Actualizado 24 / 04 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

23ºC
33ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Grandeza

La Yutong se desliza sobre la Autopista. A través del ventanal me hechiza el intenso verde de mi tierra. Al fondo, la cordillera azul; en el silencio, la voz de Roberto Carlos se queja del gato que no volverá, porque su amada ya no está. Yo siento a la mía calentándome el hombro y el corazón. Nuestras hijas nos esperan.

Encantado no veo la mano que se extiende ni el rostro sonriente. Despierto y torpemente saco dos pasajes con una disculpa, mientras acuso al cantante brasilero. El conductor sonríe, me entiende, también es un hombre amante de la cultura. Es un as del timón y un experto conocedor de la música más autóctona. Canta y encanta, atrincherado en la defensa de nuestras tradiciones.

Se aprovecha, es un hechicero cautivador. Lo miro y no entiendo cómo cabe bajo el techo de la guagua. Es grande en su sentido de justicia, tremendo en su simpatía.

Esteban es chofer. La palabra en sus labios nunca coge un bache ni pierde el hilo de la carretera. Es promotor cultural y proyectista de emociones múltiples, un surtidor de sonrisas.

Cual gigante temerario penetra con su espada de alegrías los lugares más recónditos del occidente pinareño, allí donde los monstruos de la codicia se niegan a entrar. Genuino guateque, larga y gozosa canturía.

El pasillo, escenario. Ahora y aquí nos regala su tiempo y se apodera del nuestro. Es más verde que el paisaje y tiene el millón que Roberto Carlos desea tener.

No recuerdo su apellido, pero bien podría ser León, porque ante cualquier injusticia sacude la melena y enseña los colmillos de feroz sindicalista. O Piedra, porque es inconmovible, ningún proyecto se le resiste, ningún corazón.

Ante su estatura me empequeñezco, quisiera ser así, insomne y múltiple, propio y de todos, patriota y hermano. Y Esteban, hasta hace poco ajeno a mis humildes afectos, ahora tiene un exclusivo lugar en la memoria, aunque yo sea solamente un minuto en el largo viaje de su vida.

A él no le falta nada, solo necesita alguien a quien ayudar. Tiene un tesoro de herramientas de todo tipo, pero la mejor y más poderosa de todas es la solidaridad y el cariño. Buen viaje y gracias, cubano.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero