Hemorroides, enemigas íntimas

También llamadas almorranas, las hemorroides son venas inflamadas en el ano y la parte inferior del recto, y aunque constituyen un padecimiento muy común, la zona del cuerpo comprometida hace que muchas veces las personas, principalmente los hombres, no acudan al médico o se nieguen a un tratamiento.

Pero, ¿qué las provoca? Las causas pueden ser muchas, entre ellas hacer esfuerzo al evacuar los intestinos, levantar cosas pesadas con regularidad, seguir una dieta con bajo contenido de fibras, padecer estreñimiento y obesidad, entre otras.

En el caso específico de las mujeres, en mayor o menor medida casi todas sufren hemorroides durante el embarazo o luego de tener al bebé si es por parto natural.

La doctora Mary Jane Minkin, profesora de Ginecología y Obstetricia de la universidad de Yale, alega que durante el periodo de gestación se pueden experimentar estas molestias debido a que se elevan los niveles de progesterona, es mayor el volumen de sangre, además del peso del bebe en el útero.  En el caso de que se presenten luego del parto, estas pueden durar hasta un periodo de seis meses.

En un manual de procedimientos de diagnóstico y tratamiento, publicado en la Revista Cubana de Cirugía, el doctor Alejandro García Gutiérrez, especialista de II Grado en Cirugía General, explica que existen varias clasificaciones para las hemorroides.

Según sus características topográficas pueden ser externas, cuando están situadas por debajo de la línea pectínea, en el canal anal y la región perianal y está cubiertas por el epitelio de transición o por la línea perianal; internas cuando se localizan en la porción inferior del recto; y mixtas cuando coexisten ambos tipos.

En el caso de las internas y mixtas, pueden variar de grado uno, en el que hay sangramiento escaso y sin protrusión al defecar, hasta el grado tres, donde aparece un verdadero prolapso hemorroidal con protrusión a la defecación o a los esfuerzos y sangramiento.

Algunos estudios publicados en Infomed, la revista cubana de Medicina, defienden el uso de la medicina tradicional para tratar este padecimiento mediante la tintura de ajo o la sábila. Además, hace varios años que en Cuba se utiliza el tratamiento con Proctokinasa, un fármaco en forma de supositorio que ha arrojado muy buenos resultados en pacientes, que incluso han evitado la cirugía.

Muchos remedios caseros deambulan en las redes para aliviar estas molestias, pero existen formas de evitar que sean recurrentes si se bebe líquido en abundancia, se evitan las comidas con picantes, grasas y especias, se reduce el consumo de bebidas alcohólicas, se realiza ejercicio físico, se mantiene una adecuada higiene anal y por supuesto se acude al médico ante las primeras molestias.

Igualmente, afirma el doctor Gutiérrez que resultan muy favorables los baños de asiento con agua tibia y hacer reposo. Además, es de vital importancia abstenerse de intentar reducir manualmente el paquete hemorroidal, pues puede causar más daño que beneficio.

Curiosidad: Según algunos historiadores, Napoleón Bonaparte sufría de hemorroides, y aunque no existe consenso sobre la veracidad de los hechos, algunos aseguran que esto influyó en su derrota en la batalla de Waterloo. Cuentan que mientras los soldados se batían cuerpo a cuerpo, el general francés libraba una lucha más íntima. Aquel día, Bonaparte lidiaba con un importante caso de hemorroides que convertían en un infierno hasta la sencilla tarea de subirse al caballo. La condición, alegan, le impidió dormir la noche anterior. De modo que agotado no atinó con sus órdenes de batalla y terminó perdiéndolo todo.