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Chito Quicutis, manager y jugador

Con aire de patriarca y voz de trueno, decía la última palabra. Y se cumplía, porque llevaba consigo una bonita historia que, unida al carácter a veces rudo, lograba imponerse. Sin embargo, cuentan que sentía en lo más profundo el dolor ajeno, sobre todo de aquellos muchachos que estuvieron a sus órdenes y los compañeros de equipos.

El Artemisa Sports Club supo imponerse en 1957 y 1959, a las órdenes de Quicutis, en la fortísima Liga Nacional Amateur, adscripta a la Unión Atlética de Amateurs de Cuba. El otro equipo vueltabajero en aquel circuito era el Unión Juvenil Rafael Morales, sin buenos resultados. Quizás esa haya sido la razón por la que al frente de los prístinos Vegueros y Pinar del Río, estuvieran dos artemiseños de gran valía: Chito Quicutis e Ismael (Gallego) Salgado, excelentes jugadores de aquella zona.

Francisco Quicutis fue un jugador amateur y profesional que defendió los jardines, la primera base y también lanzó, derecho. Según los entendidos, llegó a defender todas las posiciones. Conocido por Chito, nació en Artemisa el 10 de octubre de 1920 (en algunas fuentes aparece 1918) y falleció el 22 de febrero de 1970. Con 5’ 11 de estatura y 180 libras de peso.

De carácter fuerte y a su vez alegre, bromista. Comenzó en 1936, con el Luz y Caballero de su pueblo y trascendió con el Artemisa Club de la Liga Nacional Amateur, desde 1938 hasta la primera mitad de la década del cuarenta. En 1942 concluyó entre los primeros bateadores: .354 (96-34), 27 carreras impulsadas, 17 anotadas, 9 dobles y 2 triples. Fue puntero en dobles. Como lanzador: en 1942 (10 juegos lanzados, 4 ganados y 3 perdidos, 36 ponches propinados, y 2,51 de carreras limpias permitidas). En 1943 (14 lanzados, 5-2, 36 ponches y 2,50).

Era yo un muchacho cuando vi jugar a Quicutis en el Estadio de la Calle Sol y conectó uno de los batazos más grandes que he visto, cayó en la Vega Arronte, bien alejada de la instalación. Ya él jugaba con el Havana Cubans. Era delgado pero de mucha fuerza. Lo traté después de 1959. En una ocasión fue entrenador de bateo del equipo que yo dirigía. Su carácter era fuerte, pero nosotros nos llevamos bien. Volvimos a vernos en 1964, yo tenía un equipo de segunda división y él era manager del Vegueros de la Regional.

Participó en las Series Mundiales Amateurs de 1942 y 1943, ganadas ambas por la Selección Cubana, en calidad de anfitriona. Cubrió el jardín central y en 1942 fue uno de los tres que se apuntaron un cuadrangular, además de terminar como 2do. impulsor de la competencia (12). Ese batazo lideró el desquite de Cuba frente al venezolano Daniel Canónico (8 x 0), quien nos había reducido anteriormente. Resultó una de las conexiones más largas en La Tropical, calculada sobre los 500 pies.

En Quicutis impresionaba tanto su poder al bate, como la potencia de su brazo. Le ponía tanto a la bola, que en diversas oportunidades se le utilizaba como lanzador, igualmente en los amateurs que en los profesionales. Con el equipo de Artemisa sumó 16 victorias y 7 derrotas, aunque desempeñaba fundamentalmente los jardines. Su selección para el equipo Cuba de 1943, fue como jardinero y séptimo lanzador. Además, lanzó eventualmente en la Liga Profesional Cubana.

Participó en cuatro temporadas de la Liga Profesional Cubana y en un torneo independiente. En 1943-1944, con el Marianao (.243), 1944-1945, alternando entre Marianao y Cienfuegos (.168), 1946-1947, con el Havana Reds del torneo independiente de la Liga de la Federación (.218), 1947-1948, con el Habana (.167) y 1948-1949 (.143). Total: en 453 veces al bate, conectó 93 hits, para average de .205, con 43 anotadas, 34 impulsadas, 10 dobles, 6 triples, 1 jonrón y 1 base robada.

Jugó para los Havana Cubans de la Liga Internacional, en tres campañas: 1947 (.282), 1948 (.295) y 1949 (.169). Total: en 272 desafíos y 1 001 veces al bate, conectó 281 hits, para average de .281, con 147 anotadas, 192 impulsadas, 51 dobles, 19 triples, 21 jonrones y 14 bases robadas. Con ese equipo resultó 2do., empatado en jonrones de por vida (21), 5to. en impulsadas (192), en average (.281) y en triples (19). En 1947 lideró los jonrones (14) y las impulsadas (100). El 13 de agosto de 1947 conectó 3 jonrones frente al West Palm Beach.

Participó en siete campañas de Ligas Menores de Estados Unidos, entre 1944 y 1952, con los siguientes equipos: Williamsport Grays (1944), Chattanooga Lookouts (1944), Havana Cubans (1947, 1948 y 1949), Sherman-Denison Twins (1949, 1950 y 1951), El Dorado Oilers (1950), Alexandria Aces (1950), Mexicali Eagles (1951), Apaches de Laredo (1951) y Dorados de Chihuahua (1952). En 729 desafíos y 2 470 veces al bate, conectó 703 hits, para average de .285, con 130 dobles, 49 triples, 56 jonrones y slugging de .445.

Al triunfo de la Revolución estuvo al frente del Vegueros en las primeras Series Regionales Occidentales, de donde surgieron varios refuerzos en la integración de los planteles Occidentales e Industriales. En la VI Serie Nacional dirigió el Occidentales, en sustitución de Gilberto Torres.

Quicutis discutía con pasión las jugadas. Dejó una estela de respeto en la pelota cubana. También tuvo un buen sentido del humor, pues en una ocasión Orlando Leroux, su antiguo compañero del béisbol profesional, manager de los Henequeneros de Matanzas, jugaba contra los Vegueros, y en una polémica decisión arbitral, se sentó en el home.

Ni corto ni perezoso, Quicutis lo incriminó: --No te levantes de ahí, si a mí me pasa eso hago lo mismo. --Leroux, dándose cuenta que su contrincante buscaba un forfeit por parte de los árbitros, decidió levantarse y continuar el desafío.

Rolando, su hijo ya fallecido, fue lanzador de los equipos vueltabajeros en tres Series Nacionales, donde no alcanzó victorias y perdió siete juegos. Cuentan que cuando se enfrentaban, el padre le gritaba improperios y él se los contestaba. Después se iban a la casa a degustar el buen ron; era parte del espectáculo.

También jugó en la Liga Mexicana, donde actuó, entre otros equipos para los Indios de Juárez, junto a Conrado Marrero. Le unió una bonita amistad con Pedro (Natilla) Jiménez.

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Sobre el Autor

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Escritor, promotor cultural, crítico, ensayista. Profesor Titular y Consultante Universitario de la Facultad de Cultura Física y Deportes Nancy Uranga Romagoza de Pinar del Río y una experiencia de 35 años en labores investigativas y pedagógicas en la Universidad del Deporte Cubano.

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