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Para
conocer la historia
Idalma Menéndez Febles
Ernesto Guevara escribía como un clásico de la
lengua, sus narraciones de la guerra nos permiten acercarnos al Che soldado
y conocer a todos los que estuvieron a su lado y la suerte que corrieron. Jamás
escribió nada que no se ajustara a la realidad, por eso los hechos aquí narrados
por él son tal como pasaron.
Sin sus relatos, quizás muchas de los hechos
descritos no se hubieran conocido ni formaran parte del patrimonio histórico
de esta sociedad que celosamente los guarda.
Fragmentos del Diario del Che en Bolivia
Escrito del Che en su diario de campaña, acerca
del combate donde pierde la vida el Capitán San Luis, Rolando en la guerrilla.
25 de abril
Día negro. A eso de las 10 de la mañana volvió
Pombo del observatorio avisando que 30 guardias avanzaban hacia la casita. Antonio
quedó en el observatorio. Mientras nos preparábamos llegó éste con la noticia
de que eran 60 hombres y se aprestaban a seguir. El observatorio se mostraba
ineficaz para su cometido de avisar con antelación. Resolvimos hacer una emboscada
improvisada en el camino de acceso al campamento; a toda prisa, elegimos una
pequeña recta que bordeaba el arroyo con una visibilidad de 50 metros. Allí
me puse con Urbano y Miguel con el fusil automático; el Médico, Arturo y Raúl
ocupaban la posición de la derecha para impedir todo intento de avance por ese
lado; Rolando, Pombo, Antonio, Ricardo, Julio, Pablito, Darío, Willi, Luis,
León ocupaba la posición lateral del otro lado del arroyo, para cogerlos completamente
de flanco; Inti quedaba en el cauce, para atacar a los que retornaran a buscar
refugio en el cauce; Ñato y Eustaquio iban a la observación con instrucciones
de retirase por atrás cuando se iniciara el fuego; El Chino permanecía en la
retaguardia custodiando el campamento. Mis escasos efectivos se disminuían en
3 hombres, Pacho, perdido, Tumas y Luis buscándolo.
Al poco rato apareció la vanguardia que para
nuestra sorpresa estaba integrada por 3 pastores alemanes con su guía. Los animales
estaban inquietos pero no me pareció que nos hubieran delatado; sin embargo,
siguieron avanzando y tiré sobre el primer perro, errando el tiro, cuando iba
a darle al guía, se encasquilló el M-2. Miguel mató otro perro, según pude ver
sin confirmar, y nadie más entró a la emboscada. Sobre el flanco del Ejército
comenzó un fuego intermitente. Al producirse un alto mandé a Urbano para que
ordenara la retirada pero vino con la noticia de que Rolando estaba herido;
lo trajeron al poco rato ya exangüe y murió cuando se empezaba a pasarle plasma.
Un balazo le había partido el fémur y todo el paquete vásculonervioso; se fue
en sangre antes de poder actuar. Hemos perdido el mejor hombre de la guerrilla,
y naturalmente, uno de sus pilares, compañero mío desde que, siendo casi un
niño, fue mensajero de la columna 4, hasta la invasión y esta nueva aventura
revolucionaria; de su muerte oscura solo cabe decir, para un hipotético futuro
que pudiera cristalizar: "Tu cadáver pequeño de capitán valiente ha extendido
en lo inmenso su metálica forma".
El resto fue la lenta operación de la retirada,
salvando todas las cosas y el cadáver de Rolando (San Luis). Pacho se incorporó
más tarde: se había equivocado y alcanzó a Coco, tomándole la noche el regreso.
A las 3 enterramos el cadáver bajo una débil capa de tierra. A las 16 llegaron
Benigno y Aniceto informando que habían caído en una emboscada (más bien un
choque) del Ejército, perdiendo las mochilas, pero saliendo indemnes. Esto sucedió
cuando, según cálculos de Benigno, faltaba poco para llegar al Ñacahuasu. Ahora
tenemos las dos salidas naturales bloqueadas y tendremos que " jugar montaña",
ya que la salida al Río Grande no es oportuna, por la doble razón de ser natural
y de alejarnos de Joaquín, de quien no tenemos noticias. Por la noche llegamos
a la confluencia de los dos caminos, el de Ñacahuasu y el de Río Grande donde
dormimos. Aquí esperaremos a Coco y Camba para concentrar toda nuestra tropita.
El balance de la operación es altamente negativo: muere Rolando, pero no sólo
eso; las bajas que le hicimos al Ejército no deben pasar de dos y el perro,
a todo tirar, pues la posición no estaba estudiada ni preparada y los tiradores
no veían al enemigo. Por último, la observación era muy mala, lo que nos impidió
prepararnos con tiempo.
Un helicóptero descendió dos veces en la casita
del cura; no se sabe si a retirar algún herido y la aviación bombardeó nuestras
antiguas posiciones, lo que indica que no avanzaron nada.
Resumen del mes de abril
Las cosas se presentan dentro de lo normal, aunque
debemos lamentar dos severas pérdidas: Rubio y Rolando; la muerte de este último
es un severo golpe, pues lo pensaba dejar a cargo del eventual segundo frente.
Tenemos cuatro acciones más, todas ellas con resultados positivos en general
y una muy buena; la emboscada en que murió el Rubio.
En otro plano, el aislamiento sigue siendo total;
las enfermendaes han minado la salud de algunos compañeros, obligándonos a dividir
fuerzas, lo que nos ha quitado mucha efectividad; todavía no hemos podido hacer
contacto con Joaquín; la base campesina sigue sin desarrollarse; aunque parece
que mediante el terror planificado, lograremos la neutralidad de los más , el
apoyo vendrá después. No se ha producido una sola incorporación y a parte de
los muertos, hemos tenido la baja de Loro, desaparecido luego de la acción de
Taperillas.
(...)
El estatus del Chino ha cambiado y será combatiente
hasta la formación de un segundo o tercer frente. Dantón y Carlos cayeron víctimas
de su apuro, casi desesperación, por salir y mi falta de energía para impedírselos,
de modo que también se cortan la comunicaciones con Cuba (Danton) y se pierde
el esquema de acción en la Argentina (Carlos).
En resumen: Un mes en que todo se ha resuelto
dentro de lo normal, considerando las eventualidades necesarias de la guerrilla.
La moral es buena en todos los combatientes que habían aprobado su examen preliminar
de guerrilleros.
Che
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