Maceo y Che, dos tiempos y un ideal
- Escrito por Fermín Sánchez Bustamante
Existen en la historia personajes memorables que han dejado huellas en su tiempo, y tales fueron sus hombradas que transcienden en los siglos. Un mismo carácter, ideal y probidad tuvieron dos héroes que se igualan entre sí en épocas diferentes. La analogía entre ellos destaca la nobleza y justa causa por la que se realizaron las hazañas, y mucho más cuando la coincidencia de su nacimiento los iguala en el tiempo, aunque los separa en un siglo: Antonio Maceo Granjales y Ernesto Guevara de la Cerna. Dos héroes que también convergieron en una misma patria, en ideales y acciones y protagonizaron hechos que salvaron fronteras.
El primero, el Mayor General del Ejército Libertador, el Titán de Bronce, nació el 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba, vino al mundo libre, como debió siempre vivir el hombre, en época de crueldad y esclavitud, por eso, para que la Patria fuera soberana, fue capaz de resistir 26 heridas de guerra en el cuerpo y participar en más de 600 combates por la independencia. Vivió en el exilio y soportó la constante persecución de enemigos, tanto externos como internos, nunca claudicó: Se opuso con energía al Pacto del Sanjón vibrando con su vergüenza ante el general enemigo Martínez Campo, en la Protesta de Baraguá, para darle la continuidad histórica a las luchas revolucionarias por la independencia, por eso acometió con la proeza más grande de la centuria: la Invasión de Oriente a Occidente.
El segundo, nace en Rosario, Argentina el 14 de junio de 1928, después de 83 años que el General Antonio y 34 de su caída en combate. En esta época la industria había revolucionado, y con ella se exacerbaban las formas de explotación del hombre; el águila de rapiña esparcía sus alas con más fuerzas por toda la América, y Cuba no había claudicado por su independencia, así que continuaban nuevas generaciones la impronta de los otrora patriotas.
Por ello, y en oposición a tanto desorden imperial por dominar al mundo y en contra de los gobiernos corruptos sumisos en el poder, irrumpe con toda probidad: el Che, un nuevo símbolo para despertar conciencias que permitieran dignificar al indio, darles el lugar que les corresponde al obrero y al campesino, y para restaurar el valor perdido del hombre negro, después de sufrir tantos años de vileza.
Por eso se hizo guerrillero, se alistó en el Granma, fue a la Sierra y contribuyó con su incalificable osadía a la libertad de Cuba, por la que tanto luchó Maceo.
Con su pensamiento y acción como adarga advirtió la pujante soberbia del imperio que ya había creado la falsa teoría del fatalismo geográfico, la que justificaba la intromisión de su bota en los países más pequeños, por eso señalando la distancia mínima entre el dedo pulgar y el índice dijo: “Al imperialismo no se le puede dar ni un tantito así”.
La visión que tuvo el comandante Guevara ante el agravio, la amenaza y los ataques del país más poderoso del mundo, se siente hoy, cuando lleva a naciones pobres, soldados que matan niños, mujeres y ancianos, mientras engordan los bolsillos de los poderosos.
El Che inspirador de multitudes, ícono de generaciones por su ejemplar conducta, continúa entre nosotros como médico, ministro, economista, comandante, guerrillero, internacionalista. Sirva esta jornada para honrar a quienes ofrendaron la vida por la justicia y la emancipación: Maceo y Guevara seguirán hermanados en el tiempo y la historia, porque a ellos nunca los abandonará la gallardía.
La frase de hoy. El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro, José Martí.
Efeméride:
14-6-1895: Ataca Máximo Gómez al puesto militar de Altagracia. Desde el día seis Gómez se mueve por Camagüey. Con refuerzo de tropas de esta región, emprende la marcha hacia el interior de la comarca. En la madrugada ataca el puesto militar de Altagracia, que al resistir se le da fuego y se reduce a cenizas. Se perdieron más de 200 000 cartuchos. En este encuentro cayó el general Francisco Borrero (Paquito), que había venido con Gómez y Martí en la expedición. “Perdió la Patria a un buen servidor y yo a un buen compañero y amigo”, sentenció Gómez ante la baja irreparable.
Para reír.
- Mi amor, ¿tú crees que puedes cambiar al niño? –Pensé que nunca me lo ibas a pedir, ¿tú crees que nos den por el una table o un teléfono celular.
- Dijo el marido a la esposa: -Mi amor tengo un problema en el trabajo. – No digas nunca tengo un problema, di tenemos un problema. –Bueno, mi amor, entonces, mi secretaria va a tener un hijo nuestro.
Sobre el Autor
Fermín Sánchez Bustamante
Graduado del Instituto Superior Pedagógico en Pinar del Río, Cuba. Diplomado en Periodismo Internacional.