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Escrito por Blanchie Sartorio / Fotos: cortesía de José Tuya   
Lunes, 18 de Septiembre de 2006 00:00

“Dicen que nosotros les trajimos de vuelta la vida…Mi gran amigo es el profe Chepillo, que es con el que comparto mucho acá en el pueblo y es muy parecido a ti. Imagínate, que cuando se enteró de lo de Fidel me dio un mensaje para que se lo hiciera llegar. Él dice que Fidel es el Comandante de América”.

Misiva en mano llegó un hombre en busca de nuestro apoyo para transmitirle al Comandante en Jefe el deseo de su pronta recuperación y la admiración que por él sienten en el municipio de San Gaspar Ixchil, Departamento de Huehuetenango, Guatemala, donde su hijo forma parte de la misión médica desde el mes de marzo último, y le pidió que buscara una forma para hacerle saber a Fidel que también en aquel apartado lugar le querían mucho y oraban por él.

“Mi papito, no sabes cuán orgulloso me sentí de ti en ese momento, pues parecía que estaba hablando contigo. Yo les conté sobre la educación que ustedes me dieron y de los logros de mi país. El director de la escuela me abrazó llorando y me dijo que él quería ser hijo de Cuba y que le gustaría que yo le regalara un cuadro de Fidel. Sé que es difícil, pero si está en tus manos ayúdame. Igual me gustaría regalarle un libro de Martí, Fidel, Che y Camilo, que también los conocen. Mi papi, no te imaginas cuánto conocen de nosotros… terminé llorando como un niño, pues sentí mucha nostalgia de Cuba y a la vez no creí merecer tantas atenciones…”.

La humildad del padre mientras nos transmitía el mensaje de su hijo, el deseo de que quedara bien con aquellas personas agradecidas de la colaboración de Cuba, de que Fidel lo supiera, me conmovió por la grandeza oculta en tanta sencillez. ¿Por qué? Verán.

DEL HIJO

Hay una deuda con el actual doctor Yoel Isaac Tuya Acosta, médico general integral, graduado de excepcional rendimiento en el curso 2003-2004, que vamos a aprovechar para saldar en parte con este reportaje, pues en su año, a causa de los huracanes no hubo acto de graduación y por tanto no se publicó en el periódico, como suele hacerse.

 Yoel Isaac Tuya Acosta, el mejor graduado de la Facultad de Ciencias Médicas pinareña en el 2004, hoy integrante de la misión de Salud Pública en Guatemala.

Fue ese año el alumno más integral de la Facultad de Ciencias Médicas Doctor Ernesto Che Guevara de la Serna, de Pinar del Río, con un promedio de 5,49. Y recuerda su papá que se quedó con la añoranza de un libro que en esas ocasiones se entrega, con la rúbrica de Fidel.

Recibió el trofeo Carlos J. Finlay por ser el mejor investigador del año, la medalla Aniversario 80 de la Fundación de la FEU y pasó a integrar el contingente Doctor Mario Muñoz, en el cual brindó sus servicios en las montañas de Guantánamo, y durante un año anduvo por esos intrincados lugares.

“…si hoy paso por la vida dejando una huella de amor y honestidad es porque él me enseñó y guió mi vida siempre con pasos bien firmes y seguros”, remite el joven galeno en una carta desde San Gaspar de Ixchil, con motivo del Día de los Padres, aludiendo a Pepe Tuya, este hombre que no quiere ser mencionado, pero en tanta admiración recíproca se resume la siembra de valores que hoy gratifica a ambos.

También para la madre tiene palabras de elogio, de las que entresacamos algunas en carta que le enviara por mayo: “…No hay cabida para la tristeza cuando se cuenta con una madre tan maravillosa que sólo ha contribuido a nuestro crecimiento y desarrollo como ser humano y, además de que hoy estoy distante y lejos de ti, pero me encuentro dándole un poco de alegría a tantas madres de este mundo que viven en el eterno sufrimiento de la miseria, y sus esperanzas están en personas como yo, que han venido a darle un poco de amor y salud para los suyos…Sé que no eres egoísta y te complace saber que otros ahora me necesitan”.

Por eso, en San Gaspar el joven cubano, secretario del Comité de la UJC en la misión médica, se ha ganado con su actuar el respeto y cariño de sus humildes pacientes, para muchos de los cuales encarga a su padre que le envíe algunos medicamentos, pues allá un tratamiento para la diabetes o la tuberculosis les cuesta unos 700 dólares mensuales, precio prohibitivo, lo que aquí en Cuba sólo importa 75 pesos.

DEL PADRE

En los primeros años de la Revolución José Tuya era casi analfabeto, nos dice, pero sí graduado en el amor a la Revolución y a Fidel, que trajo la igualdad para los suyos. No había tarea a la que no respondiera y cuando le asignaron la de primer secretario del Partido en Las Martinas se juró hacer cuanto pudiera para cumplir con la responsabilidad, aun cuando no se creía con suficientes conocimientos para ello.

Pero dio el paso al frente, luego en nuevas misiones y ocupaciones hasta que se jubiló, aunque no se retiró, pues no hay tarea en su CDR en la que no esté al frente y en cuanta estime que su colaboración es útil. Por ello, cuando a Yoel lo designaron hacia Guantánamo en su servicio social, no lo pensó dos veces y decidió acompañarlo, convencido de que podía ayudar.

Y así hizo las veces de mensajero y hasta trasladó enfermos para que recibieran atención médica, mientras veía a su hijo crecer como médico y junto a él compartía el agradecimiento de los montañeses.

En la actual misión no pudo seguirlo, pero desde aquí lo asiste en lo que puede, porque es el nombre de Cuba, de Fidel, los que hoy defiende su hijo desde otras tierras y a él le hubiera gustado ayudar, como lo hizo la Revolución con él y su familia.

DEL AMIGO

Ahora el doctor Yoel y su padre tienen en José Venancio Castillo, Chepillo, un amigo que agradece en nombre de los guatemaltecos la obra que ha permitido a los más humildes de ese país “el acceso a la salud, muy difícil, pues estos servicios que aquí hay son carísimos y de mala calidad, por todo esto mil gracias”, expresa en la carta que dirige a Tuya padre, para que transmita al Comandante Fidel el deseo de pronta recuperación, junto a su abrazo y el de la familia.

 Foto reciente del doctor Yoel Tuya, agachado en la extrema izquierda, junto al equipo que integran cubanos y guatemaltecos.

El otrora guerrillero en la tierra del quetzal, bella ave que identifica al país centroamericano, aprovecha la ocasión para demostrar su conocimiento de la lucha en la Sierra, la acción del Che en Las Villas, la de Camilo, sus tácticas de guerra “...puedo compartirle lo poco que yo conocí en mi adolescencia, porque esta literatura revolucionaria fue prohibida aquí, como también escuchar Radio Habana”.

Chepillo quisiera ayudar al “Comandante de América” en su dolencia, pero sabe que se mantiene fuerte como un roble (árbol de aquí) expresa en su carta. “Me congratulo a la vez con todo el pueblo cubano por los 80 años cumplidos de mi gran Comandante, felicidades por tener un gran padre de la Revolución, un gran estadista: el Doctor Fidel Castro”.

Y concluye su misiva con un poema dedicado a Fidel, cuya imagen transcribe como la reciben a través de su obra en Guatemala, y que otros como Yoel multiplican por el mundo:

Nuestro periódico Guerrillero se privilegia con servir de vehículo para cumplir de esta forma el deseo de Chepillo y su familia, la encomienda de Pepe Tuya, que no pude dejar anónimo después de conocerle, y resaltar la corta pero valiosa trayectoria del doctor Yoel, el mejor de los graduados en el 2004.

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