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Breve historia de un guateque campesino

Un día del mes de octubre de 1986, cruzando frente al área de festejos del bosque de Galeano, me encontré con dos compañeros intercambiando décimas. Como defensor del punto cubano, me acerqué a ellos y entablamos conversación. Uno de los repentistas resultó ser Santiago Carrillo Carballo que procedente de El Cano, municipio La Lisa, en La Habana, había venido a residir en el kilómetro dos de la carretera a La Coloma.

Como resultado de esta amistad que surgió, él mismo propuso utilizar su hogar para nuclear algunos repentistas y hacer allí una especie de guateque campesino. Con el tiempo comenzamos a reunirnos Guillermo Hernández, tabaquero de profesión; Clodealdo Chala (Cuco) que aparte de cantar venía con su tres para acompañar musicalmente la actividad; además de Santiago Carrillo y yo. Más tarde se incorporaron su hermano Jesús Carrillo y Álvaro Delgado (Macauero), hijo del gran repentista conocido por todos en Pinar del Río, Pedro Delgado Mena, excelente cultor del repentismo pinareño, presente en ese entonces en la radio local. Álvaro Delgado fue un gran puntal para nuestra actividad por su entusiasmo y dedicación.

Este guateque no tuvo nunca apoyo oficial, fue por iniciativa de Santiago, Jesús Carrillo y los primeros miembros que lo integraron. Duró alrededor de cinco años y por dificultades con la transportación en el periodo especial se fue extinguiendo poco a poco hasta que terminó.

Por allí pasaron grandes improvisadores y cultores de la décima cubana como José Manuel Rodríguez (trabajador de la radio pinareña), José Pérez, Luis Valdés, Jesús Padilla, José Lorenzo y a quien llamábamos cariñosamente Cheo Lorenzo, para distinguirlo del anterior.

En muchas ocasiones íbamos a encuentros poéticos, cumpleaños y matrimonios al municipio de San Luis, fundamentalmente a Buenavista, El Macío y Santa María, siempre a hogares de familiares de Guillermo Hernández, donde tuvimos una atención especial que agradecemos encarecidamente, al igual que la participación y colaboración de Vicente Ramos, ya que para el buen desarrollo de la actividad nos apoyaba con su viejo auto y algunos recursos materiales. Siempre realizó esta tarea con mucho amor, lo cual resultó de gran beneficio para nosotros.

En tiempos de mi juventud, en la campiña cubana se realizaban muchos guateques campesinos en los cuales los repentistas y tonadistas daban un toque cultural de gran importancia para los campesinos, quienes se sentían muy bien escuchando el canto de los poetas, de las aves, el arrullo del palmar y el rumor del río, pues cantando en esos lugares es cuando el repentista se siente realizado, más creativo, aumenta su inspiración y disfruta lo que entrega a su público. Este tipo de actividades hoy apenas se realizan, ya que los medios audio-visuales han cubierto su espacio, sin embargo, considero que debemos rescatar estas tradiciones que tanto gustan al campesinado cubano y que tengan apoyo oficial de las entidades culturales de la provincia.

En la actualidad, cuando recordamos nuestro guateque y a los integrantes, tenemos que mencionar a Clodealdo Chala (Cuco) que con más de 70 años de edad iba con su tres, sin importar el tiempo que duraba la actividad y acompañaba a todos los poetas; y a Guillermo Hernández, mi compañero de controversia en la mayoría de las ocasiones, quien tenía la cultura del tabaquero, y fue un hombre extremadamente disciplinado y respetuoso.

En mi memoria, y estoy seguro que en la de los compañeros que aún quedamos de nuestro histórico guateque, se conservan hermosos recuerdos y vivencias de un equipo, que de la forma más simple y grandiosa a la vez, llevamos lo mejor de cada uno de nosotros al público que colmaba las actividades:

El guateque campesino, nuestra escultural bandera, se ha detenido en la esfera, polvorienta del camino, ayer el guateque vino, temprano a mi juventud, y en esa misma inquietud, hallé un concierto tan hondo, que me proyectó en el fondo, romancero de un laúd.

Sobre el Autor

Julián Torres Hernández

Julián Torres Hernández

Profesor de Historia y miembro de la Peña Deporte y Cultura

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