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Jorge Fuentes, un hombre de éxito

A Gisela, por el aguante


Dicen que el 16 de enero de 1950, cuando un bebé venía al mundo, la pertinaz llovizna anunciadora de frío colmaba la felicidad de Jorge y Ofelia. Lejos estaban los presentes en presagiar la llegada de quien sería un ilustre en los campos de béisbol de su patria y mucho más allá.

Veintitrés años después, esperábamos impacientes por la boda de Jorge Jr. y Gisela en San Cristóbal, hasta que apareció Rodolfo Martínez de Osaba (Tata, El Clavo Osaba) con aquel carro semi desvencijado de la década del cuarenta del siglo XX. Íbamos como sardinas en lata. Es muy útil la moderna Ocho Vías, pero prefiero el viaje por la Carretera Central. Claro, hoy a nadie se le ocurriría ir por allí hasta La Habana, pues cada día el implacable tiempo, el que pasó, como dice Pablito Milanés, se convierte en oro. La Carretera Central tiene su encanto, con el recorrido por el verde que nos absorbe, de árboles frondosos a cada lado y puentes de antaño. Por esa vía, la llegada a los pueblos hace menos monótona la travesía.

Sucedió en el verano –julio de 1973. Juan (Charles) Díaz, Francisco José Martínez de Osaba (Catibo), Jorgito Hernández, los primos Manolito Alea y Celsito Goenaga, Tata y yo -no recuerdo algún otro-, pusimos proa hacia San Cristóbal. Llegamos en la mañana y comenzamos a consumir las variadas ofertas con cantinas bien surtidas para apaciguar los jóvenes estómagos. Comí de todo, con excepción de los tamales. Llovieron las cervezas.

Daba gusto ver aquella pareja; ella linda, él apuesto, erguido. Por exceso de tragos interrumpí la ceremonia final y pedí beber del champaña que cerró aquel lazo de amor. Manolito clavó los ojos en una rubiecita, pero no fue el único, todos queríamos ganarla, el infortunado Celso estuvo más cerca. Éramos tan enamorados, que donde poníamos el ojo, tratábamos de poner la novia.

Jorge ha vivido sus casualidades que, según la dialéctica, permiten el paso a las necesidades. Con diez añitos de edad vio venir una caravana de autos del Central José Martí, que se detuvo en la línea del tren. Por la ventanilla apareció un rostro barbudo y comenzó una charla sobre cosas que solo pueden hablar un niño y un Primer Ministro. La imagen de aquel encuentro nunca se le ha separado. Muchos años después, por razones de trabajo, volvieron a encontrarse. Al Comandante en Jefe Fidel no debió pasarle por la mente que Jorge fue aquel muchachito; al manager más triunfador de la pelota cubana no se le olvida, ni se lo recordó.

La pasión por el béisbol lo absorbe, a pesar de la tradición futbolística de su pueblo. Alguna vez pensó estudiar ingeniería civil para hacerle un estadio bonito. Fue y es un soñador que lucha hasta el final por hacer realidad los proyectos. Adolescente aún, ingresó a la ESEF "Comandante Manuel Fajardo" en su tercer curso, junto a Catibo, Charles, Jorgito, Carlos Martí, Benito Camacho, Higinio Vélez y otros que después sembrarían su nombre en el deporte cubano. No fue un buen estudiante, sus compañeros no lo dejarían mentir, pero alcanzó el pelotón de avanzada, inclinado por las letras. De ahí su locuacidad.

En 1971 regresó a la provincia junto a Catibo y Charles, para trabajar como entrenador con solo veintiún años. Poco después se les unieron José Manuel Cortina y Jorge Hernández, para conformar un quinteto de lujo, que chocó con dificultades objetivas y subjetivas, porque, a fin de cuentas, solo eran unos muchachos respaldados por la ciencia y la técnica, sin la vital experiencia del terreno. Eran los “fajardistas”, como les llamó el estelar Emilio Salgado.

Comenzó en la XI Serie como entrenador del débil Pinar del Río, bajo las órdenes de Lacho Rivero, y el recién retirado Fidel Linares, Mario Quiñones y Rolando Paula, en el cuerpo de dirección. Pasó por otros equipos, también fue Comisionado Provincial hasta que, a su regreso de la primera misión en México con un team profesional, le pidió a Servio Borges trabajar en el terreno. Estuvo bajo las órdenes de Catibo y después con alguien que lo marcó para siempre, José Miguel Pineda. La experiencia del único director importado en Vueltabajo fue determinante en la formación de nuestro hombre. Con él estuvo Jorge, cuando el 22 de febrero de 1978, Pinar obtuvo el primer título.

Eduardo Laza, Mario Negrete, Jorge Fuentes y Julio Camacho AguileraVegueros (1974-1975) Martínez de Osaba (manager) y Jorge fuentes (coach)Su clarinada en el puesto de mando llegaría en 1975, cuando paralela a la Serie Selectiva, se efectuó una Serie Especial y se alzó con el gallardete. Ente otros que serían estelares, contó con Luis Giraldo Casanova y el lanzador Félix Pino.

En 1982 debutó al frente de Vegueros y retuvo el galardón alcanzado por Pineda. También lo hizo con Pinar del Río en la fortísima Selectiva. Jorge acumula, como campeón, un nada despreciable total de once campeonatos, cinco Series Nacionales (1982-1985-1987-1988-1997), cinco Selectivas (1982-1984-1988-1991 y 1994) y la Serie Especial 1975. Revise las estadísticas y busque alguien más ganador. Otros brillan con luz propia: Servio, Carneado, Urquiola, Anglada, Higinio, pero Jorge está a la cabeza intra e inter fronteras. Solo superado por Miguel Ángel (Mike) González, quien al frente del Habana en la Liga Profesional Cubana, se alzó con trece títulos en casi tres décadas.

Conserva una asombrosa hoja de servicios en el exterior, con más de 150 juegos ganados consecutivamente. Se impuso en todas las competencias que organizaba la entonces IBA, ahora IBAF, según las siglas en inglés. Está invicto en torneos olímpicos (Barcelona 1992 y Atlanta 1996). No estuvo presente en la derrota de Sydney, ni dirigió en Beijing 2008. En el Tercer Clásico Mundial 2013, asesoró a Víctor Mesa en el equipo Cuba.

Víctima de varias injusticias, debe haberse molestado por estar fuera de la dirección de algún equipo nacional y de su provincia. Me detendré en el caso más sonado. Lo critiqué cuando guardó al joven Ciro Silvino Licea para decidir la Copa Intercontinental de Barcelona 1997. No me gustó, presagié el final. Quiso mantener el récord de victorias, aunque pusiera en peligro el torneo, por eso utilizó al astro José Ariel Contreras en un desafío intrascendente y reservó a Ciro Silvino. Japón nos dejó con las ganas.

Si critiqué aquella infortunada decisión, lo hice con más fuerza ante su absurda separación al frente del equipo de las cuatro letras, y también del Pinar del Río. ¿Por qué, si ese año fue campeón nacional? ¿Acaso los cubanos somos superhombres?, ¿no debemos ni podemos perder? A mi entender, le hicieron mucho daño a Jorge Fuentes y a la emblemática pelota del cercano ayer.

Eduardo Laza, Mario Negrete, Jorge Fuentes y Julio Camacho AguileraEduardo Laza, Mario Negrete, Jorge Fuentes y Julio Camacho AguileraSu personalidad le permite dejar atrás los sinsabores. A fin de cuentas no fue el único estigmatizado, de allí se derivaron otras medidas impopulares, como el retiro masivo de muchos estelares, algo no visto en ningún otro lugar, pues los atletas se retiran, no los retiran, sin más ni más. Fue un trauma nacional, agradablemente superado, que dejó una huella amarga al interrumpir la necesaria entrega de la cultura beisbolera entre generaciones.

Por sus méritos, sin darse cuenta, Jorge se introdujo en la pelota cubana de cualquier época, entre los directores que más títulos le ha dado. Tuvo y tiene detractores. Aunque le di toda mi confianza, no imaginé que se encumbraría tanto con su talante de lord inglés y una amplia cultura general, que indaga por temas económicos, políticos, deportivos, artísticos... Su paciencia no tiene límites. No bastan la experiencia y la ciencia, se necesita algo más para alcanzar la cumbre. Si lo duda, pregúntele a Jorge Fuentes Fleitas.

Lector incansable y buen estudiante, en 1978 se graduó como licenciado en la entonces Filial de Cultura Física, de Pinar del Río. Tuve el honor de darles clases a todos ellos. En el 2009 se hizo Máster en la especialidad de Béisbol. Ha impartido cursos especializados sobre la técnica, dentro y fuera del país.

Con el pelo blanco teñido por el tiempo, conserva una figura con libras de más. Se detiene en cada esquina para saludar a su pueblo y hablar bien del prójimo, el mismo que a veces lo ha elevado y otras dejado caer, como suele suceder entre fanáticos. Aúpa y disiente en las controversias. Y a todos sonríe.

Veamos algunos datos del campeón:

Eventos Nacionales

Series selectivas

Papeles relevantes:


-2do. en las Series Nacionales XXV, XXVI, XL y XLVI y 3ro en XLI, XLII y XLIII.
-2do. en las Selectiva de 1990 y 3ro. en 1986, 1987 y 1992.
-En 1995 se coronó con el Occidentales de la Super Selectiva.
Internacionales:
-Juegos Centroamericanos y del Caribe, tres títulos: República Dominicana 1986, México 1990 y Puerto Rico 1993.
-Panamericanos: La Habana 1991 y 2do. lugar en Mar del Plata, Argentina 1995.
-Campeón en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y Atlanta 1996.
-Campeón en los Campeonatos Mundiales de Italia 1988 y Nicaragua 1994.
-Campeón en tres Copas Intercontinentales: La Habana 1987, Puerto Rico 1989 e Italia 1993. 2do. lugar en España 1997.
Otros datos de interés:
-1973: Asesor del béisbol profesional en México 1973.
-1998 y 2000: Técnico en el béisbol de Japón.
-2000: dirigió el equipo de Nicaragua en la Copa Mundial de Holanda.
-2005: director del Chinandega nicaragüense.
-2007: Asesor en la Copa Mundial de Taipei de China.
-2008: Enviado para coordinar la base de entrenamiento del equipo Cuba.
-2008: Asesor de la Selección Cubana a los Juegos de Beijing 2008.
-2009: Asesor del equipo Cubano en el II Clásico Mundial.
-2013: Jefe Técnico del equipo Cubano en el III Clásico Mundial.
-2014: Dirigió el equipo Piratas de Campeche, de la Liga Profesional Mexicana.

Sobre el Autor

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Escritor, promotor cultural, crítico, ensayista. Profesor Titular y Consultante Universitario de la Facultad de Cultura Física y Deportes Nancy Uranga Romagoza de Pinar del Río y una experiencia de 35 años en labores investigativas y pedagógicas en la Universidad del Deporte Cubano.

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  • Invitado - RAMON ALVAREZ

    Un saludo a ese amigo y companero de siempre Juan Antonio Martinez de Osaba, por favor me le envian mis felicitaciones por esta biografia....EXCELENTE!!!!!!!!!!...Juan, el abrazo siempre...y saludos a la familia y amigos ...me saludas a los amigos en Guerrillero...Ramoncito Alvarez Cueto

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  • Invitado - Dr. Reinaldo

    Brillante artículo que nos ha dado nuestro amigo Martínez de Osaba, hasta la serie 57 han pasado como director en SN y otras series un total de 214 managers. Jorge está entre los 4 directores que han dirigido más de 20 Series Nacionales. Nosotros los pinareños tenemos que estar orgulloso por tener a ese gran manager Jorge Fuentes, Multicampeón en Cuba y en Eventos Internacionales.
    Hablar de Jorge es hablar de autoridad y prestigio en el Beisbol cubano, tiene en su records 1047 victorias y 564 derrotas para un promedio de 640 (esto incluye las Postemporadas). Pero ha sido en manager más ganador en postemporadas con 68 victorias y 54 derrotas, para un excelente promedio de 557, realmente ha sido el mejor director y el más exitoso del beisbol revolucionario, después de 1962, porque es el que más trofeo como Campeón guarda, un saludo especial a todos los pinareños, un abrazo. Dr. Reinaldo.

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