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Jauría

Portal de la Agencia de Correos al filo de la medianoche. La luna le hace cortejo al resucitado reloj del hotel Globo. Mi amigo está acostado hecho un ovillo cerca del ancho ventanal, en un recodo de la columna azul intentando lamerle las mieles a la madrugada.

Tuvo un día azaroso, casi no consiguió alimento y el torrencial aguacero con que mayo mostró sus credenciales de primavera vino a complicarle aún más las cosas. Sus huellas están esparcidas por toda la ciudad; sin embargo, ahora ya puede descansar. Atrás quedaron los maltratos y desprecios.

Aquello del mejor amigo es solamente un eslogan.

La oscuridad es una compañía más callada, por el silencio encubridor y el alivio. Mañana será otro día. Mi amigo se concentra, disfruta de sí mismo. Él es su propio techo, su propia cama. No le molesta el reflejo multicolor e intermitente de los semáforos. Ahora dormita hasta que la aurora se anuncie y los transeúntes hostiles aparezcan. Quizás pueda seguir sobreviviendo a su destino. Vana ilusión.

Unos ladridos se escuchan cada vez más cercanos. ¿Será una pesadilla? La turba aparece. Viene por “Recreo” y por “Martí”.

Salió de las cuevas oscuras retumbante, ebria en su potencia, irresponsable, sedienta de aventura; avanza, botellas por garras, cachorros todos lapidando aquel tiempo en que la madrugada era solo para los fugitivos de la manada. Ya se acerca. Es preciso huir porque pronto los aullidos y romances etílicos se convertirán en lluvia de vidrios sobre el asfalto y terror de los pacíficos que, como él, solo desean descansar.

Por un momento tiene la esperanza de la llegada de alguien que ponga orden, pero nadie aparece. Se levanta, sacude el insomnio y al husmear el peligro recuerda que retirarse a tiempo es una victoria.

Lo veo, con las orejas gachas, descender la escalera y perderse en las sombras de la calle Recreo, en sentido contrario, con su techo y su cama a cuestas, dejándome la triste y extraña certeza de que él, noble perrito, está más alto en la escala de la creación.

Comentarios   

elotropo
0 # Más altoelotropo 11-07-2018 03:17
Totalmente de acuerdo con usted, pero, estaremos a tiempo de recuperar las calles?, ¿como lo haremos?, ¿con represión?, ¿con campañas de buenas costumbres?. Son demasiadas preguntas sin respuesta. Y mientras tanto, la tranquilidad, como la revolución del 30 "se fué a bolina". Ya somos los más, cada día, los que nos perdemos en las sombras de las calles, con las orejas gachas, mientras a la luz emerge con fuerza creciente, la impunidad arrolladora y arrabalera, del alcohol y la violencia, imponiendo a la fuerza, nuestros portales vacios, en el mismo corazón de la Ciudad.
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