Laboratorio de microbiología en Pinar del Río: motivos para merecer el aplauso

Al laboratorio del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Pinar del Río llegó Guerrillero justo el día, y a la hora, en que los pesquisadores salían al terreno, se enviaban muestras de PCR para La Habana y un nuevo local se preparaba para la implementación de la segunda fase del estudio poblacional de prevalencia e incidencia a infección por SARS-Cov-2, razones que aplazaron la plática con el licenciado Yunio Fernández Barroso, su jefe, que se excusó con un argumento inobjetable: “Termino de poner todo en orden, desinfecto el local y los atiendo”.

Una vez en funciones de la prensa, nos contó acerca del trabajo desde el mes de marzo, cuando empezaron a confirmarse los primeros positivos al nuevo coronavirus.

Laboratorio de microbiología en Pinar del Río: motivos para merecer el aplauso

“En el laboratorio hemos trabajado de domingo a domingo, madrugadas incluidas, pero en la actualidad somos el único en el país que hace control de la calidad de PCR y las 3 770 pruebas realizadas han llegado al Instituto Pedro Kourí (IPK) en perfecto estado.

“Las muestras se toman en hospitales, centros de aislamientos y en los policlínicos de los municipios, donde laboran licenciados y técnicos que hemos capacitado. Cuando llegan aquí, se revisan detalladamente, para que no ocurran derrames ni pérdidas en el camino a su destino final: el IPK”, agregó.

El PCR en tiempo real es un exudado nasofaríngeo, que se repite a los 14 días a los positivos y sospechosos, entre los que se incluyen contactos, viajeros, colaboradores internacionalistas, personal de Salud en riesgo y pacientes en crisis por infecciones respiratorias agudas.

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Para los confirmados, el protocolo de vigilancia establece una tercera prueba evolutiva a los 28 días, la cual certifica el alta epidemiológica.

Con esta técnica, se hizo el pasado mes, en todo el país, el estudio poblacional con el propósito de diagnosticar el comportamiento de la enfermedad en grupos de población que no son contactos ni sospechosos, ensayo que redobló los esfuerzos del equipo para garantizar la calidad de las muestras. Cada examen tiene un costo de 50 dólares aproximadamente, según estimación del especialista, lo que otorga plusvalor a la labor, por la contribución significativa a la economía del país. 

Desde el 15 de junio comenzó la segunda fase del estudio, centrada en estimar la respuesta inmune a incidencias acumuladas según las principales características demográficas, el grado en que prevalecen los individuos asintomáticos y los riesgos más importantes de contraer la enfermedad.

Sobre ello, el experto refirió: “En Pinar del Río, se implementará en los municipios Mantua, Guane, La Palma y la capital provincial. El ensayo utiliza la tecnología del Sistema Ultra Micro Analítico (SUMA), creada por el Centro de Inmunoensayo y probada en el país para el diagnóstico de VIH, dengue y hepatitis”.

Notablemente feliz por el nuevo desafío, agregó: “La técnica se nombra Umelisa y su objetivo es detectar, mediante muestras de sangre, anticuerpos IgG al SARS-Cov-2, residuales que quedan en el organismo una vez pasado el contacto con el virus”.

Aunque su mayor anhelo es que aparezca de inmediato el antídoto a la enfermedad, Fernández Barroso sabe que aún queda mucho por trabajar e investigar. Nos advierte de la intención del país de estudiar, a futuro, a la población sana, y se prepara para las nuevas contingencias, porque está seguro de que Cuba no descansará hasta develar todos los misterios alrededor de la mayor pandemia de los últimos tiempos. 

Sobre sus anécdotas en este trimestre nos contó: “No nos ha faltado apoyo ni recursos y nunca hemos salido al terreno sin los medios de protección. Yo hice la extracción en Aguas Claras del primer caso que diagnosticamos en la provincia, y me sentía tranquilo, porque apliqué todas las medidas, como lo hago siempre”.

En el equipo hay percepción de riesgo. Se saben expuestos y por ello son tan rigurosos con la bioseguridad. Todos han aplicado los tratamientos homeopáticos para levantar defensas y la desinfección del lugar de trabajo y la casa es tarea de rutina.

“A diferencia del personal sanitario que están en contacto con los pacientes, nosotros no salimos a un centro de aislamiento por 14 días, sino a la calle, con nuestra familia, y por eso somos tan precavidos y todos tenemos PCR negativo”, refirió.

Para quien está tan cerca de la pandemia y sus estragos, una preocupación aflora al final de nuestra estancia: “La población ha bajado percepción de riesgo y eso es un error. Hay que sacar al virus de Cuba y solo lo lograremos aplicando las medidas que están reiteradas por nuestras autoridades”.

Cuatro licenciados y un médico, especialistas en microbiología, además de una enfermera responsable de la bioseguridad, han reafirmado sus compromisos con la salud cubana. Movimientos al terreno para recogida de muestras, coordinaciones con otros laboratorios, innovación con los recursos existentes, vigilancia de la calidad de los empaques para agilizar diagnósticos y tratamientos son parte de las tareas que le quitan el sueño a un equipo para el que, también, son merecidos los aplausos.