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El actual béisbol cubano

El mundo de hoy es un mostrador, todo se compra y se vende, no solo las mercancías de las vidrieras. El músculo y la acción no ha podido sacudirse del venenoso polvo que arrastra oleadas de atletas brillantes, buenos, menos buenos y hasta malos, estos últimos en el limbo de las naciones.

Tal y como lo vemos, el béisbol está a la vuelta de la esquina, lleno de dólares, recibiendo a los que más se destacan. No es un nuevo fenómeno. Jugadores talentosos llenaron los circuitos beisboleros internacionales bajo la égida del profesionalismo, desde el siglo XIX, con los cubanos Esteban Bellán, Rafael de la Rúa y otros tantos. Desde entonces, Cuba estuvo en la segunda plaza de este deporte.

Por razones conocidas, a partir de 1962, en nuestro país se comenzó a jugar sin dinero por medio y la afición lo recibió con beneplácito, eran jugadores que venían de torneos amateurs, entre ellos la racista Unión Atlética, la poderosa Liga Popular de Cuba a nivel nacional, la Pedro Betancourt de Matanzas y otras tantas.

Así, con entrega total, surgieron peloteros de talla universal en el mundo amateur, donde nos desarrollamos para encabezar el béisbol a nivel mundial. Aquellos méritos son parte de la nacionalidad cubana. Y el pueblo todo era feliz dentro y fuera del país.

Los estelares decidieron jugar por y para su pueblo, desechando inmensas fortunas. Hoy es otra cosa, tenemos otra realidad. Se cuentan por centenares los muchachos surgidos de las escuelas, las EIDE, las ESPA y todo un andamiaje que funcionó como reloj, que han abandonado el país, pero quién dijo que todo está perdido, como reza la canción de Fito Páez. Nosotros tenemos que volver a enamorar a los muchachos, darles implementos, convocarlos a torneos escolares, municipales, provinciales y hasta nacionales, que lleguen con la responsabilidad derivada de las enseñanzas que reciben.

No me referiré al Trabajo en la Base, función esencial para el desarrollo, otros pueden hacerlo mejor. Mas nos duele mucho ver destruidos los estadios, sin recursos, falta de atenciones y un sinfín de problemas. El fenómeno nacional fue quedando a la zaga. Sin buenas instalaciones, orgullo de los practicantes en las diferentes categorías, nada lograremos. El niño o muchacho tiene que sentirse un estelar en el buen sentido de la palabra y adorar el campo donde se desempeña.

Hay que rescatar la Escuela Nacional de Béisbol. Es imposible, en los tiempos actuales, jugar al margen de una ciencia impartida por los mejores entrenadores, incluidos los que trabajan en el exterior. De esa escuela, comenzando por la historia que hemos atesorado, deberán desgranarse las Academias Provinciales, bien reestructuradas, a la vera de profesores con dominio absoluto de la ciencia y la técnica y una estricta selección de talentos, captados en cada territorio. Por citar dos ejemplos, recordemos cómo Natilla Jiménez encontró en pleno Escambray a Antonio Muñoz y en Pinar del Río, montado en un camión, llegó José Joaquín Pando para descubrir a Jesús Guerra en la intrincada Punta de la Sierra; dos estelarísimos de siempre.

En cuanto al Sistema Competitivo, en este llamado que hace la Dirección Nacional de Béisbol, no quedó casi nada suelto. El problema está en poder implementar tales competencias, pues si faltan pelotas, bates, guantes y caretas, no servirá el esfuerzo; la teoría es base para el desarrollo, pero el juego diario es imprescindible. Se trata de eso: jugar, jugar y jugar, a la vera de los calificados profesores que con orgullo lleven a sus pupilos a buen recaudo.

Para nadie es un secreto que nuestras Series Nacionales han perdido protagonismo, en primer lugar, por los problemas económicos, que nos ha llevado a no jugar de noche. Estamos afectando a los peloteros hasta en la salud, aunque no solo eso les ha afectado: problemas disciplinarios, falta de entregas, igualitarismos, ciertas desorganizaciones, el transporte, hombres cocinándose al sol, árbitros con diferentes criterios para decidir, cada cual con su zona. El pueblo adivinando a qué hora comenzará el desafío. Ahí también se necesita una escuela de nivel.

La disciplina deberá ser estricta. Los bateadores saben que el picheo por dentro es el más eficaz. No creernos que los pelotazos sean de venganzas, nuestro pueblo debe estar exento de tales quebrantos; no puede permitirse que por ver cercana la esférica, amenacen a los lanzadores y traten, incluso, de irles para arriba bate en mano; eso queda para los circuitos profesionales, no en nuestro país. Las sanciones deben ser severas, si queremos conservar el espectáculo. La pelota no se concibió como un juego para señoritas, aunque en la actualidad también participan. Se necesitan medidas ejemplares en esos temas.

El igualitarismo es una enfermedad social que jamás ha dado resultados. ¡Cómo puede ganar lo mismo un estelar, que alguien en la banca! Y ya que hablamos de eso, hay que buscar recursos monetarios para que los jugadores se incentiven, pues no basta con querer jugar, la mayoría de ellos tienen familias que mantener y, como sabemos, nuestra situación económica no está en buenas condiciones. Cuando la mente debe estar en su equipo, el pelotero piensa en todo eso y se preocupa.

El juego de béisbol deberá ser un espectáculo, no profundizaré en ello, porque todos sabemos cómo se hace. La gente quiere trasladarse a las instalaciones lindas, llenas de coloridos, bien cuidadas. Mas no basta con tener el césped cortado a la medida y una media luna fabulosa, son alrededor de cuatro horas con miles de fanáticos que merecen respeto. Para la venidera serie, esperamos resolver todos los problemas, o los principales problemas.

Sobre la inserción en el béisbol internacional, tengo poco que decir que no se conozca, después que se fue a bolina el Acuerdo que mucho ofrecía. Se han dejado de poner los juegos de la MLB por la tele, la gente ve otros de menor rango. Sin embargo, vemos a Messi, Ronaldo y compañía, los mejores del mundo. Al parecer, aunque nada se haya dicho, tiene que ver con el pago de la televisión.

Es un tema importantísimo, porque las referencias deben ser de las mejores, para que desde la niñez sientan por una pelota superior.

Los cubanos somos y seremos peloteros, no futbolistas, pero debemos cuidarnos mucho de la desigual competencia.

En los archivos envejecen infinidad de juegos importantísimos, desde 1962 y la tele no los pone íntegros, prefiere algunos que ni se acercan al nivel de entonces dentro y fuera de la Isla. Los muchachos oyen hablar de Capiró, Marquetti, Cheíto, Casanova, Vinent, Changa, Rogelio, Lazo, Linares y compañía, pero esos ídolos son cada vez más olvidados, porque los muchachos y los mayores, no tienen cómo verlos.

Muchas Glorias Deportivas se quejan de las atenciones. Habrá que revisar bien ese acápite, porque algunos estelares andan buscándose otras formas de vida por falta de recursos. Temática de enorme repercusión. Nadie se explica que un Braudilio Vinent o Luis Giraldo Casanova, por solo poner dos ejemplos, ganen la mitad de otros que asistieron a unos Juegos Olímpicos y casi no jugaron.

¡Honor a quienes honor merece!

En todo este engranaje, la prensa deberá jugar un papel más activo, aunque se ven programas que la gente sigue fervorosamente, como Béisbol de Siempre y Bola Viva. Precisamente, en ese fenómeno social que es la prensa, debe hablarse de todo, siempre con la verdad por delante, aunque sea cruda. Si algún programa sale del aire, debe tener sus razones, pero la gente no las sabe y se hace miles de ideas. La relación prensa-pueblo es vital.

Por último, un tema que no veo y creo debe atenderse, de una forma u otra: el Salón de la Fama del Béisbol Cubano. Ya comenzó en Matanzas. ¿Por qué no en las demás provincias? ¿Por qué se eliminó la Refundación del Salón Cubano hace algunos años, que dejó una bonita huella? Solo la prensa, con criterios bien concebidos, podrá llegar a la población.

Perdonen estas disquisiciones un tanto al vuelo, buenas, malas o regulares, pero sinceras, porque se trata de la pelota y aquí todos luchamos y lucharemos por ella en cualquier trinchera.

Sobre el Autor

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Escritor, promotor cultural, crítico, ensayista. Profesor Titular y Consultante Universitario de la Facultad de Cultura Física y Deportes Nancy Uranga Romagoza de Pinar del Río y una experiencia de 35 años en labores investigativas y pedagógicas en la Universidad del Deporte Cubano.

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