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Breve esbozo de la Liga Popular de Cuba

La Liga Popular de Cuba fue una organización fundada en 1948, presidida por Pedro L. Tibanear. Tuvo como vicepresidentes a Ángel César Martino, Manuel Ramírez y Juan A. Moreno, secretario José E. Sosa y el tesorero Miguel Iribarren. Aunque la pelota era el plato fuerte, su labor no estuvo restringida a esa disciplina, pues también se celebraban torneos de sóftbol.

Se había creado con la idea de aglutinar en sus filas a peloteros aficionados, en su mayoría de procedencia humilde, independientemente del color de la piel. En Cuba existían en esa etapa otras organizaciones de béisbol aficionado, como la Liga Nacional Amateur, adscripta a la Unión Atlética de Amateurs de Cuba, con un carácter segregacionista. Otras fueron la Pedro Betancourt, de Matanzas, la Unión Libre Amateur de Oriente, la de Alquízar...

El primer torneo de la Liga Popular de Cuba se limitó a pocos equipos en la capital del país. En 1949, también se jugó solo en La Habana, pero aumentó el número de clubes y se logró el reconocimiento de la American Baseball Congress, de Michigan, Estados Unidos, la cual le concedió el derecho a partir de 1950, para que el equipo campeón participara en el torneo anual de esa organización.

En 1950, la Liga Popular de Cuba logró incorporar equipos del norte de Oriente, para asumir un carácter más nacional. El promotor de que los orientales tomaran parte en el certamen fue Evis Fernández, del central Preston, quien, con sus gestiones y contactos con la dirección en La Habana, logró que se aceptaran los conjuntos indómitos.

En esos torneos se destacaron los MULOS DE NICARO y BÁGUANOS, este último representó a esa localidad en Battle Creek, Michigan, 1951. La Liga Popular de Cuba se jugó durante diez campañas (1948-1957). A partir de 1953 incluyó elencos de las provincias de Pinar del Río, Matanzas y Las Villas, que clasificaban por zonales regionales.

Cuando había juegos importantes en Báguanos, venían aficionados desde Holguín, Tacajó, San Germán, Cueto y hasta otros lugares un poco más distantes. Venían principalmente por las vías del ferrocarril, por línea decíamos cuando aquello, y todo el mundo entendía.

Mira, los choques contra PRESTON, por ejemplo, ponían en alerta a todos los fanáticos.

A pesar de tener un alto nivel de democratización, al incluir jugadores humildes y de cualquier raza, sucedían cosas increíbles como la que pasaremos a recordar. En 1955, MINAS DE MATAHAMBRE, de Pinar del Río, derrotó al REGIMIENTO DE MATANZAS en la Zona Occidental y, con ello, el derecho a representar a nuestro país en un torneo en Venezuela. Pero a tono con la época, fueron los militares, encabezados por el sanguinario Pilar García, quienes representaron a Cuba.

Aquello fue algo increíble. Resulta que estuvimos siempre delante el marcador y las reglas eran estrictas, el juego terminaba cuando cayera el sol, después de los cinco innings reglamentarios, o que lloviera mucho. Ya casi no se veía y el árbitro Ramoncito López dio por terminado el desafío. Pero de eso nada, hubo que continuar el juego en las Minas, porque aquellos guardias se pusieron duros de verdad. Fue algo bochornoso con abuso de poder. De todas formas, ganamos ante una muchedumbre.

Anualmente, los directivos editaban una revista de casi ochenta páginas, en la que reflejaban fotos de todos los elencos participantes en la lid, así como de las figuras más destacadas, además de comentarios, entrevistas y una compilación con la actuación general de los conjuntos, la labor individual de los atletas y los líderes por departamentos en cada una de las zonas.

En cinco oportunidades, los campeones asistieron a Michigan y en otras tres participaron en eventos amistosos en Honduras, Guatemala, Venezuela y Puerto Rico.

Por su largo alcance y popularidad, la Liga Popular de Cuba fue uno de los certámenes amateurs mejor organizados, de mayor participación social y estimulación, entre todos los que se efectuaron en Cuba, antes del triunfo de la Revolución en 1959.

Razones prioritariamente económicas, dieron al traste con el evento que se constituía en un clásico amateur. El 25 de febrero de 1956, la Liga Popular de Cuba, en la persona de Domingo Barreiro Jr., había firmado el reconocido Pacto de Alianza, entre las Ligas Amateurs que se desempeñaban en la Isla.

(Con documentación de Pedro L. Tibanear, Norton Lorenzzi Véliz, José A. Jardines Díaz, Juan Antonio Camejo, Revistas de la Liga Popular de Cuba, Roberto Llende, Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, Roberto González Echevarría, Félix Julio Alfonso López, Severo Nieto, Eddy Martin, Eladio Secades, Jess Losada, René Molina, Yasel Porto Gómez, y otras fuentes).

Sobre el Autor

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Escritor, promotor cultural, crítico, ensayista. Profesor Titular y Consultante Universitario de la Facultad de Cultura Física y Deportes Nancy Uranga Romagoza de Pinar del Río y una experiencia de 35 años en labores investigativas y pedagógicas en la Universidad del Deporte Cubano.

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