La soledad es perjudicial o beneficiosa en la tercera edad
- Escrito por Fermín Sánchez Bustamante
La soledad es una de las angustias que se sufre en la tercera edad, por eso es común que se considere esta etapa de la vida como negativa y perjudicial para las personas ancianas que necesitan estar acompañadas. Pero la soledad no solamente tiene esta cara negativa, existen personas que desean el silencio, se acostumbran a que nadie les moleste ni los reprima con regaños y menos con imposición de horarios.
No obstante, muchos son los que les huyen a la soledad, porque no encuentran compañía consigo. Y es que la soledad es, indiscutiblemente, la mejor vía para acercarnos a nosotros mismos. Únicamente cuando estamos solos, con nuestros pensamientos, somos capaces de conocernos más profundamente, y de saber apreciar nuestra propia compañía.
Cuando estamos con otras personas, lo más frecuente es que centremos nuestra atención en su presencia, en las conversaciones que entablamos con ellas. De este modo, pasamos por alto muchas cosas que no nos pasan desapercibidas cuando estamos solos; en soledad, observamos a nuestro alrededor, nos fijamos en detalles tales como paisajes, otras personas con las que nos cruzamos...
Aprender a convivir con uno mismo, a disfrutar de la única compañía del yo, es un ejercicio muy importante para conocerse como persona que nos aportará fortaleza, autoestima y que nos enseñará a respetarnos a nosotros mismos.
Charles Baudelaire dijo: “Quien no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo entre una multitud atareada”. Y es que, si no sabemos dominar la soledad, será ella la que nos domine a nosotros. Es sabio, por tanto, pasar momentos en soledad, conocernos a nosotros mismos y separarnos del bullicio que supone la compañía constante. De este modo, nos fortaleceremos como individuos y creceremos como personas.
La creatividad es algo que se desarrolla principalmente en soledad. El novelista y poeta alemán Goethe dijo sobre la soledad: “El talento se cultiva en la soledad; el carácter se forma en las tempestuosas oleadas del mundo”. Como podemos ver, son muchos los intelectuales que mencionaron la cara positiva de la soledad y las ventajas que ofrece al individuo. Evidentemente, las connotaciones negativas de la soledad pueden llegar a ser muy graves y perjudiciales, pudiendo llegar a ser esta muy peligrosa. Sin embargo, es importante hablar también de las ventajas que supone estar solo de vez en cuando y saber tolerar dicha soledad.
La frase del día: Un guerrero de la luz usa la soledad, pero no es usado por ella, Gabriel García Márquez.
Efeméride: 6-6-1840: Estrena la Avellaneda su drama Leoncia Gertrudis Gómez de Avellaneda. La Avellaneda escribió para la escena más de 20 obras. La mayoría son originales y otras, arreglos de piezas francesas, como La aventurera, La hija del rey René y Hortensia. Pero su primer estreno tuvo lugar con Leoncia, drama esencialmente romántico donde la trama se basa en parentescos ocultos o ignorados, así como en confusiones y casualidades relacionadas con el estado civil de los personajes.
El silencio
Cuando tú te quedes muda, cuando yo me quede ciego, nos quedarán las manos y el silencio. / Cuando tú te pongas vieja, cuando yo me ponga viejo, nos quedarán los labios y el silencio. / Cuando tú te quedes muerta, cuando yo me quede muerto, tendrán que enterrarnos juntos y en silencio; / y cuando tú resucites, cuando yo viva de nuevo, nos volveremos a amar en silencio; / y cuando todo se acabe por siempre en el universo, será un silencio de amor el silencio.
Sabías que: Picasso prefería que le dijeran así, a secas, porque su nombre de cuna era: ´Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno Crispín Crispiano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso´. La palabra árabe que se usaba para representar una cantidad desconocida era ´shei´. Se transcribió al griego como ´xei´. Se fue acortando y quedó como ´x´. Por eso representamos con X un número cualquiera. Las dos rayas (=) que indican igualdad comenzó a utilizarlas el matemático inglés Robert Recorde hace más de 400 años. En uno de sus libros cuenta que eligió ese signo porque dos cosas no pueden ser más iguales que dos rectas paralelas.
Ríase si puede. En un ómnibus repleto de gente, sube un hombre. Se coloca al lado de una mujer guapísima y le pone la mano en el pecho. –Oiga, ¿podría poner la mano en otro lugar?, –le dice la mujer. A lo que contesta el hombre: –No me provoque, no me provoque... Camarero, camarero ¿tiene ancas de ranas? –Sí, si tengo. –Entonces dé unos salticos y tráigame un café.
Sobre el Autor
Fermín Sánchez Bustamante
Graduado del Instituto Superior Pedagógico en Pinar del Río, Cuba. Diplomado en Periodismo Internacional.