La simiente que cura
- Escrito por Fermín Sánchez Bustamante
Muchos creen que la parte más útil de las plantas es el fruto, por ser el alimento esencial para la vida, pero quienes piensan así, no saben que lo más importante son las semillas, al permitir la reproducción en millones de veces esos frutos.
Sin embargo, se ha comprobado que esa simiente que reprochamos, en especial la de la frutabomba, es un recurso natural para combatir y prevenir enfermedades hepática, renal e intestinal, pues sus enzimas y antioxidantes favorecen la depuración del organismo. Las semillas de la papaya poseen una alta concentración de enzimas digestivas y antiparasitarias, y que el aporte de carpaína, un alcaloide antihelmíntico, promueve la expulsión de los parásitos que se proliferan en el intestino e impiden su infección. Además de ser un alimento orgánico ideal para la flora microbiana, al mantener el PH en niveles estables. Para su uso muele varias semillas secas de papaya y agrégalas en una taza de agua hirviendo. Déjalas reposar unos minutos, adiciona miel y consúmela dos o tres veces al día. Por su contenido de nutrientes esenciales, estas semillas se han utilizado en la medicina oriental como un agente de desintoxicación para el hígado. Ya que las enzimas digestivas ayudan a descomponer las toxinas que se van quedando acumuladas en sus tejidos, por lo que ayudan al tratamiento de la cirrosis hepática y los cálculos de riñones consumiendo cinco semillas, frescas o secas, dos veces al día durante un mes. Sus compuestos naturales son antinflamatorios y antioxidantes, los que contribuyen a limpiar los conductos urinarios y los riñones. También diminuyen la severidad de trastornos como: artritis reumatoide, gota, asma y osteoartritis y aumentan la capacidad del cuerpo para evitar la acumulación de azúcares, lo cual es clave para controlar el sobrepeso. Después de este conocimiento y si padeces de algunos de estos problemas y te animas a tomarlas, podrás comprobar su eficiencia.
La frase del día. La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. El patriotismo no es más que amor, la amistad no es más que amor, José Martí.
Efeméride:
15-5-1920. En esta fecha nació Isidro de Armas Rodríguez, mártir de la lucha armada contra Batista; este sanjuanero cayó el 17 de agosto de 1958.
El Día De las Madres en Cuba se inició el 10 de mayo de 1920, a propuesta de Francisco Montoto, en tertulia celebraba en Santiago de las Vegas el 19 de abril de ese año, siguiendo la brillante idea de Anna Jarvis en la ciudad de Filadelfia. La idea del señor Montoto fue acogida unánimemente por lo que se organizó el primer acto en homenaje a las madres en el Centro de Instrucción y Recreo, y publicado en el periódico El Mundo, bajo el título El Día de las Madres, por Víctor Muñoz, quien apuntó: “El día de hoy, es el segundo domingo de mayo, que los americanos consagran como el Día de las Madres, y que muchos cubanos quieren destinar al mismo objetivo. Y más adelante apuntó: “Cuando se logre llegar a la conclusión del propósito perseguido por los que han trabajado a favor de que se cree también en Cuba”, lograrán..., que disminuya el número de los malos hijos a nuestro alrededor, y con eso habrán prestado un gran servicio a la Patria y a la Humanidad”. Hoy podemos decirle a nuestras madres, orgullosamente: Gracias mamá, por ser la madre más valiente y decidida del mundo, invencible ante la vida y luchadora por tus hijos. Gracias por hacerme crecer, por defenderme, por darme siempre tu apoyo y tu amor infinito. Felicidades en tu día.
Sobre el Autor
Fermín Sánchez Bustamante
Graduado del Instituto Superior Pedagógico en Pinar del Río, Cuba. Diplomado en Periodismo Internacional.




