Actualizado 19 / 07 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Twitter Youtube  Rss 

23ºC
35ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

El San Luis, en sus bodas de oro

Estas bodas no son de plata, sino de un oro que brilla con luz propia desde el 19 de enero de 1969 y carga en sus entrañas la friolera de dieciséis campeonatos conquistados, diez nacionales y seis selectivas, sin contar aquella especial de 1975. ¡Y pensar que en nuestra entrada al gran ruedo, solo ganamos doce partidos!

Allí hemos disfrutado, llorado de alegría y dolor, confraternizado con quienes no conocíamos y hoy somos amigos. De amores furtivos, allí se conocieron muchos que ya son abuelos. Es la magia de un estadio que llegó en situaciones complejas, con amor y esperanza.

De mejores o menores galas, es la casa grande de los jugadores vueltabajeros, quienes conviven una buena parte del tiempo entre entrenamientos, juegos, reuniones, o las excelencias y vicisitudes del comedor. En fin, un cariño cual si allí hubieran nacido.

A partir de la temporada 1967-68, todas las provincias tuvieron dos equipos en las Series Nacionales. En Vueltabajo, que entonces era desde Guanajay hasta Guane, como reza la canción, serían Pinar del Río y Vegueros. Provisionalmente se jugaba en los terrenos del Ateneo Deportivo, sin gradas ni cercas por el jardín central y el izquierdo, solo un muro por el right que era el sueño de los sluggers.

Para jugar de noche había que trasladarse a Bauta, ciudad próxima a la capital del país, sin aficionados de la zona más occidental.

¿Cuándo tendremos un estadio con luces? Comidilla de minuto a minuto. Ni siquiera se veían los juegos por la tele; éramos sotaneros.

Un buen día las autoridades y el pueblo acogieron la tarea. En el país existían dos terrenos de igual diseño: el Augusto César Sandino de Santa Clara y el Cándido González de Camagüey. Más de un año hizo falta para dejar listo el nuestro, que ahora festejamos.

Innumerables recursos se unieron a voluntades de acero: motoniveladoras, buldóceres, toneladas de cabillas, cemento y arena, vidrios para las filtraciones del cuadro y tierra por doquier, convirtieron una finca en fértil campo beisbolero. Dirigentes, obreros, estudiantes, atletas, peloteros. Gente luchando contra el olvido de siglos. Allí, como el primero, estuvo el comandante Julio Camacho Aguilera, impulsor de la obra; un constructor más, quien el martes 16 de diciembre de 2018, en pleno remozamiento del estadio, nos expresó:
“El inicio lo dicta la necesidad, porque todo team deportivo necesita el respaldo de su público. Pinar del Río tenía que ir a competir a Bauta. Nosotros nos preguntábamos: ¿hasta cuándo nuestro equipo va a tener el respaldo de su público? Yo sabía que existían otros, en Las Villas, La Habana, Camagüey... Entonces hablé con Fidel y nos apoyó en todo, para que el público pudiera venir y respaldar a su equipo. Y se logró. Recuerdo que el pueblo de Pinar del Río venía aquí por las noches a trabajar. Surgieron ideas de distintos nombres para este estadio. Le presenté el proyecto a Fidel y se acordó que fuera Capitán San Luis...”

Una vez dispuesta la obra, se necesitaban esmeradas atenciones. Fue allí donde el recordado Apolinar Barrios Ríos, junto a otros bajo su égida, lo sintió y acarició, hasta pasadas sus nueve décadas de vida. Testigo vivo y apasionado de las proezas y los tormentos, no se cansaba de estimular a nuestros muchachos con aquel carácter símbolo de su personalidad. Su partida definitiva, conmocionó a todos.

En el documental Radiografía de un estadio, dispuesto para la ocasión, se pueden escuchar las palabras de su director Tito Osaba:
“Parecía Gulliver en el país de los gigantes. Enormes pasillos, escaleras nunca vistas en la zona, una pizarra impactante, baños espaciosos, parqueo enorme, cabinas de transmisión con múltiples departamentos, cafeterías y miles de personas dentro y a su alrededor. Las torres convidaban a mirar al cielo y las luces convertían la noche en día...”

En este primer medio siglo, ha desfilado lo que más vale y brilla de la pelota cubana y foránea. También encuentros políticos y culturales. Siempre lleno, allí cantaron estrellas como Joan Manuel Serrat y Álvaro Torres. Actividades culturales y políticas con pizarras humanas incluidas. Visitas de figuras cimeras de las Grandes Ligas: Hank Aaron, Tony Oliva, Luis Tiant, Joe Carter, Pedro Ramos, Francona y tantos otros. En la actualidad, por sus alrededores se pueden apreciar talentos musicales y de otras manifestaciones.

Espacio aparte para la elección de las Estrellas y Luceros del Carnaval, con asistencias multitudinarias. Recordadas son las elecciones de las esculturales Noemí Roig en 1971, Maritza Noguera Pando (1972), Mabel Romeo (1973) y Cary Armas (1974). Si regresaran esos acontecimientos, el pueblo volvería a llenar la instalación.

Cuando aquel 19 de enero, a las dos de la tarde, Pinar del Río y La Habana salieron a la grama del San Luis, la gente vibró con ellos.

Existía la certeza del recinto, mas no nos conformábamos con semejante regalo. Un día seríamos campeones para arrancar más aplausos que rechiflas. Quizás por eso ahora llevamos sobre los hombros tantos títulos. ¡Y los que faltan!
El estelar Raúl (Polo) Álvarez (f), ídolo de Santa Lucía, no podía lanzar ese día. La responsabilidad recayó en el zurdo Gerardo Hernández (f), de Puerto Esperanza, quien permitió una carrera y explotó en la misma primera entrada. Entonces fue relevado por el minero Raúl Martínez (f), que toleró otras cinco, incluidos jonrones de Armando Capiró y Agustín Marquetti. En el sexto inning comenzó una intensa lluvia que dio fin al partido; victoria de los visitantes. San Pedro se vistió de verde con el agua bautismal.

Bajo las órdenes de Ismael (Gallego) Salgado, a la voz de play ball salieron a la grama: el receptor Efraín Hernández (f), Adalberto Suárez (1b), Felipe Álvarez (camarero), José Shueg (3ra.base), Santiago León (torpedero), Luis Miranda (lf), Tomás Valido (cf) y el jardinero derecho Miguel López (f). Abridor: Gerardo Hernández (f), con Raúl Martínez (f) de relevo.

En la entrega de generaciones marronas y verdes, en el Capitán San Luis se ha formado una pléyade de jugadores estelares (algunos ya no están): De Polo y Salgado (f), brotaron Rogelio, Julio, Guerra (f), Contreras, Juan Carlos Oliva, Costa... convertidos en Lazo, Yosbany Torres, Erlys, el zurdo Moinelo y el supersónico Raydel Martínez. De Valido y Fidel Linares, sus propios hijos. Por tales jardineros llegarían Girardo Iglesias, Casanova, Madera, Fernando y el menor de los Linares... Por Lázaro Cabrera (f) y Adalberto Suárez, emergieron Cano y Saavedra.

Herederos de Duvalón, Shueg, Juan de Dios e Hiram Fuentes, han sido Omar y Donal Duarte. Con Felipito Álvarez en la intermedia, llegarían Alfonso Urquiola, Carmelo Pedroso y Castillito... De Chago León: Roilán, Felo Iglesias, Giraldo González, Capote, Alexei, Olivera y Valdés. Con Arturo Díaz y Escudero, surgió el genio de Juanito Castro, hacia Lázaro Arturo, Lorencito y Olber Peña.

Del Gallego y Quicutis, tomaron las riendas Catibo, Charles, Manolo Cortina, Pineda, Jorge, Casanova, Giraldo González, Juanito Castro, Urquiola, Lazo, y de nuevo Alfonso, un triunfador. Pineda, Jorge y Urquiola, acarician la cúspide.

Sin olvidar las voces inconfundibles de Julito Duartes, Sebastián Ferrer (El Pichazo), Kitín y Amayita, llegadas de Ramón Corona, Roberto Pacheco, Rafael (Cao) Fernández, Vivo Cartaya (f), Antolín León (f), Diego Méndez y otros.

En cinco décadas hemos vivido momentos memorables:

Con el Vegueros campeón de 1978, el zurdo Maximiliano Gutiérrez se cubrió de gloria, al instaurar un récord que perdura: 47,1 entradas lanzadas sin permitir carreras, la mayor parte en el San Luis. El 8 de abril de 1997, Omar Linares disparó 4 jonrones ante Villa Clara, con el Pinar del Río de la Copa Revolución y poco faltó para que fueran 5. La fría noche del 20 de enero del 2000, Faustino Corrales, un zurdo de velocidad y curvas endemoniadas, con el Pinar del Río retiró por la vía de los strikes, nada más y nada menos que a 22 holguineros.

Quizás, en las piernas del carismático Tomás Valido, el primer robo de home se haya efectuado en el San Luis. Sucedió ante los Industriales, a inicios de la década del setenta. McDougal, como le decimos sus amigos, llegó al plato como un bólido, chocó contra el receptor Gerardo Egües y le tumbó la pelota. De sangre hirviente, no podía desechar la anotación que permitió una victoria. Días atrás lo había hecho en Las Villas y repitió varias veces.

Cuatro juegos sin hits ni carreras han visto, hasta el sol de hoy, los graderíos del San Luis, tres de ellos a cargo de pinareños: Porfirio Pérez con Forestales, ante La Habana, el 27 de diciembre de 1977. Julio Romero, con el Pinar del Río de la IX Serie Selectiva, el 9 de marzo de 1983, ante los Camagüeyanos. Y Rogelio García, también con Pinar del Río, a los Serranos de la XIII Selectiva, el 22 de marzo de 1987. El querido recinto sufrió una sola noche, cuando Aniceto Montes de Oca, un espigado zurdo villaclareño, lo alcanzó frente al Pinar del Río, el 21 de enero de 1971.

Nuestros peloteros, a partir de aquel 19 de enero, cuando tuvieron el Capitán San Luis, miraron al infinito. Causa y consecuencia, siembra de talentos. Pero por sobre todas las cosas, pertenecen a un pueblo en el diamante que los quiso, quiere y querrá, que siempre sabrá aplaudir donde hubo un error, llorar las desgracias de sus ídolos y tomarse una fría en campeonatos a sus pies, que avanzan hacia la veintena.

De ellos y demás troncos crecen semillas al infinito. Alguien escribirá otras letras en su centenario, cargadas de simbolismos, pero hoy tenemos felicidad por la primera media rueda.

¡Aleluya por el San Luis! Que del júbilo surjan más victorias.

Sobre el Autor

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Escritor, promotor cultural, crítico, ensayista. Profesor Titular y Consultante Universitario de la Facultad de Cultura Física y Deportes Nancy Uranga Romagoza de Pinar del Río y una experiencia de 35 años en labores investigativas y pedagógicas en la Universidad del Deporte Cubano.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero