Actualizado 14 / 07 / 2018

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Jauría

José Madera MartínezPortal de la Agencia de Correos al filo de la medianoche. La luna le hace cortejo al resucitado reloj del hotel Globo. Mi amigo está acostado hecho un ovillo cerca del ancho ventanal, en un recodo de la columna azul intentando lamerle las mieles a la madrugada.

Manual de lo cursi

Luis Sexto SánchezAdmito que lo cursi es un valor humano. Qué es un bolero, sino un molde de la cursilería. Un te sigo amando, un debemos separarnos, un oh vida, si supieras, situaciones elementales, básicas en la vida humana. Las personas necesitan que les hablen de amor, de corazón, de besos, de dolores amatorios. Y he sido cursi. Cuántos apuntes conservo de esas fantasías, de esas quejas estridentes, de esos énfasis próximos a la demencia. Una vez una novia se me fue para el “Norte”… Cómo lloré.

Lidia

Yosmany Ventura Pérez¿Lo leerá? ¡Desde cuándo no la veía! Pensé que no estaba en el país. Al hacer la locución de un acto de Copextel, en el municipio Viñales, afortunadamente me la encontré, 15 años después. Esta gran mujer, Lidia, es la mejor maestra que tuve en la enseñanza Primaria en la escuela Juan Rius Rivera, del reparto Montequín.

La vida… según mi padre

Julia Hernández Santallana.Mi padre había nacido y se había criado en el campo. Según él, solo tenía segundo grado escolar, o sea, era un “iletrado”. Sin embargo, ello no fue nunca obstáculo para lograr una buena comunicación con los demás. “Yo conozco palabras muy bonitas, pero no sé dónde ponerlas”, decía sonriendo, malicioso, cuando se hablaba al respecto.

San Luis

Jorge Luis Salas HernándezDesde pequeño creí que mi municipio era uno de los más grandes de Pinar del Río. Viví orgulloso de esa verdad instalada en mi mente a pesar de la abrumadora evidencia que mostraba lo contrario cuando con solo 15 minutos recorría sus cuatro calles más largas.

Colas, nailon, “pores” y bocinas

yuliet calanaSaqué a pasear a mi sobrino durante la semana de receso docente. Primero, nos fuimos a la parada, hicimos la cola y emprendimos nuestro primer viaje juntos en guagua. Luego, llegamos al banco, hicimos la colaa y sacamos un dinerito para el paseo. Después, llegamos al cine 3D, hicimos la colaaaa y vimos la peli. Más tarde, llegamos a la pizzería, hicimos la colaaaaa y almorzamos. Por último, llegamos al centro tecnológico, hicimos la colaaaaaa y entramos a jugar. Por eso tiene lógica que cuando le preguntaran al llegar a casa "¿qué hiciste hoy?", él, sabichoso como es, contestara: "Colas"... pero también es muy justo, dado el trabajo que hizo la tía en cada una de las colas, que él agregara: "Pero entrábamos rápido porque mi tía era la jefa de las colas".

Sala L

Jesús Arencibia LorenzoQuizá no haya nadie tan infeliz como un enfermo mental. A veces hiperconsciente de su soledad; otras, con una euforia desmedida que en el fondo esconde tristeza. A ratos, enajenado. A ratos, con pánico… Urgido de psicofármacos y odiándolos a muerte. Desguarnecido. Roto. Todo lo que un humano haga por aliviar a otro que el destino puso en esa oscura senda, es poco, y altamente loable. Hoy quiero narrar de un sitio donde se lucha por esa gente que la sociedad –desde los gestos más sutiles hasta los enormes– muchas veces aparta.

Red 2.0

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