresión ese deterioro de las personas cuando dicen: los años no perdonan.

La epigenética, –conjunto de reacciones químicas y demás procesos que modifican la actividad del ADN pero sin alterar su secuencia.
Considerar las marcas epigenéticas como factores no genéticos nos alejaría de la verdadera visión de la disciplina científica–, propone que hay un sistema de control que provoca que los genes se enciendan o se apaguen, es decir, que influye de manera directa en la genética. A partir de este sistema, todas las experiencias ambientales de los individuos, como su nutrición o el estrés, afectan a estos interruptores genéticos que sí que se pueden heredar. En otras palabras, el medio ambiente y las elecciones individuales pueden influir en el código genético de cada uno y en el de sus descendientes.

Por lo que el envejecimiento no es algo estático, rígido, sino dinámico, cambiante, es decir, el que se vive ahora no será el mismo del de la siguiente generación, como tampoco es igual al de la generación anterior. Si echamos la vista atrás vemos que la vida de nuestros abuelos no es igual que la de nuestros padres o la de nuestros hijos. Por ello la vejez no es ni será la misma. Será diferente en cada generación, al igual que es diferente la sociedad en la que nos toca vivir.

Lo importante en estos casos es la prevención, evitar el envejecimiento prematuro con hábitos alimentarios adecuados y tratar de no enfermar, o sea, no exponerse a riesgos circunstanciales que puedan provocar una infección o una enfermedad transitoria, evitar los excesos de todo tipo, por ejemplo no exponerse a las irradiaciones solares o de otra índole, evitar la ingestión excesiva de sal, de alcohol y de tabaco y el estrés.

Sobre el Autor

Fermín Sánchez Bustamante

Fermín Sánchez Bustamante

Graduado del Instituto Superior Pedagógico en Pinar del Río, Cuba. Diplomado en Periodismo Internacional.

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