Actualizado 13 / 11 / 2018

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

21ºC
31ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Satchel Paige, el lanzador eterno

Satchel Paige (Santa Clara) 1929-30 / Foto: Archivo del autorSatchel Paige (Santa Clara) 1929-30 / Foto: Archivo del autorCuentan que con su salida al terreno opacaba a todos. Lo desbordaba un carisma sin par, a veces doliente. Genio y figura, señalaban los más. Parecía de otra galaxia, todo en él fue genuino. Las gradas vibraban de verlo entrar al césped. ¡Dios en el diamante!, solían decir los fanáticos, y no era para menos.

Fue la primera propuesta que recibiera Branch Rickey, entonces Presidente del Brooklyn Dodgers, para romper la barrera del color, antes que el mismísimo Jackie Robinson. Mas el hombre de negocios desechó la idea; Satch era “demasiado viejo”. Otros alegan que el primer escogido por Rickey habría sido el cubano Silvio García, un hecho no confirmado, que se mueve entre la leyenda y la realidad. Lo cierto es que Paige en 1947 contaba con 41 años de edad, demasiado para el experimento.

Leroy Robert Paige, reconocido universalmente por Satchel y Satch, nació en Mobile, Alabama, el 7 de julio de 1906, y falleció el 8 de junio de 1982, en Kansas City, Missouri, Estados Unidos. En su mejor momento, lució una anatomía atlética de 6’ 4 de estatura y 180 libras de peso. Buck Canel, el cronista y locutor deportivo de origen argentino, lo seleccionó como el mejor lanzador de las Ligas Negras. Y hubo muchos.

Efectivamente, aquel moreno fuerte como el yunque, resultó un emblemático pelotero que trabajó sobre el montículo alrededor de las cinco décadas, no sin problemas en el brazo. Y lo hacía con un amplio sentido de la competencia, arrogancia, distinción y vida dispensada. Se metía con los bateadores, los increpaba y en el mayor de los casos los dominaba. Mostraba un wind-up heterodoxo, acompañado de movimientos circulares en el brazo de lanzar.

Trabajó en la Liga Profesional Cubana, con el poderoso Santa Clara, en la temporada 1929-1930. En 15 desafíos, de ellos 8 completos, alcanzó un balance de 6-5 (.545). Paige dedicó su vida, fuera del juego de pelota, a las damas y ciertas dosis de alcohol. En uno de esos idilios abandonó Cuba para no regresar.

Satch, con el Cleveland Indians / Foto: Archivo del autorSatch, con el Cleveland Indians / Foto: Archivo del autorEl Santa Clara añadió a sus filas a Ramón Bragaña, un muchacho que tendría una brillante carrera, y a la revelación de las Ligas Independientes de Color, Leroy (Satchel) Paige, que no llegó a terminar la temporada. Un episodio amoroso en el que se vio envuelta cierta señorita de la burguesía mulata local terminó con una denuncia contra el lanzador. Paige se marchó rápidamente de la isla y siempre se mostró reacio a regresar, incluso cuando se retiró la demanda.

Entre 1926 y 1950, estuvo con los siguientes equipos de las Ligas Independientes de Color, o Ligas Negras norteamericanas: Chatanooga Black Lookouts (1926-1927), Birmingham Black Barons (1927-1930), Baltimore Black Sox (1930), Cleveland Caps (1931), Pittsburgh Crawfords (1931-1937), Kansas City Monarchs (1935-1936, 1939-1948, 1950 y 1955), New York Black Yankees (1943), Memphis Red Sox (1943), Philadelphia Stars (1946 y 1950), Chicago American Giants (1951). El Satchel Paige All Stars (1939) y el Indianapolis Clowns de 1967.

Se desempeñó en Cuba, República Dominicana (1937), México (1938), en las Ligas Menores de los Estados Unidos (1956-1958, 1961 y 1965-1966), y también en las Mayores. En 1933 logró 64 entradas sin recibir carreras, 21 victorias consecutivas y un récord de 31-4.

Su nombre es, universalmente, sinónimo de grandeza, tanto en los equipos de negros, como entre blancos.

Fue el único capaz de conceder bases intencionales para llenar las almohadillas y lanzarle a su amigo, el temido slugger Joshua Gibson, rey de los jonrones “infinitos”, y lo dominó en varias ocasiones. Lo provocaba como parte del show y casi se iban a las manos. Fuera del terreno lo atendió como a un hermano mortalmente enfermo; sufrió aquella temprana y repentina pérdida.

En una familia de once hermanos, no fue propenso a los estudios y por problemas disciplinarios estuvo internado en centros reformatorios, allí comenzaría a lanzar con una extraordinaria velocidad sin control, que con el tiempo perfeccionó.

Leroy Paige (Satchel) / Foto: Archivo del autorLeroy Paige (Satchel) / Foto: Archivo del autorEn 1927 alcanzó un balance de 8-3, 1929 (10-11), 1930 (10-4), 1931 (6-5), 1932 (32-7), 1933 (31-4), 1934 (10-1), 1936 (24-3). Su enorme popularidad comenzó en los años treinta, con el Pittsburgh Crawfords. En 1934 lanzó por primera vez en el Yankee Stadium, donde se enfrascó en uno de los mejores duelos de aquel circuito, que terminó empatado (1-1), en diez entradas.

En 1937, con el Ciudad Trujillo, de República Dominicana (8-2). En México tuvo problemas con el brazo y al regresar a los Estados Unidos incorporó otros lanzamientos para no descansar solo en su bola rápida. Así, en 1942 alcanzó un balance de 9-5, 1943 (8-10), 1944 (4-2).

Y es que todo en Satchel Paige era original. Sin saber tirar la curva durante buena parte de su etapa como lanzador estelar, Paige estaba dotado de un brazo poderoso, velocísimo y controlado, a lo que añadía una inteligente maldad aprendida a lo largo de su intenso peregrinar por cientos de escenarios.

Fue buen bateador y adecuado fildeador, que en ocasiones defendió la primera almohadilla. En 1939-1940 estuvo en Puerto Rico, con el Guayama, y lanzó en 24 partidos (19-3), con 208 ponches y 6 lechadas, récord para aquel circuito. Se calcula que en toda su carrera, en 2 600 juegos, propinó 300 lechadas y 55 juegos sin permitir hits ni anotaciones. Un hecho insólito.

También actuó en la Liga Internacional de la Florida, con los Miami Marlins AAA, donde fue un verdadero verdugo contra los Cuban Sugar Kings.

Joe DiMaggio y Babe Herman, que batearon en su contra en la Costa Oeste, dijeron que Satchel era el mejor lanzador que hubiesen visto.

Letusé La O, en el libro citado exclamó: “Quizás ese era el mismo criterio de Roger Hornsby, a quien el diestro ponchó cinco veces consecutivas en un desafío...” Hornsby, el mejor ente los buenos, integró el All Century Team del siglo XX en la segunda almohadilla, junto al también inmarcesible Jackie Robinson.

Paige lanzó en cinco décadas diferentes. De increíble longevidad deportiva, cuando se rompió la barrera del color se incorporó a las Grandes Ligas. Allí, en 1948, debutó el 9 de julio, con cuarenta y dos años de edad en el Cleveland Indians, ante el St. Louis Browns.

Había superado en antigüedad a su amigo Conrado Marrero, quien lo hizo con treinta y nueve años, para el Washington Senators.

Reflejo de lo que significó la entrada de Robinson fue el gallardete de la Liga Americana logrado por el Cleveland un año después (1948), que tuvo, entre otros, la rúbrica del legendario lanzador, también negro, Leroy Satchel Paige (6-1, 2,47 PCL). Llevado a las Mayores por Bill Veeck, Satchmo también contribuyó con una actuación inmaculada de dos tercios de capítulos al triunfo de su conjunto en la Serie Mundial.

Satchel se retiró con el Kansas City en 1965; tenía cincuenta y nueve años. Su último partido fue el 25 de septiembre de ese año contra el Boston Red Sox. En total actuó en 179 desafíos, de ellos 7 completos, ganó 28 y perdió 31, para promedio de .475. En 476 entradas, permitió 429 hits, otorgó 180 bases por bolas y ponchó a 288, para terminar con 3,29 de eficiencia.

En 1965, a los 59 años de edad, Paige lanzó tres innings sin permitir carreras con el Kansas City Athletics, lo que le representó ser, hasta hoy, el pitcher que ha actuado con más edad en las Grandes Ligas.

En 1971 fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown por el Comité de las Ligas Negras, convirtiéndose en el primero de esa raza en lograrlo. En 1952 y 1953 resultó en el Todos Estrellas de las Mayores, así como cinco ocasiones en las Ligas Negras (1934, 1936, 1941, 1942 y 1943). Se proclamó campeón de la Serie Mundial de las Grandes Ligas en 1948, con el Cleveland Indians. En 1942 también lo había obtenido en las Liga Negras. Asimismo, aparece en el Salón de la Fama del Cleveland.

Cuentan que suelen aparecer flores frescas en el nicho donde descansan sus restos en el Cementerio Forest Hill, de Kansas City, la ciudad que lo acogió como hijo pródigo. Y crece su leyenda.

tabla de resultados

(Con documentación de Wikipedia, the free encyclopedia, Jorge Figueredo, Guías del Béisbol Profesional Cubano, Mexicano y Dominicano, Enciclopedias de las Grandes Ligas, James A. Riley, Severo Nieto, Roberto González Echevarría, Rogelio A. Letusé La O, Michael M. Oleksak, Eddy Martin, Jorge Alfonso, James D. Cockroft, Eladio Secades, Gabino Delgado, The love of baseball, René Molina, Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, Baseball-Reference.com, Ángel Torres, Seamheads.com, Elio Menéndez, Mark Rucker y Peter C. Bjarkman, Félix Julio Alfonso, Fernando Rodríguez, Joe DiMaggio, Alfredo Santana, Marino Martínez, y otras fuentes).

Sobre el Autor

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Escritor, promotor cultural, crítico, ensayista. Profesor Titular y Consultante Universitario de la Facultad de Cultura Física y Deportes Nancy Uranga Romagoza de Pinar del Río y una experiencia de 35 años en labores investigativas y pedagógicas en la Universidad del Deporte Cubano.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero