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Quilla Valdés: catedrático del campo corto

Para Mariano Álvarez

Desde los inicios de la pelota en Cuba, se han destacado varios defensores del campo corto, posición donde los directores suelen perdonar la ofensiva, pues es la más lejana del cuadro, donde se deciden atrapadas de trascendencia, apoyadas por un potente brazo.

Mucho se ha hablado de Willy Miranda, un modesto bateador que hacía las delicias de los aficionados, quienes saltaban más de una vez de sus asientos por los disparos certeros desde el “hueco”, double plays fantásticos y muchas cosas más. Zoilo (Zorro) Versalles no quedaba detrás, tampoco Dagoberto Campanería ni Humberto Fernández, ellos veían el “escape” de sus vidas con el profesionalismo; los tres últimos mejores al bate. Mas Willy continúa a la cabeza del respetable.

En las Series Nacionales hemos visto figuras insignes como Juan Emilio Pacheco, Mariano Álvarez, Tony González, Rodolfo Puente y Giraldo González, por destacar algunos. Los mejores recuerdos van hacia el guante encantado de Germán Mesa y la exactitud inconfundible de Eduardo Paret.

Antonio Valdés (Quilla).Antonio Valdés (Quilla).

Casi nunca se habla de otros estelares del amateurismo. Es el caso de Antonio (Quilla) Valdés, quien nació el 28 de octubre de 1911, en Quivicán, La Habana, y falleció el 3 de abril de 1996. Está considerado el mejor torpedero entre aficionados antes de 1959, donde conquistó dos títulos de bateo en la Liga Nacional Amateur: 1935 (.396) y 1937 (.395), adscripta a la poderosa Unión Atlética de Amateurs de Cuba desde 1922 (UAAC).

Integró los equipos campeones en los Juegos Deportivos Centroamericanos de Panamá 1938, las Series Mundiales Amateurs en La Habana, 1942, 1943 y la de Nicaragua 1950, destacándose en el partido decisivo ante México, en el Gran Estadio Cerveza Tropical, en septiembre de 1943, después de leer el Juramento a nombre del equipo. Efectivo, carismático, seguro y con fuerza en el brazo, fungió como capitán de las Selecciones Nacionales. Labor internacional: en 168 veces al bate, conectó 49 hits, para average de .292, con 26 carreras impulsadas.

Quilla desechó las ofertas para el profesionalismo, y fueron muchas. Afirmaba que no lo hizo por su cómoda posición económica. Disfrutó emblemáticas combinaciones con Ramón (Mongo) Peláez, Mariano Álvarez (su sustituto) y otros alrededor de la segunda almohadilla del HERSHEY SPORTS CLUB.

Quilla de pie al centro a su izquierda Mongo Peláez. Debajo Natilla Jiménez.Quilla de pie al centro a su izquierda Mongo Peláez. Debajo Natilla Jiménez.

Inmaculado a la defensa, también destacó al bate y ocupó el tercer turno en torneos nacionales e internacionales. Comenzó a jugar en Perico con el CENTRAL ESPAÑA y otros dos años con el CÍRCULO DE ARTESANOS en la Liga Intersocial, hasta convertirse en ícono del HERSHEY.

Una valoración de su obra nos la ofrece el cronista Sergio Varona: “La labor de Quilla Valdés ha sido tan grande, que se necesitarían muchas páginas para enumerarla. En sus 16 años de servicio ha bateado más de .290 en trece temporadas, habiendo sido champion bat en 1935 y 1937; líder de los estafadores en 1934 y 1939. Fildeando fue el primero de los torpederos en 1937 y 1940 y tiene récord de double plays en 1937. También ha triunfado en Series Mundiales Amateurs…”

En 1935 encabezó la ofensiva del país (.379), cuando su equipo alcanzó el título. Lo mismo sucedió en 1937 con .514 (70-36), volvió a ser la mejor. Otra temporada a destacar fue la de 1938, entre los tres bateadores más relevantes. En 1939 bateó .373 (110-41), con 27 carreras anotadas, 26 impulsadas y 24 bases robadas. En 1940 fue puntero en hits (105-38-.362), con 21 anotadas, 19 impulsadas, 4 dobles y 3 jonrones. En 1942 lo hizo para .314 (102-32), 18 anotadas, 16 impulsadas, 5 dobles, 2 triples y 4 jonrones, donde resultó 2do. En 1944 (68-21), .308, 3 dobles, 2 jonrones, 14 anotadas y 12 impulsadas. En 1945 (101-34), .337, 20 anotadas, 1 doble, 3 jonrones y 10 impulsadas. En 1947 alcanzó un elevado .439.

Inteligente, integral y espectacular a la defensa, destacaba en sus saltos por encima del corredor en las jugadas de double plays. Sistemáticamente sobre .300, no tuvo otro equipo fuera del HERSHEY en veintidós años, donde se coronó en 1935, 1938, 1939, 1940 y 1948. En la mayoría de los torneos, entre 1935 y 1948, fue escogido el Mejor Torpedero. Compiló en total para .351 (1793-630) con 281 impulsadas, 59 cuadrangulares, 231 robos y 286 anotadas.

Ídolo para seguidores y contrarios. Aunque no firmó como rentado, estuvo cerca de hacerlo en AA con el ALBANY, a instancias del scout Joe Cambria. También en aquel tiempo aceptó la solicitud de Merito Acosta a través de su esposa, pero esta murió al regresar a Estados Unidos, lo que enfrió las negociaciones.

Lo mismo pasó en 1941, cuando después de visitar Cuba el BOSTON RED SOX, Joe Cronin quedó maravillado con su juego y quiso tener sus servicios; esfuerzo infructuoso. En el juego de exhibición frente a los norteños bateó de 4-1, como tercer bate.
Jamás quiso firmar profesional, a pesar de recibir varias ofertas, incluyendo la de Joe Cronin cuando visitó Cuba con los MEDIAS ROJAS DE BOSTON y se enfrentaron a un equipo de estrellas del amateurismo. Al ver jugar a Quilla, Cronin exclamó: “Este muchacho es tan bueno como el mejor torpedero de Grandes Ligas. Si desea lo firmo ahora mismo”. Quilla era un ídolo de la afición criolla, tenía una posición cómoda con el HERSHEY y era una época donde no se ganaba tanto dinero en las Mayores. Prefirió permanecer en las filas del amateurismo.

En 1942 estuvo a punto de ser suspendido por sospechas de competir fuera de la Liga Nacional Amateur, pero finalmente pudo asistir al certamen del orbe. En esa justa fue puntero en empujadas (14) y colíder en jonrones (1). Allí, junto a Remigio Vega, hicieron la jugada de la bola escondida a REPÚBLICA DOMINICANA, hecho sin precedentes en esas competiciones. En 1943 contribuyó al triunfo cubano: puntero en robos de bases (4), sublíder en hits (16) y anotadas (6).

En 1962 participó en la I Serie Nacional como asistente de Fermín Guerra en el OCCIDENTALES, que resultó monarca. Fue conocido como Quilla, pues a su hermano mayor, quien también jugó sin acercarse a su clase, le decían Mantequilla. En resumen, acumuló los siguientes resultados en la Liga Nacional Amateur: en 1 793 veces al bate, conectó 630 hits, para average de .351, con 286 anotadas, 281 impulsadas, 59 jonrones y 231 bases robadas.

Veamos estas declaraciones, a finales de su existencia:
En cuanto al béisbol que se juega actualmente en las Grandes Ligas, me asegura que él hubiera podido actuar en ese nivel y lamenta la falta de empeño que muestran algunos de los peloteros mejor pagados del circuito. Quilla me hace pensar en Don Quijote cuando alza uno de sus brazos macilentos para enseñarme cómo terminaba cada sesión de práctica: parado sobre el plato, tiraba una pelota por encima del jardín izquierdo.

Sin duda alguna, Antonio (Quilla) Valdés clasifica entre los mejores torpederos del país, en cualquier época.

(Con documentación de Roberto González Echevarría, Mongo Peláez, Ramón Goenaga, Severo Nieto, Eddy Martin, Sergio Varona, Eladio Secades, Carlos M. Brito Arencibia, Nelson Varela, Ángel Torres, Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, Marino Martínez, Gabino Delgado, Jorge Alfonso, Fernando Rodríguez, Félix Julio Alfonso, Ismael Sené, Yasel Porto Gómez, Lalito Landín, y otras fuentes).

Sobre el Autor

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Escritor, promotor cultural, crítico, ensayista. Profesor Titular y Consultante Universitario de la Facultad de Cultura Física y Deportes Nancy Uranga Romagoza de Pinar del Río y una experiencia de 35 años en labores investigativas y pedagógicas en la Universidad del Deporte Cubano.

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