Actualizado 17 / 12 / 2018

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Don Quijote y Sancho nos visitan

I- El Hidalgo y su escudero en los albores del día

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre para qué acordarse, no hace mucho tiempo, vino un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco con el que no cocheaba y un galgo corredor al que no peleaba. –Andemos al campo, Sancho, a buscar nuevas aventuras. –Es temprano, caballero, dijo su escudero; a lo que responde el Ingenioso: –Escuchad, bien sabido e. O lo encuentra todo cerrado, espeta Sancho. A aventurarse salieron. Esta es la historia de lo acontecido…

II- De la aventura en la parada

Pues aconteció que a nuestros dos señores sorprendioles el sol en la parada, a la espera de un milagro rodante que os sacara de aquel lugar. –La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Panza, donde se descubren tres o pocos más desaforados hornos, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra. –¿Qué hornos?, dijo Sancho Panza. –Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. –Mire vuestra merced, respondió el regordete, que aquellos que allí se parecen no son hornos, ni chicharrones de viento, avista usted tres guaguas colmadas de guerreros que a sus campos de batalla van. –Bien parece, ripostó Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; no son guaguas, y si tienes miedo, quítate de ahí y ponte en oración en el espacio, que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, no eran chicharrones de viento, tampoco hornos, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran hornos, que ni oía las voces de su escudero. Sancho escuchaba a su amo, el que iba diciendo en voces altas: –Parad aquí, cobardes y viles criaturas, no huyáis de los pasajeros; que un solo caballero es el que os acomete. Acercose en esto uno de los “hornos”. –¡Ah, porque viene usted lleno! En esto las grandes puertas comenzaron a moverse, lo cual visto por el Caballero, hizole exclamar: –Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me abstengo de aquí bajar; enganchado he de viajar y me llevo a mi escudero. Y se cuenta que, por gran ventura, pudieron partir en la puerta del “horno” hasta el pueblo más cercano.

III- De lo acontecido en el Ideal

En esto descubren 30 o 40 caminantes que forman fila en una venta. –Marcad, mi escudero, descubramos qué nueva aventura nos espera en esta venta. ¡Bienaventurados somos!, dice el de la panza. Nuestra fortuna nos sonríe. ¿Qué avisan vuestros ojos?, pregunta el caballero a su escudero, quien, a la velocidad con que se va un salario, describe: –Veo leche condensada, galletas, comino, ron, paquetes de palitroques, chocolate y salchichón. Y tras esa pared de hormigón, venden filetes de tencas y croquetas con buen sabor.

Al momento se acaban la leche y las galletas. –Infortunados somos, mi escudero, pero la ventura otra vez va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque entraremos allí, amigo Sancho Panza, donde pienso hacer batalla y quitarles a todas la fama sin compasión. –¿Qué osará hacer mi buen señor en la parte de las croquetas? –Que no son croquetas, sino petardos para explosión. Al campo iremos, Sancho Panza, y si no, ponte en oración. Busquemos hacer justicia, en cada sitio y ocasión. En esto que el caballero entra y para sorpresa ya no estaba el producto a la venta. –Han huido las cobardes, se han ido juntas de a diez, pero os prometo que mañana vengo y hago justicia. ¿Dónde está el ventero? Voy a quejarme, quiero. En esto que sale un mozo de la venta diciendo: –El ventero está reunido, escriba en este libro su queja y opinión. Venga el mes que viene y tendrá la solución. –Cosas veredes, Sancho, suelta el Hidalgo con frustración.

IV- En el ocaso del día

Vuelven del campo al atardecer caballero y escudero, sin más botín que la esperanza de quitar de la Mancha lo manchado, y para sorpresa nuestra:

– Aventurémonos, Sancho, en aquel mercado…

Sobre el Autor

Yosmany Ventura Pérez

Yosmany Ventura Pérez

Yosmany Ventura Pérez, escritor y conductor de programas de la emisora Radio Guamá, mereció premio en el concurso Crónicas de mi Ciudad

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