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Primer intento de formar periodistas

Así coincidente con la creación de El socialista, en Pinar del Río tenía lugar un hecho trascendente: la constitución de la Delegación Provincial de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), presidida por Edmundo Alemany Poch.

Hombre pulcro en todo el sentido de la palabra, serio y respetable, había sido elegido para ese cargo a pesar de no ejercer el periodismo de forma profesional, sino que vivía de su trabajo como abogado.

Alemany, graduado de la Escuela Nacional de Periodismo Márquez Esterling, mantenía, sin remuneración alguna, una columna fija titulada Mirador Internacional, que comentaba la actualidad mundial.

Podrán imaginarse la preparación que ello requería en tiempos de escaso desarrollo de las comunicaciones, cuando todavía el periódico provincial no contaba con servicio cablegráfico de forma permanente y ni siquiera se pensaba en la computación.

A ese hombre ya maduro, le correspondió la tarea de dirigir el primer curso de periodismo, auspiciado por la UPEC, que tuvo por nombre Ángel Boan.

La convocatoria, publicada en El Socialista, tuvo gran acogida: alrededor de 40 matriculados, entre ellos el autor de este libro, nos dábamos cita una noche de septiembre de 1963 en el colegio Pablo de la Torriente Brau, situado en la céntrica calle Maceo, para iniciar las clases.

El alumnado era bien diverso: desde combatientes del Minint, oficinistas, dirigentes juveniles hasta obreros y campesinos, hombres y mujeres cuyo nivel escolar andaba por la secundaria básica, no pocos entusiasmados por la idea romántica que teníamos del periodista, ese que habíamos visto en los filmes estadounidenses envueltos en las más diversas aventuras.

El claustro, encabezado por el propio Alemany, tenía entre otros profesores a Adalberto Lezcano, que impartía con bastante aceptación La Entrevista; Leopoldo González, administrador de El Socialista y maestro de profesión, se encargaba de la asignatura de Español; Raúl Lluis, corresponsal del periódico Revolución, abordaba la enseñanza del Reportaje.

Como generalmente ocurre en todo proyecto nuevo, la “fiebre” del periodismo fue pasando. Los que tenían responsabilidades importantes en otros frentes fueron los primeros en “sacarle el pie”, urgidos de dedicarle todo su tiempo a asuntos que así lo reclamaban.

Al final el grupo se había reducido considerablemente. Primero yo, que fui solicitado a finales de diciembre para que pasara a principios de enero de 1964 a desempeñar un cargo de reportero; y más tarde Mercedes Moreno, fuimos los dos únicos aportes surgidos del curso, para reforzar al periódico provincial.

Los restantes, o no clasificaban o no les interesaba dejar sus puestos en otras instituciones, para ir a trabajar en un medio con situación económica nada atractiva y todavía de poca influencia en la sociedad pinareña.

No obstante, el curso de periodismo Ángel Boan, quedaría como el primer intento serio acometido por la UPEC en la provincia, de formar los recursos humanos que demandaba el auge de los medios de difusión locales.

El empeño lo retomaría el propio periódico poco después, mediante cursos cortos de preparación de corresponsales, organizados en los distintos municipios, con el apoyo del Partido y de las organizaciones de masas.

Y de forma institucionalizada, la UPEC lograría a inicios de la década de 1970, que el Ministerio de Educación oficializara una facultad obrero campesina de periodismo –dirigida por el veterano Gustavo Perdomo– que daba nivel de bachillerato, con continuidad de estudios en la Universidad de La Habana.

Varios de los pinareños que a comienzos de los `80 obtuvimos la licenciatura en Periodismo, aun cuando llevábamos muchos años ejerciendo, lo logramos como fruto de ese esfuerzo.

Sobre el Autor

Ronal Suárez Ramos

Ronal Suárez Ramos

Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en Pinar del Río.

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