- Che
- Algunas
consideraciones guevarianas en torno a economía internacional
Por
Daima Cardoso Valdés
Los
momentos actuales son extremadamente convulsos para la economía
latinoamericana y mundial. Los sucesos del 11 de septiembre aceleraron
una crisis que ya se venía perfilando desde la década del 90.
Ni
los “grandes” han escapado de sus efectos, pero sin lugar a dudas,
los pobres son los más perjudicados.
La
tasa de desempleo aumenta cada día más y la inseguridad en sentido
general se apodera de miles de mentes que tratan de buscar una solución
a su conflicto.
Este
fenómeno no es nada nuevo, la propia esencia del capitalismo determina
por sí solo la abismal diferencia que se genera entre ricos y pobres,
con las lógicas consecuencias.
Si
se quieren entender los
fenómenos actuales se puede hacer desde la posición del Che, pues
este planteó una concepción estratégica que tiene su núcleo central
en el hombre como agente consciente en la transformación social.
Un
aspecto relevante de su personalidad lo constituyó la lucha contra
el injusto orden económico internacional, de ahí que viera como
una necesidad impostergable el cambio de las relaciones económicas
internacionales vinculadas a profundas transformaciones revolucionarias(entiéndase
revolución en el sentido amplio de la palabra).
Ante
esta problemática: ¿Cuál fue la solución correcta que planteó? Se
pronunció por la supresión total de la explotación de los países
dependientes por los países capitalistas. Esta razón hizo que ocupara
su atención los temas vinculados al comercio internacional, visto
como la base de la relación entre los países capitalistas desarrollados
y los subdesarrollados.
Para
el Che la razón de existencia del imperialismo está en el intercambio
desigual, sentido por el cual su anulación nunca podrá ser "una
generosa concesión del imperialismo, sino una conquista de los pueblos
subdesarrollados".
Una
convergencia entre el pensamiento guevariano y el martiano se palpa
cuando deja claro que el comercio no podía ser quien determinara
la política sino a la inversa. Estableció que para superar el subdesarrollo
los cambios no podían limitarse al comercio internacional sino que
deberían formar parte de un proceso más amplio que produjera transformaciones
en la estructura productiva de los países subdesarrollados.
En
su momento el Che libró una gran batalla frente al intento del imperialismo
por evitar tales transformaciones mediante la implantación de la
Alianza para el Progreso.
El
16 de agosto de 1961 en Punta del Este, Uruguay, dejó claro que
“La Alianza para el Progreso es un intento de buscar solución dentro
de los marcos del imperialismo económico” y también un mecanismo
para enfrentar la influencia de la naciente
Revolución Cubana.
Denunció
cómo las relaciones de dependencia se convierten en un importante
mecanismo para ahogar los procesos populares y democráticos de nuestros
pueblos.
Hizo
aportes que permitieron esclarecer la naturaleza de los planes de
desestabilización económica aplicados por los Estados Unidos contra
varios gobiernos populares latinoamericanos a lo largo de varias
décadas.
Países
como Chile, Jamaica, Granada, Panamá, Nicaragua, entre otros, son
ejemplos históricos concretos que han
mostrado con particular dramatismo cómo la presión del poder
económico del imperio ha constituido un componente fundamental en
su política por impedir el desarrollo de procesos democráticos e
independientes en los pueblos de nuestra región.
Tuvo
una enorme capacidad para captar fenómenos que apenas se insinuaban
en aquellos años y que nadie siquiera planteaba, como la deuda externa
de América Latina o la irrupción masiva del Fondo Monetario Internacional en las economías abatidas por el subdesarrollo, el desempleo
y la inflación
En
1965, en Argel, en el Seminario Económico de Solidaridad Afroasiática,
estableció lo que pudiéramos llamar un vínculo orgánico
entre intercambio desigual, extracción de ganancias por el
capital extranjero y deuda externa.
Aquí
dijo: “Resulta inconcebible que los países que sufren las enormes
pérdidas del deterioro de los términos del intercambio, que a través
de la sangría permanente de las remesas de utilidades han amortizado
con creces el valor de las inversiones de las potencias imperialistas,
tengan que afrontar la carga creciente del endeudamiento y de su
amortización, mientras se desconocen sus más justas demandas”.
Propuso
en nombre de Cuba una moratoria de la deuda externa y una suspensión
de la remisión de ganancias hasta que les fueran restituidas a los
países subdesarrollados las pérdidas sufridas por el intercambio
desigual.
El
estudio guevariano de los múltiples problemas de las relaciones
internacionales representa un valioso legado teórico y metodológico.
Su
pensamiento debe tenerse presente en la elaboración de nuevas síntesis
teóricas con respecto a la economía política actual; pues a pesar
de aprobarse programas por las Naciones Unidas, en ese sentido,
no hay dudas de que la situación internacional rebasó, con creces,
esa proyección y existe una nueva situación en el mundo que requiere
repensar muchas de estas cosas y llegar a nuevas conclusiones.
El
Che es una poderosa individualidad que abordó todo cuanto lo rodeaba,
no solo escribió de la gran epopeya cubana y su proceso de transformación;
sino que se planteó nuevas veredas. Su pupila se extendió muy lejos
como si quisiera decirnos que hoy es una porción de mañana o parte
del futuro.
El
fenómeno del subdesarrollo fue abiertamente tratado por el Che.
Con una manera peculiar en 1961 preguntaba ¿Qué es subdesarrollo?
y se respondía “Un enano de cabeza enorme y tórax henchido
es subdesarrollo, en cuanto sus débiles piernas o sus cortos
brazos no articulan con el resto de su anatomía; es el producto
de un fenómeno teratológico que ha distorsionado su desarrollo.
Eso es lo que en realidad somos nosotros, los suavemente llamados
subdesarrollados, en verdad países coloniales, semicoloniales o
dependientes...”
Hoy
cuando la región está más atada que nunca a la dependencia del imperialismo
y se ven claramente los efectos del declinar económico de los Estados
Unidos(muy antes del 11 de septiembre) y el impacto de las políticas
económicas aplicadas por ese país; cuando más de 200 millones de
latinoamericanos se depauperan en los límites de la extrema pobreza;
cuando la inflación erosiona los reducidos ingresos, las palabras
del Che mantienen su justeza esencial.
El
conjunto de concepciones del Che acerca de las relaciones internacionales
mantiene plena vigencia en nuestros días y constituyen un valioso
instrumento para la comprensión de la actual situación política
y socio económica de América Latina que adquiere nuevos y dramáticos
matices con el ALCA. |